Al PSOE andaluz le ha bastado con un “globo” para intentar salir del atolladero en que se ha metido. Al PP regional, en cambio, no parecen quedarle energías ni para proponer otro. El frenazo en seco que Rajoy le ha dado a Zoido no tiene explicación y complica más todavía la acefalia en que desde la salida de Arenas vive la formación. ¿Actuó Zoido por su cuenta, lo que hubiera sido una temeridad? ¿O Rajoy se interpuso tras dejarlo actuar, lo que implicaría un grave desatino? Los dos, PP y PSOE, tienen hoy la única ventaja de la debilidad del “otro”. Probablemente, nunca la política de esta autonomía anduvo tan disminuida.

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