Esta campaña está siendo marcada por los reventadores que irrumpen en mítines y actos públicos dispuestos a negarles la palabra –ese derecho liminar– al adversario, vale decir a “el Otro”, en el lenguaje maniqueo. El antecedente está, probablemente, en la experiencia de los plenos municipales, en los que, desde hace tiempo, el derecho cívico a la asistencia se confunde con la potestad de intervenir por las buenas o por las bravas cada vez que un partido o un grupo de la naturaleza que sea decide boicotear algún proyecto del consistorio. Pero desde que comenzó esta campaña se vio que el movimiento ya ensayado durante la legislatura –broncas universitarias o callejeras  contra Savater, Gotzone Mora, Arcadi Espada y tantos otros– había alcanzado su plena madurez. Los ataques a María San Gil, Dolors Nadal o Rosa Díez, primero, y más tarde, ya envalentonados, los perpetrados en los mítines del candidato y presidente en funciones o el dirigido contra Chaves en la conmemoración del Día de Andalucía, entre otros cuantos, demuestran que cierto sector cimarrón de nuestra sociedad considera abierta una veda tan imaginaria como intolerable, de permitirse la cual no importa que grupúsculo de escandalosos tendría en sus manos la cacerolada capaz de silenciar nuestro debate democrático. Claro está que las cosas raramente ocurren de manera espontánea, y menos en un escenario como el político, donde la seguridad suele estar garantizada, al menos para los próceres (¿cómo es posible, por cierto, que en el teatro donde Chaves hablaba, tan rigurosamente controlado por el protocolo que ni el alcalde de Granada tenía asiento reservado, se hubiera ‘colado’ ese injustificable comando?), y debe estarlo también, al menos en teoría, para todos los actores de la vida pública. Es posible que esta epidemia de escándalos no sea más que la réplica demótica a la intolerancia de los propios políticos.
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Bien miradas las cosas ¿qué puede esperarse de una campaña en la que los políticos centran su mensaje en la descalificación brutal del adversario, se acusan mutuamente de mentirosos cuando no de ladrones, y en la que un ex-presidente de Gobierno (que se expone, por supuesto a que le devuelvan el insulto al ciento por uno con fundamento sobrado) no se tienta la ropa para llamar “imbécil” al candidato que representa a esa media España a la que ya había descalificado con el mismo epíteto algún “artista” de la comitiva oficial? La indisciplina creciente es tan intolerable como lógica desde esta triste perspectiva, y era predecible incluso antes de que al propio presidente-candidato se le entendiera todo cuando le dijo a un locutor que se proponía subir la “tensión” y “dramatizar” la campaña. No hay que culpar sólo a los bronquistas, pues cuando se le llama “mariposón” a un líder rival como hizo Guerra (sin  la menor protesta de los susceptibles vigías de la homofobia, claro) hay que estar dispuesto a que al día siguiente algún deslenguado del bando contrario te miente la madre. Un personaje tan poco ejemplar como “lady Aviaco” ha tenido la desfachatez de largarle a Pizarro que se ha llevado una fortuna de los españoles refiriéndose a la indemnización de Endesa. Se ve que ya no se acuerda de los fondos reservados, de Filesa, del ‘convoluto’ del AVE, del papel del BOE, de los cuarteles de Roldán, de los ‘cafelitos’ de Guerra, de la prescripción fiscal del cuñadísimo de González y de tantas miserias propias. Bueno, pues esos modos se ‘pegan’, se ‘socializan’, hasta que llega un momento en que se vuelven contra su origen. ¿Por qué ha de respetar un ciudadano a la institución que no se respeta a sí misma? Descuente los casos en que los agredidos han sido inocentes a este respecto: el resto no tiene derecho a quejarse de sus imitadores. Se recoge lo que se siembra, eso es todo. Chaves supo lo que hacía desdramatizando una bronca a la que él no era ajeno.

26 Comentarios

  1. Cerraba la poco con currida jornada de ayer en el casino nuestra asiduna madame Sicard preguntándose cómo era posible tan escasa respuesta a una columna “tan valiente”. Debo decirle, Madame, que a veces pienso en que la autocensura fdunciona incluso entre nosotros los ni alineados y que una especie de miedo gravita sobre el español a la hora de pronunciarse en este terreno, incluso bajo pseudónimo. (También pudo ser consecuencia del parón informático de antesdeayer).

  2. Idea cabal, ésta de que la desvergüenza y la intolerancia política de la masa es fomantada desde el Poder. ¿Qué tiene que censurar la brona de unos trabajadores a Chaves o a ZP si un expresidente como mr. X llama “imbécil” al candidato de la oposición que represneta a media España?

