Con frecuencia se comprueba que los corruptos, no importa de qué partido, se guían por el mismo manual. La última prueba es el caso  al que se enfrenta sin gran entusiasmo la consejería de Turismo y Varias Cosas Más que dirige el vice Juan Marín: el borrado “de forma segura” del disco duro –un calco del “caso Bárcenas”–  de un funcionario despedido en su día por denunciar por corrupción a la Empresa Pública de Turismo y Deporte, y que ahora ha sido reintegrado en su puesto por el Juzgado de lo Social número 6 de Sevilla. Monipodio tiene sus métodos junto a sus reglas, y cuenta, hoy como hace siglos, con el respaldo político. ¿Y al funcionario? Pues al funcionario, que le den. En eso parece que coinciden en la Junta los viejos y los nuevos.

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