No todo es ruina en la crisis. Me entretengo consultando en el informe llamado World Wealth Report la evolución de las fortunas en el planeta durante los últimos años, para comprobar la vigencia del viejo dicho de que “en este mundo, cuando uno gana un duro, otro lo pierde”. Una simple ojeada a ese estudio basta para comprobar que el número de millonarios se ha disparado en los cinco continentes en estos años pasados, no cabe duda que como consecuencia del negocio que la crisis supone para quienes no se ven afectados por ella. En los EEUU, el número de millonarios en 2012 se incrementó en doce millones de afortunados mientras en China sólo se incorporaban a esa privilegiada estadística 650.000 negociantes, demostración palmaria de que el crecimiento económico no resulta imprescindible para que crezcan ciertos beneficios. Incluso una Europa castigada por la crisis del euro ha visto ampliada su nómina milloneti, especialmente en Alemania, como era de prever, pero también en Gran Bretaña y Francia. El informe no deja dudas sobre el hecho de que el grupo que más ha crecido es precisamente el de los más ricos, es decir de los poseedores de treinta o más millones de dólares, cuyo salto espectacular se cifra en un once por ciento en el último ejercicio. La cara negra de esta luna crítica tiene, como puede verse, otra bien luminosa en la que la bonanza prospera al calor de la especulación, sin que, según los especialistas, nada permita prever que en los próximos años se invierta la actual tendencia. La crisis es una ruina pero también una pingüe ocasión de negocio, perverso mecanismo cuyo resultado es la exponencial distancia que separa a ricos y pobres. En EEUU, Japón y Alemania los datos no dejan lugar a dudas.

Habrá que aceptar la opinión de Braudel que veía el capitalismo como un sistema eminentemente coyuntural gracias a que su mayor fuerza reside en su propia capacidad para adaptarse y reconvertirse o, tal vez, aceptar la proposición de Alfred Sauvy de que esa capacidad de supervivencia a pesar de sus fallos e injusticias se debe a la práctica inexistencia de un modelo alternativo. La actual crisis, acaso más si cabe que la ocurrida en el 29, está dejando claro que allí donde el negocio fracasa, progresa imparable otro que toma el relevo. Con más pobres que nunca tenemos también el mayor número de millonarios conocido. La especie parece haber encomendado su supervivencia a la virtud equilibrista de la desigualdad.

7 Comentarios

  1. Se multiplicvan los millonarios ¿porqué estamos en capitalismo o porqué esta sociedad se está deshaciendo? Es más fácil hacerse rico cuando se crea una sociedad y m►s aun cuando se hunde.
    Besos a todos.

  2. Es la economía el campo en que mis conocimientos son bíblicamente inabarcables. Muy por debajo del cero.

    Pero no creo equivocarme mucho si digo que en la postguerra (fría), digamos que del 45 al 60, Europa logró su mayor grado de estabilidad, el menor abismo entre pobres y ricos, gracias a los gobiernos socialdemócratas incluso los no llamados así.

    Thatcher y Reagan iniciaron la era actual. ¿Habrá quién la pare?

  3. No se deja atrás a otros Gobernantes, de derechas y de izquierdas, don Epi, pues en casa tenemos un gran ejemplo de lo que son esas falacias desde que González nos inició en la filosofía que su ministro Maravall tituló en un libro, si mal no recuerdo, “El socialismo de lo posible”.

  4. Las fortunas se hacen más que nunca cuando caen chuzos de punta. Piénsese en lo que benefició a España la 1ª Guerra Europea, por ejemplo, o de las fortunas que surgieron con la Guerra Civil y durante la postguerra. Lo de “cuando una gana un duro, es que otro lo pierde”, es un dicho que le he escuchado a jagm desde hace muchos años, y creo recordar que él suele aclarar que no es suyo, sino de cierto agente madrileño de Bolsa que conocíamos en aquellos años de cuando entonces…

  5. La crisis, como la guerra, es “madre de todas las cosas”, dijo Heráclito, o mejor dicho lo parafraseo yo. Panglos y antes Epi han expuesto ejemplos y razones clarísimas. Y la columna también. Lo que no deja de admirarme, cada vez más, es lo del número de “millonetis”, como dice don ja, que hay pululando por ahí y reproduciéndose como hongos.

  6. Los ricos se hacen con el excedente de común. Por eso se dice que para que haya ricos ha de haber pobres. Si no hay plusvalías en sus negocios (que otros menos afortunados han de sufragar) no hay acumulación de beneficios. Claro como el agua. Sólo quien ni lo quiera entender, no lo va a entender.

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