El presidente Obama acaba de resucitar la caricatura del banquero al proclamar que él, el Enviado, no bajó del cielo a la Presidencia “para ayudar a un montón de gordos banqueros de Wall Street”. Tremendo. Algo tienen que decir, porque desde que nos hicieron pagar el pato moribundo de la banca expoliada, la voz del contribuyente clama exigiendo que, ya que a su costa se salvó el Sistema y con él los chiringuitos, ahora que dicen que lo peor ha pasado al menos en los países realistas, lo lógico sería obligar a los salvados a ir restituyendo al contribuyente su descomunal aportación a la ruina ajena. Es más, Obama no oculta que está reinando en la idea de sobregravar las operaciones bancarias con objeto de facilitar tal reversión, idea que ZP –en el marco de esa estrategia seguidista que incluso nos va a permitir verlo rezando en USA–  se ha precipitado a apoyar, imagino que sin saber ni bien ni mal con quien se juega los cuartos. La gente no acaba de comprender cómo es posible que una banca que acaba de ser salvada a costa del peatonaje, siga obteniendo beneficios tan altos y repartiéndose a cara de perro, que es lo peor, esos exorbitantes ‘bonos’ contra los que los Gobiernos europeos no parece que puedan hacer gran cosa. ¿Por qué un banco que acaba de vaciar los bolsillos del contribuyente alegando el interés general ha de repartir entre sus manijeros regalos que ascienden a cifras astronómicas? Los grandes países planean combatir con fuertes impuestos estos abusos y reequilibrar el compromiso imponiendo cargas a la banca que mucho me temo que acabe pagando, como siempre, el usuario impositor. Además de cornudo, apaleado.

 

Si estos proyectos se confirman será que algo grave ha mutado en el seno del Sistema. Si no, simplemente, nuestro escepticismo se verá confirmado. La visión del Poder político como el brazo institucional del económico hace mucho que dejó de ser patrimonio exclusivo de la exégesis colectivista para convertirse en una simple y deslumbradora evidencia. ¿Cómo explicar que debamos salvar con nuestros impuestos y pagar con ellos incentivos de fábula a los mismos que causaron la avería? Pues de ninguna manera, pero dejemos claro que el estafador Madoff no ha sido, en fin de cuentas, más que el Judas de la mañana de Pascuas en el que sublimar a pedradas la justa ira de los estafados. Fíjense en que ni Obama, ni Sarko, ni la Merkel ni mucho menos Brown pueden hacer a este respecto más que cacarear en el gallinero. El gallo polainero que domina ese corral no es, a pesar de las apariencias, ningún elegido sino un poder fáctico. ¿Qué no? Ya verán como hasta Obama acaba tragándosela.

11 Comentarios

  1. Y es que, en el mundo laico, fuera de la Banca no hay salvación. Las creencias son así, una necesidad fisiológica. Incluso para negar la creencia en algo.

    Gracias una vez más a José Anotnio por su claridad expositiva y valentía.

  2. Tiemblo pensando que ZP imponga cargas a la Banc: ¡Tengo mi hipoteca y mis recibos en uno de sus garitos!

  3. Ligerísima crítica del sistema capitalista y feroz diatriba contra todo lo que huela a social reparto de los bienes producidos por el trabajo.

    Y es que la socialdemocracia hace casi dos siglos que es una gran colaboradora y pilar fundamental del capital.

  4. Tiene usted más razón que un santo. Ahí sí que me gustaría ver a los revolucionarios. Sólo con un plumazo nacionalizar la banca,prohibir por decreto que el capital rinda más que las inversiones en la agricultura, el comercio o la industria.
    Sin mirar a más. A ver quien es el guapo que se atreve.
    Besos a todos.

  5. Permítame, señor Abate, protestar por su pulla que noencaja ni forzada. Y ustes, madame Sicard, reciordarle el fiasco que resultó de la nacionalización de la Banca que hizo Mitterrand y cuyas consecuencias llegan hasta la actual catástrofe de la izquierda francesa.

  6. Vuelvo tras una ausencia y me encuentro la misma batalla, el mismo vigor. ¡Bravo, don josian, que no decaiga! Tambiñen yo temo que raven a losn bancos. Temo alos bancos, pero más temo a esos cómplices qye los dejanm hacer, luego los salval de la catástrofe y al finalmontan el número de la reversión.

  7. Me adhiero a la tesis del autor, con permiso el implacable Abate, siempre a a izquierda de la izquierda. La Banca es el esqueleto y el aparatdo disgesto del Estado. Olvidar esto es de ingenuos.

  8. Muy bien traída la versión anatómica del Estado, ínclito don Heród. Al fin y al cabo el esqueleto es el símbolo de la muerte y el tubo digestivo el lugar donde el más vistoso y apetitoso de los platos, primero se convierte en un repulsivo bolo para tragar y luego en pura mierda. Claro que sin ellos no viviríamos.

    No me resisto a transcribir la frase de un querido amigo, acratón como el que más -bancario prejubilado- que dice que desde subdirector de oficina bancaria para arriba el que no es un ladrón sin escrúpulos -capaz de digerir, volviendo al símil fisiológico, el corazón mal masticado de un bebé-, no alcanza dicho escalón. Si lo sabrá él.

  9. Mucha verdad se dice hoy en este Casino casi en desbandada. Me partece, sin emb., que cuestionar el Sistema va siendo cada ía más imposible y, por tanto, cuestionar el papel de la Banca, también. Todos lo aceptan. ¿Qué hacemos nosotros, pobres monos marginales, tonteando con el “deber ser”?

  10. ¡Qué roja la encuentro hoy, doña Sicard.!
    *******************

    Ciertamente somos rehenes de los bancos a través de nuestros gobiernos y éstos lo son a través de sus partidos que lo son porque nunca podrían ganar unas elecciones sin la financiación esperada financiación.
    En la oreja les resuena, bajito pero insistente, eso de que arrieritos somos y en el caminito nos veremos.

  11. tantos intereses en juego y tanta gente sinvergüenza implicada no puede mas que traer oscurismo a esta situación que nunca se aclarará

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