¿Ven cómo habríamos de tocar fondo, por lo menos lógico? Ahí tienen a la Junta de Andalucía expedientando a un ministro de Justicia, al poder autonómico sancionando eventualmente a un miembro del Gobierno, y no a uno cualquiera sino al responsable de que la vida marche derecha y no torcida. Hay que encomiar la determinación de la Junta al dar ese paso y más aún si llega el caso de imponer al ministro la sanción administrativa que le corresponda. Y paralelamente, lamentar que el Gobierno no vea en este amargo trago de Chaves una razón sobrada para apear del cargo a quien, desde luego, ha dado motivos mucho más graves para su destitución. Un furtivo al frente de la Justicia constituye un chascarrillo. Ésta es la primera vez (sin contar los años de Aznar, claro) que Chaves defiende la autonomía frente al arbitrio jacobino.

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