Está haciendo furor en Francia la discusión en torno a un libro de 2005 en el que el actual ministro de Cultura, Frédéric Mitterrand, hace un público ejercicio de sinceridad terciada de narcisismo para dar cuenta de “La mala vida” que le ha tocado en suerte. Cuenta el ministro sus aventuras, incluidas las atinentes a su intimidad sexual, en términos que, por lo que recuerdo, le granjeó los plácemes de la crítica más abierta y, como es natural, el repudio de la mayormente integrada. En resumen, lo que se plantea ahora –tras le denuncia pública de la hija de Le Pen—es la idoneidad ética de un hombre que alardea de frecuentar lo que él llama “el mercado de los esclavos” sin ocultar que la visión de esa “feria de los efebos” le quita el ‘sentío’ hasta el punto de “no tener ya necesidad de refrenar ni ocultar” semejante impulso. Curiosamente está siendo la derecha la que anda en su defensa y alguna que otra voz de la izquierda la que lo cuestiona, destacando en ese coro la sentencia del portavoz del propio PS, Benoit Hamon, quien ha dicho no poder aceptar que un hombre pueda justificar el turismo sexual con la excusa de la literatura. Viejo tema, aunque no lo parezca bajo la que está cayendo. Leyendo algún ingenuo parangón con la homosexualidad griega, he recordado el eminente libro sobre el tema escrito por Bernard Sergent, en cuyo prólogo puntualizaba el maestro Dumézil que el uso de efebos era entonces algo necesario y justificado desde cierta ideología, pero recordando que todavía en la Sorbona había quien trataba de encubrir púdicamente la pederastia y el efebismo platónicos que, no por ser semejantes, tenían por qué ser idénticos a los actuales. Mitterrand en los burdeles machos de Tailandia no es diferente de cualquier otro explotador de la pobreza y la incultura. No pasaría nada porque –una vez salvadas las distancias—si su foto apareciera junto a la del “monstruo de Amstetten”.

Distiguir entre la pederastia y el efebismo es necesario, por supuesto, pero yo le preguntaría a Mitterrand cómo supo él, el turista rico, en cada caso, si cada chapero pobre que se ventilaba era menor o no lo era. Aparte de que, como él mismo ha reconocido ahora, esas maravilladas experiencias suyas constituían, en todo caso, una ofensa a la humanidad. Escribía Sergent que esa idealizada relación sexual del varón clásico no era sino un privilegio de los machos dominantes en una sociedad primitiva. Una obviedad que hace más inconsistentes las referidas defensas. No habíamos salido de Polanski y ya estamos en otra. Los machos dominantes son siempre, como puede verse, aquellos que tienen poder.

11 Comentarios

  1. Me extraña tanto silencio sobre un tema tan candente. En Francia un 60 por cien de los ciudadanos apoyan al ministro y consideran una intrusión en su vida la crítica a su frecuentaicón de esos «mercados de efebos». Como con Polanski, dice la columna, una vez más a «contracorriente». Este mundo confunde intimidad con zona irresponsable. Es bueno que haya quien se resista a darle a los importantes carta blanca.

  2. ¿Se han levantado ya de la siesta los carcamales? No me extrañaría que se vuelquen ahora a favor de gm, homófobo en ersta columna (no suele serlo, eso también es verdad) de la pero homofobia. Me pregunto por qué le paracerá un crimen que un adulto cuente sus «aventuras» ede ralación libre con otro hombre. ¿Debve abandonar la política por eso? Porque en ese caso los puteros de toda especie también deberían hacerlo. Quisiera conocer la postura de gm sobre este último punto.

  3. Sí, en efecto, acabo de levantarme de la siesta, auqneu no sé si se pueda llamar así la que echamos los madrugadores (5’45 de la mañana, de lunes a viernes).
    Y, en efecto también, reconozco que desde que leí esta mañana la columna estaba esperando que irrumpiera en este Casino el lobby gay. ¡Si tienefuerza para forzar la agenda de Obama, ya me dirán!

    Pero yendo al fondo y brevemente: no se trata d euna relación entre iguales –entre adultos libres– sino entre un honbre necesitado (cualquiera que sea el grado o la índole de su necesidad) y otro sobrado de dinero con el que pagarse las apetencias que no tendría sin él. ¿Le parece eso justo? Me parece que no merece la pena insistir más.

  4. Cuando leí los extractos publicados por la prensa creí que se trataba de una novedad. Ahora veo que Sarko ha «fichado» a alguien de sobra conocido, o sea que no le interesa el asunto de su asquerosa vida privada. Hay en esos párrafos delectación morbosa y no sólo confesión, verdadera literatura porno que ni siquiera puede decir en su descargo que se escribe «contra» el Sistema, como ha comentado Arcadi Espada refiriéndose a lo que hicieron algunos escritores homosexuales en tiempos de la dictadura. Un asco. Si hay mayoría de franceses que lo apoyan, allá ellos. Pero no estoy tan segura de que sea así.

