Días atrás he visto reproducido en la prensa española algunos el llamativo comentario aparecido a mediados de mes en ‘New Scientist’ sobre la vigilancia antiterrorista implantada sin contemplaciones por las agencias de seguridad americanas en aeropuertos y otros accesos a los EEUU. SE trata como puede imaginarse del viejo tema del ojo público, de la mirada escrutadora del ‘Gran Hermano’, del espía ubicuo e indetectable que la fantasía ha introducido en nuestra imaginación, pero esta vez, ni qué decir tiene, en términos absolutamente reales. Contaba esa crónica de Pawl Marks, si mal no recuerdo, que las diversas agencias seguratas han convertido esos puertos de llegada en auténticos observatorios en los que se hace esperar deliberadamente al viajero con objeto de que su fisonomía, sus actitudes y hasta determinados indicadores biológicos (ritmo cardiaco, movimientos oculares, características de la sudoración, etcétera) puedan ser valorados por una compleja maquinaria en la que se incluyen desde rayos láser a lectores de la retina pasando por objetivos capaces de evaluar el sentido de las intenciones más recónditas, de manera que cualquier indicio sospechoso pueda ser replicado sin pérdida de tiempo por los servicios convencionales de seguridad. Dicen que de ese control no escapa el viajero que toma le piscolabis en el bar ni el que forzado por la naturaleza acude pudoroso al ámbito reservado del retrete, un extremo realmente indecoroso pero que tiene viejos precedentes en los soberanos que no se recataban de evacuar lo que fuere menester ante la paciente cortesanía. La máquina, a la que se reserva un futuro aún más invasor, parece ser que tendrá capacidad para traducir las intenciones del texto abierto que, por lo visto, es la expresión facial y, más en general, la expresión corporal de cada individuo, lo supone un triunfo definitivo de la máquina sobre la mente que le pondrá difícil su designio a los perversos pero que, sin duda, también le va a dar un disgusto a más de uno y a más de tres inocentes a poco que gesticulen con alguna peculiaridad. No cabe duda de que el terrorismo ha ganado ya unos cuantos combates sin descender siquiera al campo de batalla.

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El terror tiene muchos frentes abiertos y no es ninguna tontería algo que ella señaló hace mucho un teórico en la materia, a saber que, una vez conseguido un nivel intenso de inquietud y cuestionada a fondo la seguridad, ni siquiera serán precisos los atentados mismos porque el propio miedo se encargará de embargar los sistemas defensivos, pasando, por supuesto, por encima (y por debajo si es preciso) de los derechos más corrientes del individuo que pasa a ser un sospechoso mientras no se demuestre lo contrario. Hoy hay que esperar una eternidad en el aeropuerto Kennedy o en muchos otros, pero ahora sabemos, además, que mientras aguardamos trámites y valijas, cien ojos nos vigilan atentamente midiendo nuestro ritmo cardiaco o tipificando nuestro gesto personal como espejo posible de la intención hostil. Y eso, como digo, supone ya haber perdido alguna batalla contra los bárbaros cuyo daño mayor a la sociedad occidental es probable que no sea otro que el despojo del individuo y el cuestionamiento eventual de sus derechos inalienables. Hay mucho miedo en USA, como lo hay en toda Europa, y si es cierto que el miedo guarda la viña, no lo es menos que tal seguridad va a ser sufragada a medias por justos y pecadores. Con el agravante de que los derechos se pierden con facilidad, ya lo ven, mientras que su restitución no suele estar garantizada hoy como no la estado nunca. El gran Leonardo dejo dicho que nada nace y agranda tan rápido como el miedo. Seguro que e él le divertirían mucho estos dispositivos con que el Poder anda desvalijando jurídicamente al individuo para salvarlo de lo peor.

17 Comentarios

  1. Aterradora perspectiva porque, como bien dice ja, el terror ya ha conseguido con esas medidas lo que quería: aterrar, lastimas, desesperar al personal. Se necesita mucha paciencia para este negocio tan difícil de manejar. Y mucha comprensión, no hace falta decirlo.

  2. Me parece algo ingenuo culpar al terrorismo de esta invasión de la vida proivada que el Poder lleva en marcha por su cuenta hace mucho tiempo. Recuerden a Orwell, recuerde incluso a Huxley, recuerden sus propias experiencias. ¿Quién no ha soportado estas injurias alguna vez en el aeropuerto?

