Tras el atentado feroz de la catedral de Bagdad y la tragedia vivida estos días en una iglesia de Alejandría, las comunidades de cristianos coptos que viven en Europa, concretamente en Francia y en Alemania, han recibido amenazas por parte de grupos fundamentalistas islámicos decididos a imponer su ley en pleno Occidente. Ha habido como consecuencia de todo ello algunas protestas, como no podía ser menos, pronto ahogadas, en todo caso, en el ruido de las fiestas y la competencia mediática de los balances de fin de año, aunque se haya podido echar de menos algún tipo de respuesta activa por parte de las autoridades concernidas. No hay, está visto, una medida única para valorar el atentado religioso, ya que si está visto que ataques mortíferos como los aludidos apenas se han mantenido en titulares un par de días, las célebres caricaturas de Mahoma publicadas por algún periódico europeo han arrastrado su absurda sombra por la actualidad durante un larguísimo periodo. ¿Alguien puede imaginar cual hubiera sido la reacción de los países islámicos en el impensable caso de que unos atentados causaran la muerte de decenas de fieles mahometanos o que en un país islámico alguien tuviera la peregrina idea de tratar de impedir el legítimo culto de alguna comunidad amenazando con atentados en caso de incumplimiento? Pierden la batalla a ojos vista los defensores –sin duda bienintencionados—que insisten en desvincular a la religión coránica de todo proyecto violento, y no sólo por la literalidad de ciertos mandatos que el texto atribuido a Mahoma contiene, sino por el escándalo que suponen atentados como estos o el proyecto de suprimir sin más ciertos cultos cristianos legítimamente protegidos por las democracias europeas.

 

Es preciso insistir en que un solo atentado contra un solo fiel musulmán, perpetrado en nuestro ámbito, resulta imposible de concebir no sólo porque carece de sentido cultural y político sino porque provocaría las presumibles reacciones en cadena que ya hemos visto en ocasiones mucho menos críticas. Y eso no es tolerable, ni por razón de la libertad religiosa que ahora hay nueva necesidad de enfatizar, sino por el propio prestigio básico de una civilización –ay, Samuel Huntington—que anda bajando la guardia inexplicablemente acobardada ante este mundo al revés. ¿Qué ocurriría en el mundo si en una mezquita española un fanático destruyera la vida de decenas de fieles? Ésa es la pregunta elemental con que debe responderse a este desafío por más que el Papa, afortunadamente, carezca de esas divisiones por las que un viejo seminarista como Stalin fingía preguntar.

7 Comentarios

  1. Esta persecución es sorpredente. Nunca hubieramos creído que la arrogancia de los islamista llegara a tanto, ni que la humildad o timoratez llegara a tanto.

  2. De sorprendente, nada. Hace años que la Iglesia y los cristianos sufren persecución sin que nadie mueva un dedo. De chica recuerdo las de detrás del telón de acero y en China; hoy la ofensiva viene del Islam. Hay días en que pienso que todo los que pasa nos lo merecemos por cobardes et por ser nosotros los primeros en renegar de nuestra religión.
    Besos a todos.

  3. No sé si le leído mal pero creo recordar que la cifra de cirstianos que sucumben al año alcanza los 150.000, lo cual me parece un martiriologio espectacular. También yo echo de menos una acción más sonora poor parte del Vaticano que sigue teniendo un poder incuestionables, aunque pienso que si el islamismo se propone amenazar la libertda de cultos en el interior de Occidente podría encontrars econ la horma se zu zapato. ¡Y que haya quien sigue hablando de «alianza de civilizaciones»!

  4. Aquellos que instigan el desvío de los conflictos humanos hacia las religiones, ocultan siempre intereses económicos.

    Unir la religión con el ESTADO es nefasto para las sociedades donde la LIBERTAD es uno de los mayores logros que la dan sentido a la VIDA.

    La HISTORIA de Occidente recuerda la alianza entre la espada y la cruz como una de las épocas con mayor exterminio de seres humanos.

  5. Claro, señor Abate, por supuesto, pero aquella alianza entre la espada y la cruz de que nos habla fue cosa de la Edad Media y su porlongación hasta el final del Antiguo Régimen, mientras que lo que está sucediendo ahora –la persecución a los cristianos, y bien saben que uno es agnóstico– es cosa del presente, del hoy mismo, muy lejano ya de la barbarie medievalista.

  6. No estoy de acuerdo con la frase de que la espada y la cruz sean de las épocas con mayor exterminio de seres humanos. Tampoco estoy de acuerdo con que la Edad Media fuese tan bárbara y oscurantista. Aquel periodo tuvo indiscutibles sombras pero también luces asombrosas, aportaciones brillantes, forjadores y transmisores de unos valores, principios y de una rica cultura de raíces judeocristianas. Lo peor fue la II Guerra Mundial donde movimientos totalitaristas como el nacionalsocialismo (Nazismo) que propugnaba una suerte de neopaganismo y el comunismo que proclama el ateismo han sido, con diferencia, las ideologías mas destructoras y aniquiladoras de todos los tiempos.
    Feliz Año, 2011.

  7. Lo peor de nuestro tiempo el silencio, la indiferencia, la impotencia de Europa para hacer frente al Islam radical.

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