Después de la pérdida de su feudo de Extremadura, al PSOE sólo le quedan que conservar el que mantiene en Andalucía y el muy precario del País Vasco. Quiere eso decir que, incluso si llegara a ganar la próximas elecciones generales –y aún sin tener en cuenta el poder municipal acumulado por el PP– poco poder real va a tener en una España descuartizada en la que el Gobierno central ha perdido ya la inmensa mayoría de sus competencias. Es probable que, de ocurrir las cosas de esa manera, el debate sobre la autonomías pase a ser un debate de la izquierda que tal vez acabe comprendiendo los excesos patentes de esa política centrífuga con que, durante estos decenios, ha lubricado la estrategia de su hegemonía. Hemos mirado como una ocurrencia si no como una extravagancia la decisión alemana de recuperar para el Estado importantes funciones que habían sido transferidas a los lander, sin detenernos ni un momento en considerar las razones que tiene el jacobinismo francés o el batiburrillo italiano para mantener a raya un proceso de descentralización regional que parece demostrado que hace crecer exponencialmente el gasto sin aumentar, o incluso disminuyendo, la eficiencia del sistema político-administrativo. Hasta que al final, la crisis –porque ha sido la crisis y sólo ella—se ha encargado de revelarnos, como en una visión súbita, la realidad de un desgobierno confiscatorio que, o se reforma y limita, o nos arruina sin remedio, ante la incapacidad de un Estado vacío de poderes y funciones. Cuando las circunstancias impusieron este modelo –a la salida de una dictadura férreamente centralizada—pudo tener sentido un modelo en el que aún había sitio para albergar el poder nacional junto al autonómico, pero que poca gente pudo pensar entonces que acabaría por liquidar de hecho al primero al privarle de casi toda su capacidad de decisión.

 

¿Qué es un Gobierno que nada tiene que decir en Educación o en Sanidad, que poco margen retiene en Medio Ambiente o al que, por si algo faltaba, ya hay autonomías que compiten con él hasta en materia de relaciones exteriores, en el marco de un Estado cuyos símbolos no se respetan ya ni por imperativo legal o en el que la lengua oficial es sustituida por la vernácula en la enseñanza o en la misma calle? Pues más bien poco, por no decir casi nada. Hoy en España mandará el Gobierno que controle las comunidades autónomas; el que no, deberá limitarse a posar de reina madre en el telediario. Y eso lo saben los dos grandes partidos aunque quizá todavía no se haya enterado el personal. Hemos desdentado y limado las garras a Leviatán y eso se paga. Miren las cuentas de las regiones y verán cuánto.

9 Comentarios

  1. No puedop estar más de acuerdo hoy, don ja: el Estado ha sido vaciado de funcionae o, lo que es lo mismo, ha desaparecido en gran medida. Hemos un pan como unas tortas. Lo malo es que ahora tendrmeos que comérnoslas durante años. ¡Pobres hijos y nietos nuestros!

  2. Hicieron falta 8 siglos para hacer España. Si comprendo lo que nos está usted diciendo, parece que unos cuantos años bastarán para deshacerla.
    Pero qué pena, Dios mío!
    Un Beso a todos.

  3. Y eso sin mencionar el crecimiento del estado “hacia arriba”, que también Europa cuesta un pico de mantener.
    Excelente la reflexión hecha por el anfitrión.

    Don Loco por la Bruni, gracias por su cordial invitación.

  4. Lamentable pero cierto, hemosvaciado al Estado, hasta dejarlo inerme frente a las taifas regionales, siempre dando por hecho que la defender la autonomía es cosa del porgreso y, en consecuencia, de la Derecha, ¡a pesar de que tanto el PNV como CiU, las dos fuerzas que más han contribuido a ese proceso suicida son pura y vieja derecha. Veremos que dice el PSOE cuando pierda las dos últimas comunidsdea autónomas que le quedan, que podría perderlas conm toda facilidad. De momento, escuchen como silba Bildu…

  5. No estoy en contra de la auotnomái, como parece estarlo jagmarin, él sabrá por qué, ya que no siempre lo estuvo. Creo que se ha adelantado mucho con esta estructura del Estado y que hablar de vaciamiento del Estado es un tópico centralista. Sé que gm es jacobino, para eso viene de donde viene, pero debería pensar dos veces lo que dice.

  6. Bienvenido, señor Zambrano, aunque haya irrumpido en el Casino con esos modos y esas insinuaciones. Pero considere que la columna razona no berrea, y replique en consecuencia. No hay que ser jacobino para ver la realidad y la realidad es que en España el Gobierno empieza a mandfar mucho menos de lo que debería en muchas materias, vr. gr. en Educación on en Sanidad. ¿A quién le parece lógico lo que ocurre con la Historia en nuestras clases hoy día? De todas formas, compruebe que aquí no rige el criterio centralista y cada cual se expresa como cree mejor.

  7. No discutan lo que no es preciso discutir. Hoy España es una confederación de estaditos, con todas sus consecuencias. Si esto es autonomismo, yo sí que no soy partidario del sistema.

  8. Han querido ser más listos que nadie y han acabado enredados en su propia madeja. ¿Que se puede hacer desde el Gobierno del Estado si las CCAA gastan como se está probando que han gastado hasta ahora? Si encima carece de facultades y competencias para gestionar las grandes cuestiones sociales, ya nos diránm que le queda a quien gane las elecciones generales. Si lo hace el PSOE, por cierto, perdiendo las dos autonomías que le quedan, la verdad es que para poco le va a servir.

  9. Llevan razón, esto es un desmadre. Miren para Baleares, para Castilla-La Mancha, verán cómo sobraba más de la mitad de lo que se pagaba con dinero de todos los españoles. Más lo que llevaban unos y otros, los trapisondistas del nacionalismo socio, o los mangantes de la Caja manchega. Míreme a los ojos, sr. Moltó.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.