  3. Me interesa, como enseñante, el leñazo que hopy le da usted a la consejería de la Junta, pero esta columna merece no ser pasada por alto. Es tremendo el cuadro que describe, que me ha impresionado por haberlo vivido en mis propias carnes este mismo verano. Creo que es importante reflexionar y hacer reflexionar sobre estas cosas a una mayoría que no ve más que a través del telediario.

  4. 12:58
    Hace pocos días le he oído decir a Jesús Hermida que por haber protestado por la exageración segurata en un aeropuerto USA le han hecho desnudarse con evidente intención humillante.

    Yo, tras el 11S, decidí no ir los EEUU, por ningún concepto mientras existiera por allí la vigilancia de los cazas militares a los aviones de pasajeros y la facultad de dos generales de ordenar derribar cualquier avión que pudieran considerar sospechoso independientemente del número de pasajeros inocentes que pudiera llevar.
    No temo que mi avión pueda ser derribado, pero no acepto que nadie pueda tener derecho a hacerlo.

    Hace pocos días, en la antesala del escáner del aeropuerto me dieron la opción de beberme el resto de una botella de agua o tirarla. De reír para no llorar.

  5. Mi escasísima experiencia en el pájaro de hierro -creo que fueron doce, con dos malos ratos, uno de ellos peor- hace que no opine sobre aenas y jfk’s. Llego a donde me lleve mi diésel en dos o tres jornadas con un máximo de 700km/día y punto. Pero el asunto planteado es el ya larguísimo dilema libertad/seguridad. Y lo cierto es que el ojo del Gran Hermano carece ‘…de pliegues lleno y de molduras, repulgo y dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado…’ que decía el de las antiparras, por lo que me preocupa más la buena disposición y acomodo de este último que el del Leviatán hobbesiano.

    ¿Se acuerdan de cuando el señor de Presley nos amenazaba con su Rita sabihonda? Ya ha llovido y casi le temo más al GH bancario, que ese sí que conoce tus miserias y/o alegrías y sus datos los maneja para fines que supongo menos fiables que la seguridad de los seguratas. Estamos desnudos y nos lo recuerdan de variadas formas. Siento que ustedes los que vuelan sufran tales calamidades. Pero no se olvide lo del gusto y la sarna.

    Divertidísima la alusión del Anfi al sillón cagatorio en que reyes y duqueses recibían en audiencia. Claro que con aquella dieta, rica en purinas y escasa de fibra, la higiene fisiológica era un capítulo arduo en la agenda de los grandes. Pero no se olvide que in illo tempore también la cópula real tenía sus testigos entre los que no faltaba un representante del gremio de nuestro bienamado capella´n. ¿Se imaginan a mi don Rouco o a mi don Blázquez asistiendo al cabalgamiento de una morticia -porque no creo que el pijo se moleste en empujar- que dicen las crónicas que ha vuelto al trabajo?.

    (Disculpen la pausa, pero es que me ha dao una risa convulsa que creo que me he hecho daño).

    Addenda. Ayer ví en la tele una entrevista a mi don Múgica -que pronunció su segundo apellido como Jércho, quedéme de piedra- y me dió la tristísima impresión de que aquella generación un poquito anterior a la mía, que tanto luchó y sufrió, no es que ahora sea ninguneada, es que ni existe para los pavipollos fôfitôs y bachilleres varios que manejan el cotarro, ya saben cuál. (Mis respetos, don V., si se asoma por este rincón tertulioso).

    Addenda bis. Sin ánimus incordiandi: Al Anfi se le escapa un “…rayos láser a lectores de la retina…” y esto último ‘aún’ no es posible sin el oftalmoscopio y la puñetera mejilla del oftalmólogo o neurólogo casi pegando con la de una. Son lectores de iris los que sí funcionan hoy día y no me importaría que mi -la- tarjeta bancaria ya tuviera esa función.

  6. Se viene aconsejando postponer los viajes a USA y no le falta razón al consejo, a la vista de las experiencias que cualquier día pueden vivirse aquí. Me consuela escuchar a ja, eso sí, reconocer, que el gran culpable –en realidad, el único en este caso– es el terrorismo, esa plaga que hay que reconocer que desafió a este país de un modo que ningún otro hubiera tolerado tampoco.

  7. El caso es saber hasta cuándo durará la alarma, es decir, qué tiempo habremos de abstenernos los Occidentales de viajar. Y de paso plantear qué derecho tiene un grupo, por numeroso que sea, a forzar esta grave sanción. Una guerra como la que está punto de reconocerse fracasada será un atraso –y yo sostengo que lo es, además de una barbaridad y hasta de un crimen– pero admitamos que algo habrá que hacer con esta tropa que ha llevado su insolencia a un extremo desconocido en la Historia.

