La cómica pelea por el lenguaje igualitario, de la que vive tanta gente, está alcanzando cotas insuperables, aunque nunca se sabe a dónde puede llegar la bobada. Lean la Ley de Gobierno de la Junta, por ejemplo, y verá hasta qué extremos de idiotez se puede llegar extremando el inconsecuente y absurdo prurito de proscribir el uso del “masculino genérico” que es la norma del español desde sus orígenes y que la RAE ha confirmado sin lugar a dudas. Por eso quizá la delegada de Cultura reclama a esa institución suprema que cambie de criterio y asuma el “lenguaje no sexista”, eliminando, por ejemplo, expresiones vulgares como “coñazo” o “cojonudo” como reos de lesa desigualdad. Lo último es no contentarse con el o/a famoso, sino exigir en los documentos oficiales la enumeración reiterativa de los dos sexos (presidente/presidenta, juez/jueza, etc.) e incluso prohibir las clásicas expresiones de “Señora o Viuda de tal” como lesivas para la “visualización de la mujer”. Han perdido el oremus, como comprenderán. Da miedo pensar que son esos/as disparatados quienes nos tienen en sus manos.

1 Comentario

  1. ¡Espléndido títulillo, don ja! Pero pierda la esperanza de que este negocio cambie: hay demasiada gente viviendo de él.

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