Lo que más me ha sorprendido de la violación de las seis chicas españolas en un hotel de Acapulco es que no se tratara de turistas extranjeras sino de españolas que, con sus parejas, residen en México. ¿Es que no leen los periódicos ni ven la tele esos desdichados? Los datos sobre la criminalidad en México aturden hasta el extremo de que las agencias de consultores de seguridad no están disgustadas ante la regresión que está experimentando el crimen, aunque esa regresión arroje todavía números espeluznantes: 674 “ejecuciones” durante la última quincena de 2012, 435 en la primera quincena de enero. Sólo en Acapulco, ciudad en la que la balacera retrocedió entre diciembre y enero en un 18 por ciento, hubo que levantar 49 cadáveres “ejecutados” por los carteles, las bandas y demás organizaciones mafiosas, a pesar de la “intensa” vigilancia policial que protege a este paraíso turístico que hizo célebre Agustín Lara. Ha llegado a un punto este estado de violencia nacional que al nuevo Presidente, Peña Nieto, le reprochan los observadores que le haya “bajado el perfil” al tema para realzar los de otros sectores muy importantes, con todo y haber logrado el mandatario en su breve presidencia aquel retroceso estadístico. La pregunta es si un Estado merece ese nombre en tanto se mantenga en una guerra abierta contra la delincuencia que arroja un saldo tan temeroso como el descrito, es decir, si es posible seguir confiando en él mientras conviva con la presencia de montajes criminales como La Mano con Ojos, La Familia Michoacana, los Caballeros Templarios o los Zetas, capaces de hacer frente al propio ejército y no digamos a una policía proverbialmente corrupta. México lindo es hoy una aldea “western” con sus bandas invasoras y sus “sheriffs” apalancados en el “saloon”.

La defección del Estado parece incompatible, al menos a primera vista, con unas economías, como las actuales, tan fuertemente dependientes del sector turístico, incluso en países emergentes como México cuyo potencial crece día tras día. Y es que, en cierto modo, hay que preguntarse qué está pasando en nuestra sociedad en general –en México o en Rusia, en Venezuela o en Argentina—cuando hemos llegado a aceptar como inevitables o poco menos esas cifras atroces. Mucho me temo que esta anomia no sea sino el efecto fatal de una sociedad medial que ha conseguido hacer del morbo una baratija en su batalla subliminal y renunciado al monopolio de la violencia.

9 Comentarios

  1. Por ahí es donde los fanáticos musulmanes la tienen fácil. Sociedad decadente y degenerada dicen y me temo que no van descamina

  2. “Fallido” es el calificativo exacto. Un Estado que manteiene guerra abierta en medio de las calles con los narcos y otras bandas, y no es capaz de garantizar una mínima seguridad, no es un Estado… más que estado fallido.

  3. Don asombrosas esas cifras aunque desde luegoi no se puede decir que las pobres chicas violadas y sus parejas hayan sido lo que se dice prudente.

  4. Realmente los datos que ofrece la columna son demostrativos de que México es hoy un país en equilibrio inestable, que no ofrece las mínimas garantías exigibles a una organización social seria. Lo malo sería que no logre superar la crisis, que si siempre fue de corrupción, ahora es de abierto desafío a la sociedad y al poder.

  5. El México de hoy no es sino el resultado de un convulso y torturado siglo XX -intenté cien veces conocer más a fondo su historia y ciento una, renuncié- donde por no faltar, no faltó la persecución religiosa y un numeroso santoral de ‘mártires’ canonizados.

    Pone el Anfi el dedo en la llaga al nombrar la corrupta policía, casi sinónimos, mexicana. Basta echar un vistazo a la biografía de Arturo Durazo, ‘el Negro’, para entender algo de por qué son como son algunos aspectos de la vida en los Estados Unidos Mexicanos.

  6. México es un país difícil. Hoy vuelven los mitómanos anticolonialistas a dar al lata, y lo de las bandas es congénito en ese país. Reed vio bastante lejos cuando escribió “México insurgente” pero la modernidad –y el polvorín de la dxroga– ha hecho el resto. Lástima porque el país está destinado a ser protagonista en este siglo y tiene riquezas bastantes, pero no sería la primera vez que un pueblo, incapaz de comprenderlo, ahoga su futuro. Confiemos en que no sea así.

  7. Lleva toda la razón. Un Estado supone su capacidad de control que se traduzca en seguridad jurídica y física de los ciudadanos. México en estos momentos, desgraciadamente, no es apenas “Estado”, es “selva”… Qué pena tratándose de un país tan potente.

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