Es más fácil romper el jarrón, hacerlo añicos, que recomponerlo. Lo vamos a ver ahora, por desgracia, cuando quien ganó ayer en la trifulca del PSOE se percate de lo irremediable de la catástrofe. No errábamos del todo quienes desde hace mucho pronosticábamos la posibilidad de que ese centenario partido –pata todo lo circunstancial que se quiera, pero decisiva en esta etapa democrática—podría seguir la suerte de sus homólogos italiano, griego y ahora también del francés. El odio público entre vencedores y vencidos o esos retratos de Felipe González colgados del revés en las Casas del Pueblo son esquirlas de este estropicio que hablan por sí solas. El populismo ha obtenido su victoria pírrica con la fractura del PSOE. Habría que pedirle cuentas, en nombre de la democracia, a quien ganó y a los que perdieron ayer.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.