Todas vueltas que le están dando en Andalucía a la celebración del “cara a cara” entre el presidente Chaves y el candidato Arenas no obedecen más que a una razón: la jindama de Chaves, la creciente inquietud de quien se sabe dialécticamente mediano y conoce perfectamente la rapidez y la destreza expresiva de su oponente, la preocupación de que quien, como Arenas, que lleva cuatro años pateando Andalucía pueblo a pueblo, te pueda dar el baño, no precisamente lustral, o pillarte en cualquier renuncio. Chaves busca desesperadamente el paraguas de Canal Sur porque sólo en ese escenario se siente seguro y cómplice con su “deus ex machina”. Ni siquiera el ejemplo de Rajoy que ha tragado con lo que fuera con tal de conseguir ese debate lo condiciona. Andalucía es diferente, como diría Fraga, y Chaves tiene el firme propósito de que siga siéndolo. 

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