Siempre me intranquilizó eso de que cada uno tiene lo que se merece porque la vida me he demostrado que tal vez una mayoría no se merece ni todo lo bueno ni todo lo malo que le tocó en suerte. Eso sí, estoy conforme con que, por lo general, así como las obligaciones te caen de lo alto, los derechos hay que ganarlos por mano propia o te quedas sin ellos. Miren el caso de un letrado sevillano, Joaquín Moeckel, que consiguió ganarle a la todopoderosa SGAE un pleito por valor de 1’12 euros, ínfima pero significativa cantidad que él estimaba, con razón, que le había sido cobrada sin ella al incluirse en el precio de cuatro “cedés” la “compensación equitativa” o “canon digital” con que el zataperismo compensó a sus “fans”. Yo no les voy a contar hoy esa larga historia procesal; les diré simplemente que Moeckel ganó el pleito y obtuvo a su favor un mandamiento de pago en el que valía más el collar que el perro, pero para validar el cual hubo de vencer primero la resistencia del mismísimo TC — al que había recurrido la SGAE en cuanto escuchó el caso en el telediario– aunque al final renunciara a la amable providencia que con trató de protegerlo una sentencia de su Presidenta. ¿Qué cómo es posible que el TC se dedicara a dilucidar un pleito por 29 céntimos de euro mientras mantenía en el frigo el TNT del Estatut de Cataluña? Eso pregúnteselo el lector a esa Presidente, doña Emilia Casas porque yo lo ignoro. El caso es que Moeckel ganó y cobró su 1’12 euros y sentó un  precedente tremendo al abrir el camino a que, no sólo una legión de ciudadanos inocentes, sino el propio Estado ahorrara una fortuna dejando de pagar ese canon en los millones de soportes que utiliza diariamente para su funcionamiento. No digo yo que tengamos lo que nos merecemos, pero sí que con frecuencia no lo tenemos por nuestra propia negligencia. Moeckel ya le ganó a la SGAE otro pleito cuando aquella introdujo de matute en una boda a unos inspectores para alcahuetear su intimidad y a mí no me cabe duda de que unos cuantos Moeckel sueltos por ahí pondrían en su sitio muchas cosas que hoy no lo están o que no lo han estado nunca.

El fuero y el huevo, ya lo ven, la visión cimarrona del derecho ganándole por la mano a la rutina conformista, la nobilísima y romana noción de la Justicia como un bien a todos asequible y nunca despreciable. “Fiat Iustitia et pereat mundus”, dijo un rey encocorado, y Hegel le contestó: “No, Majestad, “fiat Iusticia ne pereat mundus”, es decir, no “y perezca el mundo”, sino “para qué el que mundo no perezca”. La revolución hegeliana tuvo guasa, es cierto, pero ganarle el pulso a la SGAE, ¡y por 1’12 euros”!, tengo para mí que no le va a la zaga.

7 Comentarios

  1. ¡Es para cerrar ese TC, no me digan que no!! Y la señora Presidenta, qué cara. No hay mucha gente que haga cosas así porque en España no se confía en la Justicia.

  2. Los españoles protestamos mucho pero casi nunca hacemos una reclamación formal.

    Se nos va la fuerza por la boca.

  3. Conocía el asutno en cuestíón y verdaderamenten es extraoerdinario. Lo del letrado, por supuesto, pero también lo del Tribunal Constitucional. A veces hay que lamentar que los ciudadanos pleiteen demasiado, pero otras veces habría que pedirles que defendieran aún más sus derechos.

  4. Ese letrado sevillano de apellido tan alemán los tiene bien puestos. Harían falta, en efecto, unos cuantos como él.

  5. MI extrañeza, porque mi experiencia en pleitos es muy distinta. Hay que felicitar a ese abogado por conseguir algo inimaginable para los demás mortales.

  6. La SGAE supongo que será la sociedad de autores españoles.Pero qué es representa la G ?
    Besos a todos.

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