Curiosa distinción electoralista del candidato marbellí del PSOE, el consejero Plata, quien postula que los votos de Gil deben ser para él y su mala fama y peor herencia para el PP. ¡Así, como suena, como si no hubiera habido cien denuncias sobre la dejación de la Junta y su imprescindible permisividad, como si no constara que en su día el propio PSOE ingresó en su cuenta el cheque que Gil le dio (eso fue lo que éste le dijo al juez y el tesorero del partido reconoció) a cambio (eso ya sólo lo mantuvo Gil, como es natural) de contrapartidas urbanísticas! O el éxito de Gil no se debiera a medias al fracaso descomunal de la gestión del propio PSOE y al apoyo que éste prestó bajo y sobre cuerda al “Ostentóreo” como mejor remedio contra el ascenso de la derecha conservadora. En Marbella el PSOE tendrá que asumir, en efecto, quiera o no quiera, la herencia de Gil y sus consecuencias, en la medida en que tenga lógica relacionar ambas como la actitud del partido mientras duró el guateque. NO se olvide la foto de Chaves con la García Marcos, que tampoco es tan vieja. Ni  tantas otras cosas de las más vale olvidarse.

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