Lean el diálogo entre Roca y un constructor de la trama que figura en el sumario, y háganlo antes de que la aplastante evidencia de la corrupción y la anomia desaparezca bajo une eventual nulidad de las “escuchas” policiales que constituyen la base de la prueba. Un mercadeo indigno, un despotismo administrativo ejercido encima por un valido no salido de las urnas sino del cambalache partidista. –“¿Lo puedo hacer o no”? 

“Sin problema”. “¿Pero me vas a dar licencia?”. “Sí, sin problema”. “Venga, pues nada, pues es que decírtelo” (sic). “Bien, tira palante” (sic). “Venga, gracias, hasta luego”. “Venga, tío, hasta ahora”. Ése era el estilo y el fondo de la cuestión, tal era la irresponsabilidad pactada en el Ayuntamiento, disimulada por la Junta, consentida por el Gobierno. Y esos eran los hombres del negocio, los mismos a los que nunca se quiso frenar, a los que se dejó las manos libres. Hay graves cargos dentro del sumario. Pero me parece a mí que otros tantos, por lo menos, debe de haber fuera. 

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