La consejera de Igualdad y Bienestar Social tenía antier miércoles muy buenas razones para alegar destemplanza y resguardarse en casa, a ser posible bajo la cama. Lo digo porque ese día se supo que el TC había ordenado a su departamento juntero pagarle a la pobre madre de Iván y Sara, sin excusa ni pretexto, la millonaria indemnización estimada para compensar su “largo calvario”. No lo hizo, sin embargo, sino que se echó a la calle para retratarse con un llamado “Lobby Europeo de Mujeres” para presentar en sociedad una ridícula agenda del Instituto de la Mujer y proclamar, de paso, que se ejercerán sobre la Real Academia de la Lengua las presiones necesarias para extirpar del idioma castellano el raigón machista. A más a más, la ignara directora de ese organismo ha tenido una ocurrencia, que sospecho que puede dar la vuelta al planeta mediático, consistente en proponer la guerra al latín, lengua matriz de nuestro romance, a la que ella considera responsable de la orientación sexista del idioma, que no sería otra cosa que el fiel reflejo del machismo romano, un ámbito cultural en el que, según esa desinformada, “se consideró la mujer como esclava”. La idea de esas amazonas, burdamente enquistada en el imaginario feminista radical, es el absurdo de que el “masculino genérico” discrimina a las hembras, absurdo que el académico del Ignacio del Bosque ya se encargó, no sin sobrada sorna, de enmendarle brillantemente a una de nuestras políticas. Pero endosarle al latín semejante “culpa” (no hay tanta distancia, entre esas damas y el difunto Solís, por lo visto), es desconocer algo tan elemental como que esa fórmula idiomática no surge en el latín, ni siquiera en el griego, sino que es común al tronco indoeuropeo y casi universal en su uso. En griego se dice “antropos” para significar hombre-mujer, como en cualquier idioma civilizado, mientras se reserva “aner” y “gyné” para designar particularmente a un varón a una hembra cuando es preciso, es decir, igual que en español o en inglés, puesto que cuando Darwin tituló “El origen del hombre” no estaba discriminando ni mucho menos a la reina Victoria, sino todo lo contrario. La ginecocracia parte de un dogma y eso es mala cosa.
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Que el masculino genérico no excluye a la mujer es aceptado desde san Isidoro a  Chomsky pasando por Blanca de Navarra. Que a nosotros nos haya caído encima desde una catapulta romana es sencillamente incierto. Y claro está, la anécdota, tan infeliz en el fondo, no es nada grave si no fuera porque estamos comprobando que en esta coyuntura permisivista cualquier imbecilidad puede acabar consagrada incluso por una autoridad académica cada día más proclive a extender cartas de naturaleza a solecismos y corrupciones, sean nuevos o viejos. Sin contar con que esa “secreta guerra de los sexos”, como decía la Campoalange, va tiñéndose cada vez más de androfobia desde una perspectiva exclusivista que, naturalmente, nadie acepta en el uso corriente, pero que le da de comer a este personal sin escrúpulos y, desde luego, sin el menor concepto de lo que trae entre manos. Todo este fregado insensato, respaldado por la idiocia del propio lenguaje político masculino, no es más que una cortina de humo para –aparte de asegurar la nómina– distraer a la opinión de llagas más lacerantes. En lo que llevamos de año ha muerto ya un número de mujeres que anuncia un nuevo récord, lo que evidencia un fracaso radical de las medidas adoptadas (incluso de las injustas y dudosamente constitucionales) en defensa de la mujer. Pero, ay, ése es negocio que han de decidir en última instancia los machos del partido, el campeón de la berrea si me apuran. A las mujeres del feminismno de nómina les dejan este papelón ridículo de declarar la guerra a Roma como Lisístratas invertidas. Por lo visto ZP se resiste a implicarse en este asedio. Hay que reconocerle en ello, como mínimo, un intervalo lúcido.

18 Comentarios

  1. Lo de la falacia del feminismo encubierto viene de mucho tiempo atrás.

    Año 1980. Mantengo una reunión con El Grupo de donas del Baix Llobregat. Estas nos piden ayuda para abrir un centro de planificación familiar. No había entonces ninguno abierto en la Comarca. Con la asesoría de una ginecóloga, la ayuda económica del Ayuntamiento y cinco mujeres del Grupo alquilamos un piso, suministramos material, se fectúan cursillos para preparar a voluntarias en conocimiento de la especialidad para ayuda al centro. Todo voluntario, sin interés económico, unicamente para ayudar a la mujer a prevenir los embarazos no deseados. Esa era la intención del Grupo de Donas.

    Sí, sí….a principios de los 90, tras batallar con los ayuntamientos, lograron pasar a la Seguridad Social el servicio, y su «profesionalidad».

    Hoy son uno de los muchos grupos que han hecho de la solidaridad su forma de vida. Son unas «profesionales».

  2. Tontas del bote,pero más listas que el hambre.Hay que ver lo que tienen una que ganar empinada por un macho de la tribu.

  3. Doña Clarines del alma, o yo me he levantado espesa, que me he, jodío resfriao común que ni a gripe llega, o no termino de interpretar su escueta segunda frase. Como si fuera concejala de la pezoe, lo doy por bueno y lo firmo sin mirar. A su sagrado (saber y entender) me acojo.

