Se nos han abierto las carnes con los atentados de Marruecos y Argelia. Ayes y lamentaciones por doquier, teorías y críticas, gobiernos desorientados, sin saber qué hacer frente a la amenaza de los bárbaros que, como en la novela de Buzzati, tal vez creímos que nunca aparecerían en el horizonte. ¿Qué puede hacer España?, se preguntan tertulianos y “cabezas de huevo”, qué tinglado cabe armar contra el mito invisible, contra la sombra insidiosa de la sinrazón? Ninguno. No hay puente dialéctico que valga entre el Mito y la Razón, ni siquiera caben sincretismos ingenuos como los que predican hoy los partidarios del diálogo imposible. Al Qaeda no piensa, actúa. ¡Ha llegado a utilizar niños subnormales, según cuentan, para cometer sus atentados! Y ahora anuncia que su plan no se agota en la venganza sino que encierra una auténtica “reconquista” del reino perdido, del imperio –feroz tantas veces– que nuestros “intellos” más correctos encumbran como lo que no fue. Occidente ha tenido mucha culpa, la gran culpa, en la idealización del Islam oriental, y en concreto en la laboriosa construcción del mito de Al Andalus. En la propia Historia de Menéndez Pidal (tomo IV), con ser él quien era, García Gómez dejó grabado en un prólogo el paradigma imaginario del califato ideal, de la Córdoba de calles iluminadas por faroles, en la que los mancebos (rubios, por cierto, como el propio Califa) practicaban el amor ‘udrí’ e improvisaban casidas al rumor de las aguas cristalinas. Y ha quedado esa imagen, impuesta sobre la ferocidad almohade o una crónica en la que el camelo de “las tres culturas” ha hecho carrera. Sin olvidar a los grandes de la historiografía que marca a la Europa del siglo XX. Spengler llega a decir que el Panteón romano es “la primera mezquita del mundo”, fíjense qué chorrada. Toynbee habla de “restauración” y de “reintegración” de la añorada “siriac society”, o sea, todavía peor. Y ahora oímos insistir en el diálogo de civilizaciones para llegar a una alianza. ¿Con quién, con los de las bombas, con ese ejército en la sombra que se propone devolvernos a la Edad Media en la que, en efecto, vive aún, a muchos efectos, ese mundo enajenado? Si hay alguien que no se puede quejar es este novelero Occidente que le ha servido en bandeja a los bárbaros ese mito de destrucción masiva.

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Estamos a los pies de los caballos, desbordados por el vigor de estas energías míticas, y naturalmente carecemos de medios para oponernos a semejante catástrofe: estamos reproduciendo ce por be el modelo del crack romano. ¿Qué haríamos ante un plan sistemático de acciones como las ya padecidas, cómo controlar al “enemigo interno” que, sin duda posible, mantenemos hoy como huésped? Supongo que nada, aunque cabe esperar que Europa se percate de que la amenaza le incumbe. Hace muchos años que Ortega escribió una frase que ahora bien puede aplicarse a los nuevos efectos: “Europa ha de salvarnos del extranjero”. “…Por la cuenta que le tiene”, podría añadirse hoy. Cuando se critican –y con cuánta razón– los excesos del imperialismo americano, deberíamos esforzarnos por entender algunas de sus razones profundas, las que enraízan en el haza sentimental del 11-S, pero también las relacionadas con la amenaza real, objetivamente apocalíptica, de la práctica mundialización del terror. Como Europa no nos salve, aviados vamos. Porque nosotros tenemos más islamistas que policías –ésa es la realidad estadística–, más prejuicios que determinaciones, más garantías para el enemigo que para nosotros mismos. Ya podemos elevar lanzas e ir formando en círculo como Miramamolín, porque esta vez nos ha tocado a nosotros el papel de cercados. No hay puente entre la Razón y el Mito, hay que insistir en ello . Simplemente un toro blanco se propone raptar por segunda vez a una princesa. Las culpas, como digo, al maestro armero.

2 Comentarios

  1. A una le quedan las piernas un poco temblando porque lo que queda ahí arriba es una verdad tamaño Atlas. El toro blanco que cita el Maestro viene esta vez con turbante como cuernos y a la raptada, de entrada le rebanarán el clítoris y luego le pondrán la burka. Aquí quiero yo ver aizkolaris y espatadantzaris poniendo freno a la morisma junto al pirineo.

    Unas preguntas que me inquietan: ¿es verdad que el señor Notario de la Puebla abrazó el islam, antes de que le dieran el paseo? ¿No harían bien los chicos del llamado PA -los herederos del que fue a Libia a decir ‘dame argo’ al Gadafi- en irse descalzando de las babuchas? ¿Servirá de algo que el zapaterito prodigioso se ponga mirando a la Meca y Curro Desatinos hable el jamalajá?

    Por cierto, si hoy es viernes 13, mañana es sábado 14.

  2. 19:34
    “más garantías para el enemigo que para nosotros mismos” Sin comentarios.

    “Os conquistaremos con vuestros derechos y os gobernaremos con nuestras leyes” Todo un programa.

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