En un lugar escondido de la Red tropiezo con una vieja anécdota que escuché hace mucho en el Centre Royaumont a uno de los primatólogos que Edgar Morin enrollaba en el garlito de su “paradigma perdido”. Aquella era una época creyente en la que nos pasábamos de mano en mano las proezas conseguidas con los simios en el laboratorio o en plena selva, como si nos fuera la vida en ver probado ese parentesco que tanto sigue irritando a los ‘creacionistas’ a estas alturas, aunque bien es cierto que más de uno entre aquellos novicios manteníamos ternes entre discretos paréntesis las maravillas que nos contaban  Jane Goodal, Menzel, los Kellog, el gran Premack y tantos otros como por entonces soñaban sin saberlo en ese ambicioso ambicioso “Proyecto Gran Simio”con el que ha amagado el PSOE esta legislatura. Cuenta la anécdota (tal vez una serendipia, cualquiera sabe) la experiencia llevada a cabo con seis chimpancés encerrados en una jaula en cuyo en centro se ofrecía tentadora una piña de plátanos pero cuyo acceso se impedía bruscamente mediante una ducha helada (descarga eléctrica en la otra versión) hasta lograr el total desistimiento de los tentados. Alguien tuvo la idea de sustituir entonces a uno de ellos por otro ejemplar sin la experiencia de la sanción, el cual, como era lógico, se llevó la del tigre por parte de sus escarmentados compañeros nada más alzar la mano hacia la piña, de tal manera que cuando fueron  siendo sustituidos los demás, cada neófito anterior acabó sumándose sin pensárselo a la paliza para impedir el acceso a la fruta prohibida. Es decir, que si en un primer momento cada sujeto reaccionaba al castigo, en una segunda etapa –en la que ya ninguno de los opositores había conocido siquiera la ducha– simplemente obedecía a un tabú: la experiencia directa no es imprescindible, por lo visto, para modelar la conducta porque el instinto cubre sobradamente su papel, trátese de monos de imitación o de hombres cabales.
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Nunca como en tiempo de elecciones se devana tanto la sesera el mono loco para acabar, en demasiados casos, resolviendo la papeleta (y nunca mejor dicho) con sólo atenerse al gruñido sordo de la horda. Una superstición ‘humanística’, heredada del optimismo ‘ilustrado’, nos impide desenmascarar la acción gregaria que tantas veces opera bajo el disfraz de la libertad genuina, sustrayendo del ejercicio democrático el jugo del arbitrio para rellenar su hueco con algún sucedáneo instintivo. La gente vota o deja de votar, demasiado a menudo, no forzada por la experiencia prudente sino abducida por una suerte de criterio colectivo tan ajeno al convencimiento racional como próximo a la tiranía del instinto, un poco a la manera de esos monos que terminan por renunciar al deseo obedeciendo al tabú que fabricaron otros con su experiencia ajena. El ingente sector de ‘indecisos’ que aplaza hasta última hora su decisión electoral, parece ser que se arrepiente por sistema si la opción elegida no triunfa y se ufana en caso contrario, doble actitud que dice mucho sobre la componente lúdica pero también sublimatoria que entra en la fórmula democrática. Como los monos escaldados de la fábula, nuestros electores ejercitan con enorme frecuencia una acción que poco tiene que ver con el fundamento racional de su propia decisión, atenidos en ocasiones a la presión del tabú, arrastrados en otras por la violencia dialéctica de la mayoría. Plátanos y duchas, palos y zanahorias resultan imprescindibles al menos en un primer momento, pero muchos indicios apuntan a que, una vez instaurada la respuesta, la masa se mueve, como el autómata, respondiendo a estímulos remotos inscritos en su circuito instintivo. Cuando ZP habla de “dramatizar” sabe lo que dice y lo que hace, como lo sabe el perro que conduce al rebaño amagando aquí y allá con ladridos y mordiscos. Los que no lo saben son los corderos. Su silencio no puede ser más expresivo.

19 Comentarios

  1. Gracias por tu artículo de hoy, compendio de sociología y antropología de lo que ocurrirá el próximo 9 de Marzo.

  2. 12:46
    Llevo casi una semana de autismo mediático y ahora comprendo por qué no hay prensa ni radio en el paraíso.

    De momento voy ha tomar vacaciones mediáticas hasta el 9M por lo menos.

  3. Bemvindo, mi don Elitróforo, por partida doble: a este casinillo, que algunos más que otros se empeñan en convertir en aula, y a la cofradía de los que dedicamos poco tiempo a prensa, radio, televisión y otras yerbas.

    No coincido yo con el Anfi en que exista ese ‘ingente sector de indecisos’. Más bien pienso que la mayoría de los votantes -mismo una servidora, con sus octavillas nulas- tienen muy claro de una votación para otra cuál es el emblemita que encabeza sus papelas. Lo que ocurre, a mi ignaro criterio, es que unas veces se quedan en casa más unos que otros. Por eso el Cîrcûn -me estoy pensando lo de exigir canon o copyright- quiere tensar y rebotar al personal. Para que en este burdo remedo de democracia, que no es ni partitocracia, sino la, soy incapaz de poner ‘aristos’ para algo estudió una su poquito de griego, oligocracia donde brotan flores tan vistosas como la ‘pepignia galaica’ o el ‘carduelis acebensis’. Digo, iba diciendo, que en esta olla podrida, echen sus fabes el máximo posible de contribuyentes y perceptores de salariosno contributivos. Lo de las fabes es por cómo huelen las ollas de metacrilato cuando se abren a las ocho de la tarde de esos días señalaítos.

    Siendo la hora que es, buen povecho.