  5. Me muerdo las unas aguardando el comentario de Yamayor, que hoy puede ser de órdago. También echo de menos que no se hayan pronunciado el padre Cura, el doctro Pangloss y otros doctores universitarios habituales en el blog, que seguramente no quieren laberintos en asunto tan espinoso. Ya se verá al final del día. Por mi parte creo que el señor sobrino de su tío es un insensato que se cree c on derecho a todo y por supuesto a «usar y tirar» jovencitos necesitados de esos que se encuentran a mogollón en este perro mundo.

  6. Un asunto asqueroso, que no conierne a la libertad sexual, ni a la homosexualidad, sino a la explotación del pobre por el que riene posibles, como toda la vida. Debo advertir que, según mis noticias, no sonn el 60 por ciento de los franceses loq eu nada malo ven en que su ministro sea un frecuentador de chaperos y exhiba sus experiencias como quien muestra un diploma, sino que son un 67 por ciento. Todo es empeorable.

  7. Uno es libre, o quizás no lo mes. Si uno es pobre es menos libre. Hasta para verse obligado a alquilar su cuerpo. Si rico, lo contrario. Le ríen a Mitterand o Polanski lo que satanizarían en un albañil que osara (y pudiera) imitarlos. No le den más vueltas al tema porque sería perder el tiempo.

  8. Ni qué decir tiene que estoy en contra de semejante explotación (mi otro comment acerca de Polanski, hace unos días, creo que fue malinterpretado). Pero insisto en el tema del rasgamiento de vestiduras según qué casos y según qué «civilizaciones».

    Vean el siguiente video: niños danzando al rtimo «reggaeton» en una especie de cópula simulada, convenientemente jaleados por adultas (?) que les explican cómo depurar la técnica. De ahí al catre, no debe haber más que un paso.

    Juzguen ustedes mismos.
    Un saludo cordial.

    http://www.gran-angular.net/wtf-fiesta-de-ninos-latinoamericana/2009/10/09/

  9. Es normal que nuestro ministro defienda al Polanski pues los dos reconocen tener (casi) los mismos gustos.

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    Los franceses, como muchos pueblos occidentales, a fuerza de mover los hitos y barreras de lo que es o deja de ser lícito y moral, ya no saben que aceptar, y por si acaso, lo aceptan todo. Estamos de nuevo con el problema de la adopción para los gays y lesbianas. Hace unos años estábamos abrumadoramente contra. Hoy , parece ser , que ya no nos parece tan mal…
    Tambien, hay que aclarar que a fuerza de explicar al personal lo retrasaillo que es, al final se lo cree, y se pone a pensar moderno.

    Besos a todos.

  10. A la hora que marcan las agujas no esperen gran cosa de este humilde servidor. Uno tiene escasas ideas pero posiblemente equivocadas. No mezclemos, como hace ‘bisex’ el culo con las témporas. Una cosa es la hétero, la homo, la bi o la poli, incluido el bestialismo -ay, esas pobres gallinas, cabras, perros bien dotados o burrillas- de personas adultas, otro día hablaremos de la libertad de muchas, y otra muy distinta el abuso de menores, siempre es abuso cuando uno de ellos tiene alguna prerrogativa de superioridad, llámese poder, autoridad, influencia, ¡dinero!.

    Creo haber escrito alguna vez aquí la provo esa de que ¡Peedrooo! gusta de reir y hacer bromas con la boca llena de espermatozoides o lo del que llegaba de Madrid en el AVE al Arny procurando por moritos con sus circuncisiones en flor o por catetillos del Aljarafe deseosos de una motillo nueva. Uno, a fuer de liberalidad, la extiende en todo su amplio horizonte sexual a que cada uno vaya con quien le pete, siempre que a este segundo le pete también absolutamente en libertad. Que cada uno haga con sus orificios o adminículos lo que le venga en gana siempre que no medie ese concepto de esclavitud que queda meridianamente expuesto desde el frontispicio de la columna.

    Creo que repito mi argumento de ayer: ¿es más inicuo quien se beneficia al prójimo/a, disculpen la barra y la a que considero necesarias, con 17 años muy largos que el que espera a que sople las 18 velitas? Nada es blanco o negro de forma absoluta, pero creo que los que andamos por este rinconcillo, excepción hecha de trolls y malevos, gozamos de sentido común y discernimiento.

    Besos a todos. Oouaaooohhh, qué sueño. Buenas noches.

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