Conocemos a Manuel Pezzi hace muchos años, todos los que lleva en la nómina política, y es justo decir de él que es persona ilustrada y más bien serena además de hombre de partido con su alta dosis de fanatismo. ¡Decir que hay que estar enfermo para hacer lo que hace la juez Alaya! Eso y mucho más podemos esperarlo en cualquier momento de otras bocas locas y estómagos agradecidos, pero no tanto de este geógrafo que, con seguridad, teme por otros, no por él. Pezzi pidió un día que se retrasaran las sesiones del Parlamento para que sus Señorías tuvieran tiempo de ver cierto culebrón televisivo. A un nombre así de ingenioso no le pega nada ese oscuro papel que se ha dejado asignar.

1 Comentario

  1. Pues no voy a estar muy de acuerdo con V. R. mi don JoseAn. Dudo de la ilustración y serenidad del tal Pezzi. De los frutos del Espíritu Santo (
    Caridad, Gozo Espiritual, Paz, Paciencia, Mansedumbre, Bondad, Benignidad, Longanimidad, Fe, Modestia, Templanza y Castidad) este sujeto no ha debido percibir ninguno.

    En tiempos de su mandato en una conseRjería sufrí persecución y martirio. Aunque no muerte, claro. Sus esbirros debían tener muy claro que su sectarismo era bueno a los ojos del tirano. Perdí aquella mano pero al final gané la partida. Respira por la herida. Ke se jda.

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