Un dato ha revelado de pronto buena parte del secreto de nuestra ruina: las empresas públicas creadas por la Junta para puentearse a sí misma eludiendo de paso los controles de la intervención, han perdido en un solo año el equivalente a la llamada ‘deuda histórica’ o, al menos, al montante que Chaves ha decidido atribuirle a esta entelequia. La Administración autónoma despilfarra lo suyo, pero a través de esos cada día más dudosos chiringuitos alcanza ya límites insostenibles. Habría que averiguar la razón de la existencia de esa auténtica urdimbre gastadora pero, sobre todo, lo que habría que hacer es eliminar esa autocompetencia organizada por los políticos para gestionar con mayor comodidad a la medida de sus deseos. Porque a este paso, o la ‘deuda’ es un cuento o en un decenio estaríamos en la bancarrota.

1 Comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.