Gran tormenta medíática en Francia, práctica unanimidad de los ‘medios’ en torno a un periodista distinguido –Vittorio di Filippis, antiguo director de ‘Libération’—detenido al alba en su domicilio, delante de sus hijos pequeños, esposado, obligado a desnudarse  e insultado antes de ser conducido ante el juez para responder de un lejano pleito provocado por un internauta en el blog del periódico. ‘Lib’ es, si no el más feroz, si uno de los más constantes y radicales detractores de Sarkozy y ello acaso explique la vista gorda y posterior indiferencia de las ministras de Interior y Justicia ante el atropello. También –nobleza obliga o astucia del animal político—la reacción contraria del propio Sarkozy desautorizando a sus dos ministras y proponiendo, de acuerdo con el influyente Fillon, la reforma del código para despenalizar el delito de difamación. Todos los días las policías de todo el mundo, incluyendo a la francesa, hacen lo propio con un buen  puñado de ciudadanos sin mayor significado ni protección, pero la interesante reacción (quizá umbral de una crisis de gobierno) no se debe al peso del estamento periodístico, sin duda notable, sino al alto aprecio que todavía se tiene en aquel país a la libertad de expresión y al derecho y al deber de los periodistas a moverse con libertad en su trabajo sometidos a las leyes pero al amparo de la eventual venganza del Poder. Para eso son —–según la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo— “los perros guardianes de la democracia”. Y por eso quizá De Filippis hubo de escuchar ante sus hijos el vindicativo chorreo del ‘flick’: “Son ustedes peores que la gentuza”. En Francia, el procedimiento no autoriza el uso de esposas más que en casos excepcionales y siguen siendo mal vistos estos procedimientos “propios de los Grecia de los coroneles o de la España franquista”, como ha dicho un alto personaje. Francia no olvida el “caso Dreyfuss”. Hay democracias y democracias.

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Entre tantos juicios y comentarios como han circulado con este motivo, retengo uno doble de ‘Le Monde’ que dice que hay que sentirse muy impune para cometer actos tan incompatibles con el Estado de Derecho y –ojo—que se trata de un mensaje dirigido a todos los periodistas y no sólo al avasallado, un recado de prudencia forzosa, una mordaza en boca ajena –¡qué van a contarle a Noé del Diluvio!—como la que Chaves manejó aquí cuando sentó en el banquillo, sin el menor éxito, a los periodistas de El Mundo. Deja sin aliento, en todo caso, una historia como la comentada, con visita al alba incluida y esposas lastimando las muñecas, lo que constituye, sin duda, un grave motivo de aliento para una profesión que si algo no debe perder nunca de vista es que, por definición, está abocada al desencuentro con un Poder que, por su parte y en democracia, debe tener cerradas a cal y canto las puertas a la venganza. La gente sabe lo que sabe (lo que ‘necesita’ saber) gracias a una legión de profesionales que se juegan la vida tantas veces y que, incluso sin salir del club de prensa pueden estar en el punto de mira de los poderosos, y ello justifica un cierto estatus especial de libertad de expresión con que compensar los blindajes autoritarios. No creo que exista ningún poder sin sentina, ni siquiera el “cuarto”, y en ello veo la causa que convierte la información en un derecho irrenunciable del régimen de libertades. De ahí que el gesto de Sarkozy resulte magnánimo pero, sobre todo, astuto, previsor por parte de quien comprende que cercenando la libertad de esos “perros guardianes” –tan distintos de aquellos otros de los que habló Paul Nizan—no hay democracia que resista. A De Filippis lo ha defendida la derecha y la izquierda, no he escuchado una sola voz hablar de gremialismo (que es lo suyo en estos casos) ni discrepar del fondo de la cuestión. La gente quiere seguir confiando en que quien llama a al amanecer en casa es el lechero.

11 Comentarios

  1. Bienvenido, querido ja. Interesante debut el de hoy –“afrancesado”, claro–, equilibrado ineligente. No puedo resistriorme a animarte a que compartas con el blog lños comentarios que me hiciste a propósito del libro de Pagola sobre el Cristo histórico. Ya que no te dec des a excribir “in extenso” , ¡que estas cosas no se pierdan!

  2. Encantada de volver a leerle.

    Como tantas veces, es usted muy generoso con los franceses. Me da que la condena unánime es más porque lo contrario no se estila ,porque no cuesta nada y viene bien, más que por solidaridad verdadera. Si solidarizarse hubiera supuesto un riesgo cualquiera otro gallo cantarían.

    Besos a todos y uno especial para usted.

  3. Compasiva columna, como merece el tema. JA pensó siempre que la vieja “charitas” no está reñoda con la “solidaridad” laica. Y lleva razón. No hay más que echar una mirada a los núm,eros y se verá que en nuestro entorno lo que no sea “sopa boba” (ya me entienden) es hambre y frío.

  4. “Porque en este mundo ya no hay caridad…”, decía el villancico. Parece una canción moderna, a que sí?

  5. La verdad es que esa plémica sobre la caridad es ofensiva se mire por donde se mire, pues –la columna lo expresa muy bien–, parece que hoy estaría muchop más a rtono con la circunstancia que esa “solidaridad” laica y retórica que se ha demostrado tantas veces que es un negocio de unos cuantos. Me gusta que jagm, izquierdista indefectible, defienda estas cosas con el pulso firme de quien carece de complejos y le mfelicito por ello. Dios se lo pagará y si hay alguioen que npo crea en esa Instancia, que acerque el deseo a esta tierra desagracdeciad donde también lka propia conciencia del deber cumplido es pago suficiente.

  6. Esos dos conceptos son la mmisma cosa si uno es gente de bien, distintos si uno es un partisano de alguna causa. Conozco el buen corazón de nuestro amigo casi desde la adolescencia y eso me ha permitio leer esta colñumna (como otras veces) como si lo estuiviera ecsuchando en su conversación cercana.

  7. Vamos a ver: se comoce que el jefe habla con algunos blogueros, alñgo así como un “círculo íntimo” al que informa de su colaboración del día siguiente, porque de otr9o mode no se entenderían comentarios de hoy que seguramente mañana tendrán pleno sentido. Esto no es malo –ningunba actitividad cultural lo es– pero sí que es un poco desordenado. Creo que ni el jefe ni los blogueros se han percatado del asunto.
    En cuanto a lo de hoy, entiendo que no hay corporativiusmo alguno por parte de ja ni de los periodistas franceses, ya que lo que nos somete es un caso de atropello policial respaldado por algún juez vehemente.

  8. Bien hallado, Amigo. La incertidumbre nos escocía a tantos.

    Nada que añadir. ‘Perros guardianes’, ‘cuarto’, el lechero que llama. Me he permitido el lujo de volver a leer -no completo con su fárrago de personajillos, por fa- el ‘J’accuse’ de don Emilio.

    Besos a todos.

  9. Doña Epi, como el Anfi a menudo cuando la leo me hace usted sentir culpable porque ya ha hecho lo que a mí me habría gustado hacer o decir.

    Para reaccionar a la afirmación de don Zángano, é vero que algunos andábamos preocupadísimos por la ausencia de Don José António y que hubiese sido carititivo informarnos.

  10. Hasta que no se consiga la verdadera independencia de los tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial todas estas acciones se repetiran sin impunidad, pero llegara el dia que la ley castigue incluso al presidente, sino lo hara el pueblo, sino otras autoridades de otros paises. un saludo

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