En España sabemos mucho de conversos o simplemente ‘mudadizos’, como se les llamó en lo antiguo, que exhibían al límite su odio a los orígenes para despejar cualquier duda sobre la autenticidad de su conversión o mudanza. Hablan de ellos paladinamente los papeles de la Inquisición, pero también la historia social que da cuenta de tales cambios, inevitables en una sociedad multirracial como lo ha sido la nuestra durante siglos. Los cristianos nuevos disparaban contra sus viejos credos con la vehemencia de quien teme la duda, más o menos como lo hubieron de hacer los cristianos islamizados de grado o por fuerza. Nada diferente, si bien se mira, con lo que ocurre tras los cambios políticos con los chaqueteros y, en general, con cualquier relación humana que invierte su sentido, pues el salto al otro extremo funciona como garantía de sinceridad. Si acaba confirmada la noticia que lanza el ‘Daily Telegraph’ sobre la identidad judía de Mahmoud Ahmadinejad –el presidente de Irán que, con su bomba atómica a buen recaudo, niega el Holocausto y sostiene que el destino de Israel es ser “borrado del mapa” (sic)—podríamos estar ante un caso más de esa antigua regla, es decir, dispondríamos de una clave segura para explicar semejante obcecación racista y fanatismo religioso. Pero tendría guasa que esa clave decisiva no fuera otra que la obsesión de un judío converso al islam, empecinado en disipar hasta la menor duda sobre su nueva condición a base de estirar hasta un límite, eventualmente suicida, su radical negación del adversario. Debe de ser tremendo vivir dedicado a extirpar una raza cuya sangre le corre a uno por las venas. Desde esta perspectiva, como me pasa con muchos personajes maltratados por las inquisiciones, siento una cierta benevolencia ante esa ferocidad que resulta, que en el fondo, no era más que inseguridad y quizá miedo. Ahmadinejad se llamaba en hebreo Saburjian, que significa tejedor en castellano. No quiero ni pensar en el infierno interior que vivirá por dentro ese bárbaro insolente.

La vida nos ha acabado descubriendo barandas de la ONU que fueron nazis convencidos, viejos fascistas reciclados como demócratas de toda la vida, anticomunistas de nota que tanto defendieron la dictadura del proletariado, liberales de cuño socialista y, por supuesto, conversos de toda laya que, según el paradigma de Saulo, comenzaron en perseguidores y acabaron en mártires. Y es que hay quien no concibe la vida sin su fanatismo, con independencia del color de éste. A Ahmadinejad, el pobre, lo han pillado en el fielato, y no sé qué efecto tendrá el hallazgo sobre su manía, pero no dudo de que el hecho mismo constituye una memorable lección.

9 Comentarios

  1. No se fie de los «hallazgos» sionistas. De muchos nazis se dijo lo mismo que ahora descubre ese periódico en Ahmadineyad. ¿No conoce usted la historia que hace, por ejkemplo el prof. Netanyahu, el papá del «premier de hierro» israelita, donde justifica todo lo injustificable. No se fíe, que usted suele ser persona avisada.

  2. Curiosísima circuntancia, y no hay que ver fantasmas. Efectivamente, ella explicaría a fondo el complejo del personaje, por mucho que sea de lamentar la motivación oculta o subjetiva. En todo caso, me parece ejemplarizante el caso y curioso que no haya habido desmentido alguno, al menos yo no lo he encontrado en toda la prensa europea. Paz entre los hombres y los pueblos.

  3. Como anécdota, al menos, extraordinaria. Ese loco peligroso tenía que tener algo oculto y ahora tenemos una idea de por donde podrían ir los tiros. Triste tener que admitir estas motivaciones en personajes que, como ese demente, tiene en sus manos incendiar al mundo.

  4. Mozárabes, cristianos viejos, muladíes, marranos… No vivimos en un país muy aséptico en esto de razas, religiones o creencias. (Estoy en el año quevediano y me encalomo dos o tres páginas diarias del jodido).

    ¿Es casualidad o no que esas tres religiones, cuya ponzoña de siglos envenena el mundo, hayan nacido en el mismo terreno, a dos pasos unas de otras y sigan ocasionando guerra tras guerra en la historia del mundo? ¿Cómo no se le ocurrió al Cristo o a Mohamed irse a nacer a la verde Irlanda o al país del sol naciente? Dichosos desiertos que enajenan las mentes con sus fulguraciones.

  5. Extraño y desdichado comentarioo el de Yamayor, persona tan equilibrada. No mne concierne porque estoy al margenm de las creencias, pero algo sé (he vivido de ellas) de las culturas de la Humanidad. Siento decirlo. Respecto al señor Abate no me molesto.

  6. (Como tantas veces a destiempo…y sin gafas)
    Bonito artículo aunque soy como don Prof que no me fio. No por ello deja de ser certera la observación.
    Un beso a todos.

  7. Otro títere que lo van a dejar sin cabeza en el momento que no les valga a quienes mueven los hilos se los cortarán

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