Ante el desconcierto y la pasividad de la Junta,  el paro sube. Llega a cotas nunca vistas, como ésa del 23 por ciento para el año en curso que prevén los estudiosos de Unicaja. Casi uno de cada cuatro andaluces en edad de trabajar carece de empleo o está a punto de perderlo, ésa es la verdad radical. Y eso no es un deseo malvado de la oposición, como rebuzna algún dirigente sin mejor argumento, sino la consecuencia de una crisis primero negada, luego contemplada y nunca combatida con un plan bien pensado. Celebrar el daño sería, en efecto, execrable, pero dejarlo crecer en lugar de oponerse a él con decisión es un disparate o un delito político. Claro que no está en juego, de momento, el empleo de los que han de arbitrar medidas. La partitocracia y la defección sindical cuentan con ello para mantener su comedia.

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