A propósito de la polvareda levantada por el tremendo pelotazo que la Diputación onubense ha concedido a una empresa dirigida por la pareja del Presidente y hermana del portavoz del PSOE-A, discrepo, etimológicamente, de quienes hablan de nepotismo, que es figura que implica a los nietos y, en el caso de ciertos papas favorecedores, a los sobrinos. Entiendo que, para hacerlo con propiedad, aquí habría que hablar de “uxorismo” o “sororismo”, comprobando, una vez más, que la familia que milita y cobra unida permanece unida como una piña. Con la patria en un brete y la democracia más amenazada que nunca, aquí seguimos en lo mismo, que el “negoci”, oigan, no es solamente una obsesión catalana. Claro que los beneficiarios dirán que la autonomía bien entendida comienza por uno mismo, ¿no?

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