Ojalá que no haya que lamentar graves incendios este peligroso verano estimulado por las aguas tardías, pero si el caso llegara la polémica estará servida entre la consejería de la Junta empeñada en que “su” empresa pública, Egmasa, haga caja y acabe controlándolo todo, y los propios funcionarios que ven en esta cuestionable cesión de tan delicada competencia un paso hacia la privatización y un importante riesgo público. La contratación “irregular y sin control” por parte de Egmasa de los trabajadores del Plan Infoca puede que tenga sentido desde alguna lógica electoralista, además, pero compromete, a juicio de trabajadores y sindicatos (no de todos) un negocio tan importante. Prescindir de los “expertos” de Infoca para beneficiar a la empresa pública. Demasiados manejos, excesivos trucos, tratándose de un servicio que cuenta en su haber con tantos éxitos pero también con fracasos irreparables. La consejera Coves sabrá lo que hace. O no, como tantas veces, vaya usted a saber. 

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