No me parece nada mal el recorte que Griñán le ha propinado a los empresarios, a la CEA quiero decir, dado lo que le llevamos visto y oído a la CEA. En cambio, que le aumente aún más la soldada a los sindicatos –léase a UGT y CCOO–, en medio de la “contracción” presupuestaria general, parece una burla. Que el PSOE cuenta con ellos como agentes callejeros para el día siguiente del 20-N, no admite duda, y que éstos le prestarán en la Oposición el apoyo que se le debe al benefactor, tampoco. Pero es una vergüenza, en todo caso, que el dinero de los contribuyentes vaya a esos mariachis de un “partido hermano” que, por cierto, representan a una ínfima minoría de los trabajadores. Los empresarios tienen razones, quizá, para andar muy cabreados. Los ciudadanos, para qué les cuento.

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