Els Joglars debería quedarse una temporadita en Huelva, el tiempo de m,eter una farsa el montaje político local, el juego de los tránsfugas comprados a precio de oro, la desvergüenza de la doble moral que exige al adversario que se abstenga de los mismo que él perpetra. Nadie como ellos, los “joglars” para captar la materia satírica de este esperpento que está arruinando la democracia provincial a base de controlar todos los resortes como hacen los “regímenes” autocráticos. Hay que contarle a Boadella la crónica de Gibraleón comparada con la de Almonte, la comedia de Beas, el cambiazo de Aracena, la compra de la izquierda valverdeña, a ver si saca una de sus magistrales parodias con tan mollares argumentos. De momento, vayan a verlos hoy todavía poner boca abajo las apariencias ecologistas y otras varias. Y pedirles que se acuerden de la provincia, de la taifa aislada a su suerte, del feudo de unos cuantos. Se iba a inflar Boadella en Huelva. No desperemos de que lo haga.

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