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Un escalofrío ha recorrido Europa durante estos cuatro días que ha durado en Austria el proceso del inconcebible “monstruo de Amstetten”, cuatro días en que ha cuajado la unánime demanda de reclusión perpetua, en hospital penitenciario si fuera el caso, de un sujeto de maldad realmente insólita que, según los expertos, presenta un riesgo agudo de reincidencia. La enormidad de sus crímenes, su índole antinatural, el carecer gratuito de sus crueldades que alcanzaban su climax en el lujo psíquico de sus “buenos gestos” para con su familia secuestrada, el propio desparpajo del personaje, han convencido a la práctica totalidad de los ciudadanos de que quien es capaz de dañar a la sociedad en esos términos no es que merezca, es que exige que se le separe con determinación de cualquier contacto con eventuales víctimas. El Mal aparece en ocasiones encarnado en personalidades excepcionalmente lesivas y es entonces cuando no hay humanismo que resista a la demanda unánime de sanción, no como castigo sino, si se quiere, como garantía imprescindible para el grupo, que no tiene por qué exponerse al riesgo que implica la perversión, incluso admitiendo el carácter patológico de ésta. Joseph Fritzl será separado de la comunidad por imperativo de la lógica y del sentimiento de autodefensa más elemental,en la cárcel o en el psiquiátrico que reclama su naturaleza. Nada que ver aquí el debate sobre la duración de las penas. Se trata de poner a salvo a los demás de una amenaza eventual avalada por la temible certeza de que el encartado es un monstruo. Su abogado –el más afamado del país—no ha opuesto gran resistencia. La monstruosidad no tiene defensa posible.

Mientras tanto, en Sevilla se vive con pasión el triste caso de la joven desaparecida a manos de una pandilla joven que muda de versión a demanda y juega con policías y jueces como el gato con los ratones. Enorme crueldad también, sobrecogedora frialdad, lamentable utilización del garantismo a beneficio de los depravados, y el espectáculo insostenible de una sociedad más pendientes del tribunal de los padres de las víctimas que de la Justicia genuina. Y mucho me temo que con grandes posibilidades de impunidad, absoluta o relativa, al menos si la estrategia mantenida hasta ahora cuaja, el cuerpo no aparece y el procedimiento queda a merced de lo que una defensa apropiada puede lograr en tales circunstancias. Dicen desde el Gobierno que en España desaparecen 25.000 personas al año. Descontadas las que haya que descontar, no cabe duda de que el Mal le ha tomado holgadamente las medidas a la Justicia. En Austria, en España, en todas partes. Es negarse a la evidencia rechazar la idea de que nuestros sistemas de protección ante la perversidad, en una sociedad crecientemente compleja, han de adaptarse siguiendo la pauta de un nuevo humanismo también reformado.

6 Comentarios

  1. El derecho a la defensa debería tener algunas limitaciones y el derecho de los defensores también.
    Yo no entiendo que los acusados tengan derecho a mentir ni mucho menos a imputar gratuitamente a quien les de la gana, como tampoco entiendo que los delitos tengan porqué prescribir.

    Hay quien opina, y yo me lo creo, que la estrategia de los monstruos de Sevilla está dirigida y coordinada por los propios abogados defensores. Si esto fuera cierto, en una justicia coherente, tales abogados deberían ser considerados como encubridores si no como cómplices.

  2. También opino que la Sociedad tiene derecho a ser protegida por quienes la gobiernan y los gobernantes deberían promover leyes que apartaran para siempre a toda clase de delincuentes que razonablemente se pueda suponer incorregibles.

    P. Griyo

  3. Son delicadas esas cuestiones, don Griyo, aunque se explican planteamientos como el suyo y el de una mayoría de personas que no tienen por qué conocer los fundamentos del derecho. En Sevilla se juega algo más que un puñado de normas de procedimiento: es toda una evidencia del fracaso social, del fracaso de la familia, del fracaso de la educación, del fracaso del conrtol social…

  4. No le falta razón a D. Griyo, pero ha dado Vd. en toda la línea de flotación Sr. Prof, independientemente de todo el festín carroñero que se origina en estos casos.
    Feliz fin de semana a todos.

  5. Esos fracasos manifiestos que proclama mi don Prof no han aparecido como el rayo sobre un cielo azul, ni como el meteorito imprevisto que burla a los medios de prevención.

    Es una fruta que ha ido madurando a la vista (gorda) de todo el mundo: a la indiferencia se le ha llamado permisividad, presumiendo además de ella. En pocos sitios se vulnera lo establecido con la impunidad y el desgarro que aquí.

    En cuanto a la familia, las familias… Cuánto incauto creyendo que vivíamos en la arcadia feliz que nos pregonaban quienes tenían la obligación de no mentir. Y lo siguen haciendo. Y siguen los incautos en su nube, porque es lo más cómodo.

  6. mano dura , no hay justificación alguna para alegar indefensión, reclusión hasta el mismo punto que él la ha ejercido con los de su misma sangre, que no hará con los demás. un saludo Don Jose Antonio

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