Cada día que pasa se pone peor para la Junta el proceloso asunto de las prejubilaciones fraudulentas y de eso que su propio director general llamó “fondo de reptiles” de la consejería de Empleo. El documento publicado ayer aquí demuestra que esos gestores y, por supuestos, los responsables máximos, crearon y utilizaron ese fondo al margen de la norma conociendo perfectamente su objeto: garantizar con dinero público y a criterio de los políticos la tranquilidad en la calle. Como si la norma no existiera, hay que insistir en ello, en plan Juan Palomo. Es probable que, de aquí a las elecciones, este lamentable negocio le acabe saliendo por un pico impagable a la Junta y su partido.

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