Revela el Informe Pisa, entre tantas cosas y circunstancias, que el número de libros existentes en un hogar condiciona gravemente el desarrollo estudiantil del niño. Ya era una leyenda aquello de que en la granja de un “fermier” había por sistema una siquiera mínima biblioteca, pero tantos años después las casas de Andalucía, urbanas o campesinas, mantienen su escasez de libros en los que pueda apoyarse el niño al comenzar sus estudios. Estamos muy por debajo de la media nacional y europea en cuanto a ese imprescindible equipamiento, algo normal si se considera el nivel de analfabetismo de que partimos hace nada y menos. Y la Junta prometiendo y sin cumplir también en este terreno a pesar de sus promesas de convertirnos en pioneros de Europa.

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