Las cuentas sobre la llamada “deuda histórica” debe de haberlas hecho el Gran Capitán. De otra forma no se explica que no contente a nadie, a unos por mucho, a otros, por poco, o que exactamente la misma cantidad que acaba de limosnear el Gobierno a Andalucía le haya sido concedida a Cataluña. ¿Son acaso las necesidades catalanas exactamente iguales a las nuestras o se tratará de una solución salomónica calculada con trazo gordo? Todo ello sin contar con que ahora las demás CCAA estarán en su derecho de tender la mano. La “deuda” famosa empezó siendo una ocurrencia y ha terminado en simple tomadura de pelo.

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