  4. Creo que jagmlleva razón en que los indecisos son muchos (aparte de que esa es cuestión que se mide en los sondeos). Tienen su voto decidido, mi doñaBachillera, personas con caletre y criterio. ¿Conoce usted a muchas de esas en este pueblo ignaro?

  5. Pidan ustedes el voto para el PP o por lo menos pidan domo los obispos que no se vote al PSOE, especialmente me refiero a esa estúpida parlanchina que firma con tantos seudónimos ridículos.

  6. Me sorprende siempre la rara ilustración de nuestro amigo ja, que hoy, como el proipio Abatereconoce da una lección de diversa materia, docta, y al tiempo, sencilla. Su tesis es valiosa y el ejemplo de los monos extraordinariamente atractivo. ¿Tan “automática” es la “respuesta”, querido? ¿Que espacio dejamos entonces a la conciencia? Muchas cuestiones plantea el asunto. Tendremos que pensar en ello y eso es lo bueno.

  7. Precioso ejemplo el dela jaula de monos para demostrar que nuestra conductas (no creo necesario insistir que monos somos todos) es en muchos casos mera adopción de la conducta colectiva. La masa, ese conceptom denostado tan orteguiano, responde como un muelle: saltando en sentido contrario a aquel en el que la presionan. Me he dievrtido mucho imaginando la escena de los pobres chimpancés.

  8. Sociata 2 (que cualquiera sabe quién eres), te diréuna cosa: andas flojo en ortografía, especialmente en puntuación.Date una vuelta por el Miranda Podadera y luego vuelve.O mejor, no vuelvas, quédate apalancado en tu concejalía o lo que sea ese sitio donde trincas a fin de mes.

  9. Su mejor arma estilística,jefe: la etología, que es se pirra usted por esas historias de monos sabios que bien recuerdo de lso tiempos y lugares que menciona. Me ha extrañado que bno cite e Tinbergen, ¿se acuerda? Él venía a sostener una tesis muy parecida a lq que se demuestra en el experimento precioso que nos acaba de relatar.

  10. He debido leer dos veces y pensar despacio. ¡Tanto nos cuesta, a veces, admitir nuestras debilidades, que compartimos, en este caso, con los chimpancés del cuento! Admirable lección, binito ejemplo. ¿Hay muchas ofertas en los periódicos como la que nos ofrece diariamente nuestro amigo en este casino?

  11. Hemos hablado mucho de ese tema, querido, pero hoy lo has contado demanera muy asequible. Hay que ver la debilidad de nuestro criterio y la ilusión que nos hacemos sobre él. Ya hablaremos.

  12. Interesdante e inesperado. No habíapensado nunca en que las cosas de la mente, el funcionamiento del criterio de la conciencia, pudiera estar no sólo “condicionado” sino “determinado” por el colectivo.

  13. Yo sé que usted es más bien freudiano, pero admita que este artículo a quien nos acerca es a Yung y a su concepto de “inconsciente colectivo”, tan denostado por algunos que ven fantasmas idealistas tras él. La lección de esos monos es irrefutable… si es que es cierta, cosa que no cuestiono viniendo de usted por el uso riguroso que suele hacer de las fuentes.

  14. Hemos pensado en cómo aplicar en clase lo de la piña de plátanos o algo similar. ¿Cree usted, buen don josian, que podríamos alguna vez meter en vereda a la basca a baces de palos y plátanos?

  15. No entiendo tampoco hoy al Abateporque ¿por qué el 9-M supone él que la gente va a votar “influenciada” por la “ducha” disuasoria o persuasiva? ¿No tienen “ducha” todos los partidos? Pues entonces ¿qué harán la “monería”? (El artículo me ha gustado como pocos, debo decirlo).

  16. Tengo que reconocer que hoy he dejado de lado lecturas más apacibles y he pasado mi buen rato leyendo acerca de la Primatología. Divertida y de profunda reflexión la anécdota de ‘Washoe’, cuando no sabiendo expresar ‘pato’, recurrió a ‘pájaro de agua’. (No sé por qué se me han venido a la cabeza los millonarios del dedo en la ceja, tan monos ellos. La mayoría no creo que llegaran a tanto).

    Me ha impresionado también adentrarme un poco en el conocimiento de los hábitos y costumbres sociales de los bonobos, con esa hembra alfa que no es sino nuestra matriarca de tantos sitios, donde se venera la capacidad de procreación, que no siempre se asoció -al menos conscientemente- con el coito. La íntima relación de la madre con el cachorro hasta que éste no la necesita. Algo que los hombres y las estériles como una servidora no alcanzaremos nunca a conocer.

    Como ven, además de vieja parlanchina, como me piropea mi adorable sociata, soy una ignorantona de tomo y lomo, que se queda con la boca abierta ante lo que saben los que saben. Besos a todos.

  17. Hay anécdotas-respuestas de “Washoe” añun más divertidas. Lea el estudio de Eccle sobre la evolución del cerebro o tantas otras referencias al tema como hay por ahí, y ya lo verá. Más gracia tiene lo de “Sara”, la chimpancé de Premack (a quien gm conoció bien) cuando la cuidadora intentó tangarla dándole una pelota por recompensa y ella respondió utilizando ellenguaje de signos acordados: “pelota no ser chocolate”. (Recuerden que el jefe es bastante escéptico sobre este punto de la capacidad de aprendizaje de los “grandes simios”…).

  18. Había olvidado el experimento. Me parece a la vez divertido y aterrador: se dan ustedes cuenta que pone en cuestion las bases mismas de la democracia?¿Qué valor darle si la mayoría es incapaz de reflexión y de elección, y se rije por el miedo y el tabú antiguo?.
    Besos a todos

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