Un  fundamentalista islámico de nacionalidad turca acaba de ofrecer seis millones de euros a quien sea capaz de demostrar científicamente la teoría de la evolución expuesta por Darwin hace siglo y medio. Sostiene el hombre que se arriesga poco dado que tiene comprobada la identidad de los fósiles en todas las edades y asegura haber vendido en Turquía –un país donde, según las informaciones disponibles, solamente un cuarto de la población acepta el darwinismo—ocho millones de ejemplares y que su empeño se base en el convencimiento de que la teoría de la evolución es un “complot satánico” del que se habrían derivado, a un tiempo, el nazismo y el comunismo más extremo, así como el terrorismo contemporáneo. Por su parte diversas noticias se refieren a la actividad de los ulemas que con sus ‘fatwas’ se encargan de condenar sin contemplaciones toda conducta que no venga explícitamente determinada en el Corán, peligrosa y subjetiva forma de jurisprudencia de lo menos prudente que, en la cumbre del desvarío, acaba de condenar expeditivamente al ratón ‘Mickey Mouse’ al que considera un “soldado de Satán” que debería ser ejecutado aunque sólo sea porque el famoso dibujo exalta e incluso mima a una especie animal, los roedores, ya condenados por la ‘sharia’ islámica como reos de corrupción. Condenas contra escritores, alguna contra los dueños de televisiones de contenido inmoral (valga la redundancia) o dirigidas a eliminar la escultura en el mundo o contra la teoría de la evolución, ponen en evidencia a unas sociedades atrapadas entre el peso fatal de su arcaísmo y la relativa modernidad que intentan introducir sus propios Estados, pero sobre todo, demuestran la vanidad que supone cualquier proyecto de acordar con ellas alianzas que garanticen lo que en el mundo desarrollado se consideran derechos esenciales. Un clérigo del más alto comité del islam suní, Al Azhar, dictaminó que un varón y una hembra sin relación legítima podrían convivir en una oficina con la condición de que el varón fuera amamantado cinco veces al día por ella con objeto de crear un vínculo materno. ¿Le parece al lector compatible este estado de cosas con un proyecto unificador de civilizaciones?

                                                                      xxxxx

No hace mucho la prohibición le tocó a los perros, considerados malditos, como los cerdos, en el texto coránico –razón por la cual está prohibida su tenencia salvo para estrictos cometidos de guardia y vigilancia–, lo que obligó a la autoridad a disponer cerca de Teherán una cárcel para canes cuyos duelos fueron severamente advertidos de su trasgresión y castigados en consecuencia. Pero no se trata de multiplicar los ejemplos sino de poner en evidencia, una vez más, la inviabilidad práctica absoluta de acordar y unificar criterios entre regímenes teocráticos ensimismados en su propia lógica y sistemas sociales basados en la libertad del individuo y en la consiguiente defensa de sus derechos fundamentales. No hay nada serio que hablar con un sujeto que se cree con derecho a lanzar su condena contra alguien por el simple hecho de que su conducta discrepa de su criterio subjetivo, ni en la vida privada ni en la vida pública. Nada tenemos que discutir con quien cree maléfico al ratón ‘Mickey’ u ordena dar muerte a un ciudadano porque produce programas considerados inmorales por su código particular. Lo que no quiere decir que haya que plantear la relación con ese mundo en términos conflictivos ni excluyentes sino que es obligado encontrar fórmulas de respeto mutuo basadas en el reconocimiento de la libertad y no sujetas en ningún caso a la imaginación religiosa. Al mundo de la ‘sharia’ hay que hacerle entender que sus normas son particulares y que el concepto ‘ilustrado’ de convivencia excluye fatalmente la posibilidad de ese ‘derecho’ subjetivo. Con Turquía precisamente tiene el Gobierno español su principal y erróneo aliado en este proyecto. No le arriendo las ganancias al pobre mono.

4 Comentarios

  1. ería para hacer pixing de la risa, si no fuera porque algunos se buscan el paraíso de las huríes –esclavas celestiales desclitorizadas, of course- enrollándose el cinturón de dinamita. Nunca tuve muy claro, solo utilizo mi tiempo en tareas de mi agrado, en discernir acerca de las corrientes chiíes, suníes, wahabíes, salafistas o la sharia en verso. Los seguidores del babucha, del yerno, del cuñaaoo o del tuerto del vespino. Pero, o mucho me equivoco, o en todas ellas hay aspirantes a mártires de la fe. Aunque alguno ya se conformaría con el mamoneo en la oficina, ya. Lo que pasa es que oficinas no hay muchas.

    No llego al furor de la Falacci, pero me tocan las narices los nutricionistas a la violeta que programan los menús escolares. Mirusté, si no quiere que su niño, masculino genérico Bibi, corasón, coma jalufo, por ahí se va a su casa y allí que coma su borrego o su salchichón de pavo. Luego te encuentras a alguno con una tajá como un órgano catedralicio. Aquí, del cochino, rabo, secreto, manitas y dicen que algunos, hasta jamón de ocho bellotas. Nos ha jodío el doctor Atkins con sus caprichos.

    Lo de perro, es un insulto muy socorrido. A mi mellizo, por hablar andaluz, le llamaron chacurra entre dientes, allá en el paisito del norte. Les llevaba yo también a esos el disco de la Lola inmortal que decía aquello de que se le meten los ratones por la nariz. Será por narizotas… Puestos a ser intransigentes y reaccionarios, no sabe una servidora quién le gana a quien. Que también son amiguitos de quien ustedes y yo sabemos. Alianza de civilizaqué.

  2. (Me comí la S inicial al copiar y pegar. Es que este ordenatilla va a pedales y de vez en cuando me quedo sin lo escrito). Besos a todos. El más gordo para Madame.

  3. Muy bonito, mi doña Epi, pero lo mejor es lo de “Al mundo de la “sharia” hay que hacerle entender que sus normas son particulares y que el concepto “ilustrado ” de convivencia excluya fatalmente la posibilidad de ese “derecho” subjetivo.”
    No se puede ser más justo y más mesurado.
    Besos a todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.