La Junta se ha salido con la suya en el Consejo de Participación del Espacio Natural de Doñana al ganar la votación en la que se discutía si el proyecto de oleoducto Huelva-Badajoz del “amigo político” Gallardo debía rechazarse de modo inmediato, sin aguardar a la evaluación de riesgos que haga el Estado, o por el contrario, esperar el resultado de esa evaluación que hay que ser un lila para no comprender que está atada y bien atada. Ahora bien, se vio en el brete de verse votada en contra por ecologistas, alcalde, científicos y hasta el presidente de la Comisión, Ginés Morata, que estimó que el oleoducto es, a su juicio, “incompatible con el espacio natural de Doñana y su sostenibilidad”. Un resultado que debería hacer pensar, aunque mucho me temo que ese negocio está atado y bien atado.

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