  3. Efectivamente, nada surge de la naad en la vida pública, el ejemplo de la Autoridad (moral o de la otra) es decisivo. Si los polítios se insultan hasta el bochorno, los ciudadanos menos sólidos harán lo propio. González llamando imbécil a Rajoy es algo insólito incluso en esas democracias europeas que se invocan siempre com o modelos de refriega. Eso se parece más al camorrismo italiano y, por supuesto, a la política entendida a la japonesa o a la coreana.

  4. Me pregunto por qué el PP no le devuelve el recado recordándole que él es Mr. X –y si no lo es que explique el enigma el “nuevo Garzón”–, que es Mr. Filesa, que él es alguien al que echó la mayoría de los españoles por causa de la corrupción y el crimen de Estado de su minsitro y su cúpula policial… ¿O será mejor no recordarle nada y seguir sin hacerle caso, como hace su partido… hasta que la hace falta el dóberman?

  5. De acuerdo plenamente. Carece de sentido culpar a los “incontrolados” que todo el mundo sabe quien controla. Vean lo ocurrido ayer en Madrid, provocado por una estúpida extrema derceha pero llevado la parxismo por una extrema izquierda cafre. ¿En qué medida la escalada verbal de los zps, los glezs, y los pepiños añade leña a ese fuego?

  6. No recuerdo campaña tan trucada, tan violenta verbal y físicamente. Y creo que no ocurre más que lo lógico en una España dividida que ha sido azuzada desde el Gobierno durante toda la legislatura. Hace poco en el bar de un pueblo de Cácares asistí a algo que no hubiera creíido posible ya. uno hombre esgrimió una navaja en una discusión provocada por el programa que la tele mdifundía en ese momento sobre la “memorisa histórica”. Se impuso la decisión del dueño y un par de parroquianos, pero los contedientes se fueron como perros encelados, una acariciando la faca y el otra hablando de una escopeta que tenía en casa…

  7. Buen diagnóstico: los extremistas no hacen más que aumentar los excesos de los “miderados”. Lo que dice en plan tranquilo Anasagasti lo rubrica Ternera con su pistola, la descalificación de media España que obsesiona a ZP como garantía de su permanencia en el poder arma la mano de los incendiarios y los rompecristales. Ojalá que no pase de ahí.

  8. Es que, además de lo ya aocmentado, ocurre que esos activistas no surgen espontánemente, como los guerreros de los dientes enterrados del dragón, sino que tienen estrechas relaciones con los partidos. No sólo ERC tiene juventudes filoterroristas (tiene hasta dirigentes que fueron terroristas sin más). Las “juventudes” de los partidos “democráticos” también son municionadas por sus jefes adultos. gm lleva razón: lo que está ocurriendo es consecuencia del mal ejemplo, no es una casualidad.

  9. Se supone que gm quiere decir que es el PSOE el que crispa, no el PP el que crispa, ¿verdad? No han asumido la victoria del 11-M, eso es lo que le pasa a ustedes.

  10. Querrás decir el 14-M, me figuro. O será que te traiciona el subcosnciente y relaciones tanto las elecciones con el atentado de Atocha que ya no distingues…

  11. Discreta reflexión y justo título, “el mal ejemplo”. No crteo que se pueda disentir hoy de jagm salvo por razón del fanatismo.

  12. Calma, Sociata, que todavía no habéis perdido… ni ganado. Es posible que estés temblando ante la posibilidad de ir al paro pero repórtate, hombre, que esas no son formas de hablar en un casino.

  13. “Respuesta demótica a la intolerancia política”. Perfecto. Hay poco que añadir, aunque habría mucho que hablar y hasta despotricar, claro es.

  14. El exabrupto de Sociata abunda en su teoría. Los segundones, la claque, reprodice lo que ve y oye, no tienen capacidad real para crear sus propias respuestas. Una campaña educada volvería inconcebible explosiones como la ese memo, o actos tan graves como los boicots a los mítines (a todos), pero recuerdo que el Gobierno o ZP no se han pronunciado con fuerza (ni sin ella) sobre los ataques a los que me refiero.

  15. Perdona, pero Gonzl. sí se refirió, aunque fuera para mofarse de Rosa Díez. Y ZP le ha dado ayer las gracias ¿o no es así, buen amigo?

  16. La inmensa mayoría está ahíta de campañas y mítines, hasta la coronilla de reproches mutuos y autoelogios, de promesas falsas y brindis al tendido del sol. Esta democracia se está estriopeando y cuando genet como gm lo advierte se les mira con recelo. Ojalá lo hubieran hecho muchos en su día contra el nazismo naciente y su movilización electoral. No tendríamso que llorar en los campos de concentración.

  17. Le felñicito por decir lo que sus compañeros no se atreven generalmente a decir, ni los periodistas ni los intelectuales, eso de que “El mal ejemplo” de los políticos serios es el origen de las conductas inciviles o delictivas de los cafres. No surgen los cafres sin respaldo. Recuerden que los “guerrilleros”/policías del franquismo le duraron a la polícia de Suárez un par de cargas.