  8. Hay un fundamentalismo vengativo como hay un fundamentalismo exculpatorio. ZP mismo llegó a justificar ese terrorismo diciendo que era la expresión, digamos lógica, de un mundo castigado por la desigualdad que se vengaba del otro mundo rico, presunto expoliador.

  9. Miren lo que ha ocurrido en Argelia: que nos han echado a patadas como consecuencia de nuestra política de entreguismo con Marruecos, o mejor dicho, con la dictadura marroquí. Hoy que en este país se vislumbra el pelirgro de un eventual islamismo en o hacia el Poder, podemos ir calculando lo que puede costarno cualquier día el veredicto que los futuros sátrapas hagan recaer sobre nosotros como consecuencia de esta inclinación (nada “gratuita”, sino altamente interesada) de nuestro Gobierno y su partido.

  10. Los pueblos reaccionan de manera diferente a las amenazas. En Inglaterra la gente y el gobierno parecen mucho más valientes y razonables y no se dejan amilanar. y en los Estados Unidos parece que quien le da muchísima inportancia a la cosa es el gobierno: la amenaza externa le permite tener las manos libres, dentro y fuera del país y hacer cosas que sino nunca le habrían consentido. Ben Laden le ha venido de perlas a Bush para no tener que responder por su acción en Irak, e imponer una política interna de corte duro. En España, el pueblo reaccionó sin duda de forma demasiado airada….pero sin miedo.

  11. Amos, ande, don Griyo o como se llame, a otro perro con ese hueso de que no teme que derriben su avión. Me pregunto como puede haber tanta gente contenta consigo misma en este rincón reaccionario.

  12. Una cosa es la seguridad y otra la obsesión, una tercera la humillación justificada con esa causa. A una la han tanteado a modo en Londres hace poco, y eso no es de recibo porque, aunque las apariencias peudan engañar, creo que hay indicios más o menos razonables para distinugir al viajero normal.

  13. El Leviatán, hermanos, que ha se ha levantado de manos, cierto que provocado por los locos. Leo la columna comprendiendo la dificultad del tema, que por un lado justifica la defensa y por otro provoca la protesta. Pónganse en el lugarv del responsable de esa seguridad. Cuando oigo bramar contra las policías que detienen a un tipo por “parecer” moro, me digo que lo que el moro debe hacer es protestar a los suyos, no al policía. Si en los trenes de Atocha se hubiera detenido a todos los que parecían moros hoy vivirían esos cientos de cristianos que perecieron aquel día.

  14. Merodio, criatura, jódete y baila. Lo de “reaccionario” puedes decirlo por mí pero si perteneces a lo que me imagino, no lo dirá por el anfi, debelador continuo de la “reacción” socialdemocratilla.

  15. Difícil cuestión hoy también, tema tremendo para quien debe decidir. La inseguridad, una vez introducida, puede provocar cualquier exceso. Y si eso no justifica –en absoluto– a los excesivos, sin duda lleva razón nuestro Filósofo de guardia al decir que lo que tienen que hacer los excedidos es reclamarle a us propio maestro armero.

  16. No seré yo quien vaya a los USAs mientras desnuden en la aduana. Pero tampoco quien proteste porque una nación se defienda de los bárbaros. La Historia ha de servir para algo, y ahí tienen lo que le ocurrió a Roma y nos ocurrió a todos los de su alfoz.

  17. 00:59
    Querido don Merodio, pasando por alto el insulto colectivo que nos dedica paso a explicarle mi porqué:

    Estadísticamente es más probable que nuestra doña Cacatúa se rompa la crisma en cualquiera de sus 700 kilómetros, o yo mismo que tantaS veces los hago que se estrelle mi avión volando por cualquier parte del mundo y mucho menos que me lo derriben los ángeles guardianes del cielo USA. Mi falta de miedo no es debida a mi valor heroico sino al autentico miedo a la larga agonía a que estamos condenados antes de morir la mayoría de los que vivimos.

    Entiendo que la muerte en un accidente aéreo es, posiblemente, la más clemente que nos puede deparar el destino. Un buen amigo mío murió en el accidente del monte Oiz y otros dos buenos amigos murieron en sendos accidentes de avionetas. Tampoco envidio a ninguno de los tres porque les quedaban, teóricamente, muchos años de vida y proyectos prometedores.
    Yo, querido amigo, bien o mal, ya lo tengo todo hecho y nada perderá este mundo con mi desaparición.

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