    Escuché yo anoche a la Micaela en una radio amiga (de ella, que una oye y ve una miqueta de todo). Le echaba la culpa a la administración de Justicia, a su lentitud, recalcó “doce años en un procedimiento*” para pringar a los llamados ocho años de aznarato. Como si ella, ella y no otra, no fuera quien ponía recursos y contrarréplicas, hasta llegar al Constitucional. Este, como el comandante, mandó parar, digo pagar. Un millón y medio muy largo que va a salir de. Adivina, adivinanza. No, de su bolsillo, no. No de un prorrateo entre amazonas de cuota, no. No de la cuenta de papá Chavito que anda entre boqueadas económicas, no. ¡¡De nuestros tiernos bolsillos de contribuyentes!! Ahí no hace falta ni la habilidad de madre Pipota, ni de la Escalanta, ni de Juliana la Cariharta, ni siquiera de Repolido o Maniferro. En ese bolsillo, el suyo y el mío, amigas y amigos, meten la mano y pagamos a escote el zurriagazo.

    Nos ponen los cristobitas en un rincón del teatrillo, discutiendo de que si discriminación de lenguaje, que si de sexismo oral (ojalá, Virgencita), que si socialistas y sociolistos, mientras por el otro rincón nos escarban en la faldriquera y nos sacan los doblones. (¡premio, aquí para la señora!) .

    Ayer pedí agüita para hacerme apátrida. Hoy creo que voy a convocar al espíritu de mi viejo amigo el anarquista, a ver si me llega en un papel volandero la fórmula para jasé la vonva en la lata de cinco kilos de tomate y no sé dónde la voy a tirar. Pero a Sevilla, desde luego que me desplazo. Luego allí, ya lo echaré a suerte.

    *(¿Han observado que esta tropa o habla con faltas de ortografía/fonía como el Pasheco y el Vardera, o recurre a esa ese semilíquida que lo mismo sirve para cé, que para zeta, que para ese. Señor, señora mía, todos los andazules metemos alguna vez una pifilla de pronunciación. Pues se corrige una, la repite correctamente y en paz. Claro, que para eso hay que saber cómo se escribe. Por cierto, ¿alguien conoce el currículo de la Micaela? ¿Será ingeniera, igual que lo era Roldán? La única pena es que el monipodio cirûnflêjo, no le llega en saber y agudeza al verdadero ni a la suela del zapato.)

  4. Nosotros también tuvimos nuestras damas y damiselas empeñadas en ser «professeure», o «auteure», lo veo en Le Monde pero la cosa no cuaja y no sé si llegará a calar.
    Siempre me ha parecedo de un ridículo completo, denotando pretensión y estrechez de mente. Pero bueno, allá ellas.

  5. He tenido dificultad para entrar esta mañana, deduzco que escasez de comentarios se deberá a lo propio.Maravillosa anécdota: prefiero dejarla en ese nivel, compréndame ustedes. Y excelente «repaso». De todas maneras, de poco servirá. ¡Viven de ello!

  6. Me he reído porno llorar y, al final a gusto. Bueno, enfin, va a ser cierto que no son de la misma madera que las «mujeres de derecha». Al menos éstas no son idiotas gramáticas.

  7. Me quito el gorro ante la economía del argumento. De lo que no tengo ganas es de entretenerme con esas dueñas iletradas.

  8. Descuide que acabarán llamándole machistapor esta actitud que me sroprende, bueno, es un decir, al ver que apenas aparece en sentido crítico por los demás medios.

  9. Opones solvencia a la necedad. Brava lección. Si encima, como ocurre, nos deleitas con tu guasa característica, mejor que mejro. Me imagino a esas ménades locas por meterte el diente. ¡En el gaznate,. por supuesto!

  10. MIro, veo y callo, día tras día, pero hoy no me resisto a unirme a la carcajada que, no le quepa dida, ha porvocado usted en miles de lectores. En cierta universidad andaluza se discutía esta mañana acaloradamente sobre su texto y hube de escuchar a un obcecado argumentar por el lado de sus presuntas afinidades o antipatías políticas. No le quepad duda de que eso hoy como tantas veces selo ha puesto usted difícil de creer a los maniqueos.

  11. Que lo es de la materia: mi respaldo completo a su alegato. Esas amazonas, como suele usted llamarlas, no son más que un rebnaño incultó. Por cierto, el artículo citado del académico del Bosque, deberían colgarlo ustedes en la página web.

  12. Ignorar la condición no poco ventajosa de la matrona romana es buen dato para valorar la ignorancia de las ménades (me ha gustado mucho eso). Se podrá decir que lo de las matronas no contaba para las mujeres del pueblo, pero la réplica sería fácil.: ¡¡¡ni este feminismo de colocadas tampoco!!!

  13. Amén a ambos maestros, a jagm y a Heródoto. No pierdan más tiempo con esas memas trinconas.

  14. Hace no mucho las aludidas damas de la Sección Femenina cordobesa planteaban la necesidad de hablar de «maridas» lo mismo que de «maridos». El problema viene en este caso, como no podía ser menos, del latín. La palabra «marido» entronca con «mas» (genitivo «maris»), «macho», de forma que lo mismo se podría proponer hablar de «machos» y «machas». El igualitarismo hace estragos, y las ménades lógicamente no se libran del mismo. Lejos queda ya la lucidez de una escritora bisexual como Virginia Woolf, a cuya obra ‘Tres guineas’ dedicó en 2003 Ximena Bedregal un comentario que ha sido reproducido en muchas ocasiones ( http://www.ft.org.ar/Notas.asp?ID=980 ). Pero nuestro sistema de enseñanza se ha volcado -en esa linea- en dejar de lado el «qué» y el «porqué» de las cosas para fijarse sólo en el «como», de forma que los comportamientos son todos culturales y la biología ha desaparecido. Por eso podemos ser lo mismo machos que machas.

  15. Estas tías (lo de ménades me ha deleitado) no tienen techo previsible. Por la soldada están dispuestas a capar elángel, como decían los surrealistas.

  16. Delicioso el comentario del prof.Chic sobre la etimología de «marido». Claro que está de más echarle margaritas a los cerdos/as, ¿no les parece a ustedes?

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