  18. Si claro pero lo que no ha dich usted es que hasta esas cargas era suárez uno de los que mendaba a los guerrilleros que reaparecieron ayer precisamente. Un saludo.

  19. No hay réplica posible a tu tesis. Todos sabemos, porque lo vemos y escuchamos a diario, quiénes siembran los vientos que provocan setas tempestadas. Lo de ayer en Madrid fue canallesco, pero ninguno de esos dos “extremismos” está totalmente desconectado de los dos grandes partidos. De hecho, “el mal ejemplo” es definitivo, no necesita más para producir su efecto indeseable.

  20. Totalmente de acuerdo. Se ha instalado entre nosotros el juliganismo. La anomia que algunos disfrutan sintiéndose masa -aunque luego resulta que alguna cámara indiscreta los dejan con el c…, perdón, con la cara al aire- dentro de la cual todo está permitido.

    Qué mejor ejemplo que el de un alcalde de pueblo cateto venido a más -ley de Peter, ya saben, “…personas promocionadas a puestos de mayor responsabilidad una y otra vez, hasta que alcanzan su nivel de incompetencia”- que desde el móvil que le pagamos entre todos envía seiscientos o más ‘pásalo’, para que los júligans asaltetn sedes populares con gritos de ¡asesinos! y otras lindezas.

    Los que juegan con términso demagógicos se cansaron de decir que qué transición tan modélica, que qué pueblo español tan sabio, dando jabón a una plebe que progresivamente iba derribando las vallas elementales de la ciudadanía. Invasión ‘manu militari’ de calles o avenidas, bebiendo, gritando, meando, poniendo al máximo los subwofers de sus estridentes aparatos de música del coche; la plebe que disfruta de la ausencia de leyes las tardes de fútbol: se aparca dónde y cómo se quiere, se corean himnos o gestos nazis, racistas, lo que sea necesario.

    Ese mirar para otro lado por quienes cobran para que brillen de forma permanente la ley y el orden, ha hecho que se vayan ampliando los márgenes de la tierra de nadie, donde cualquier salvajada queda impune. No es casualidad que se haya trasladado esa impunidad a mítines y celebraciones, donde vuelve a practicarse a modo el juliganismo. Sólo que en este caso, los ‘presidentes de los clubs’ no ponen cara de palo en sus palcos, sino que desde el centro de la arena del circo son los animadores de la fiesta. “Dales caña, Arfonzo”, gritaban antier y el titiritero mayor del reino repetía sus bellaquerías y sus muecas infames. Hoy su otro yo, je, je, el ‘poli bueno’ es quien escupe su bilis. ¿No están mejor las momias en sus museos? Allí se les perdona -son historia- sus crueldades, sus incestos, sus crímenes de estado, sus latrocinios, sus iniquidades.

    Quienes tenían que hacer de capitán de bomberos, lanzan gasolina desde sus mangueras de odio. País.

  21. Sociata y compañía
    Sois la hez de esta tierra. Vuestra ridiculez solo se compara a vuestra ignorancia. Solo sois dignos de compasión, y la actitud mas razonable hacia vosotros es situarse a la mayor distancia posible.

  22. Por Dios, ¡cómo lamento tanta oposición,tanta enemistad, tanta incompresión! Insultando no se llega a nada.Quien insulta en un debate de ideas es por falta de ellas y se descalifica a sí mismo.
    Siempre he pensado que entre hombres de pro, razonando se podían entender: todos ellos quieren el bien de su tierra, del pueblo que en ella mora, luego entenderse es posible. En vez de insultar traten de comprender al otro, y tomen en cuenta sus críticas. Digo todo esto porque observo desde fuera, y me da pena que, teniendo un pais tan hermoso y siendo un pueblo tan grande, vuelvan a enfrentarse y a hacerse daño, en vez de avanzar juntos.

  23. Eso, señora Marta Sicard, es el resultado de una legislatura en la que el gobierno ha alentado, promocionado y subvencionmadl el odio, la dicisión, el retorno al pasado fratricida, buecando aislar el PP para asegurarse él la hegemonía apoyado por los separatismos. No sea tan buena, que lo es usted sin duda, sino más realista. Estos vendavales los ha sembrado el propio Gobierno desde el día en que ZP (el primer día) sacó a pasear a su abuelo fusilado. A ver quién los para ahora.

  24. Al día siguiente , a quien pudiere interesar.
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    Tiene usted razon, pero me lo puedo premitir estando fuera de juego.
    Sin embargo me obstino y además me duele más un insulto en boca – o tecleado por -de alguien que aprecio y respeto que de un burro ignorante.

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