El formol autonómico

Desde sus orígenes, la autonomía andaluza ha funcionado como un formol en el que momificar los problemas públicos. Las grandes reformas prometidas –la agraria, la de la sanidad, la de la función pública…– por ahí andan hace más de treinta años, eternizando nuestras cuitas. Y mil momias de más, pero acaso ninguna tan desconcertante como la interminable agonía de los trabajadores del “caso Delphi” que, cuento tras cuento, llevan arrastrando ya décadas, sin que la Junta haya sido capaz de cumplir sus promesas ni de renunciar a sus trucos. Ahí tienen todavía a sus trabajadores dando tumbos de frustación en fracaso y de Juzgado en Juzgado, viva imagen de la incapacidad de gestión y del electoralismo juntero. La inepcia del Régimen eterniza nuestros problemas, atenta sólo a su supervivencia.

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