Este año me he saltado el 23-F de Rumasa. Circunstancias, y también –no lo niego– cierta desazón, cierto cansancio. No hay modo de olvidar ese expolio, en cualquier caso, porque los datos que nos asaltan una semana sí y la siguiente también son tremendos y –volveré a insistir en ello– por pura resistencia a la inevitable rutinización de lo repetido. No hay noticia ni asunto que no se desgaste y acabe deshaciéndose –“ya escampará”, fue el lema del gonzalismo, recuerden– en el yunque de la insistencia, y no cabe duda de que el Estado, o sea, este Gobierno, el anterior y el que hubo antes, han actuado concordes en el caso Rumasa sobre la base de que la única salida posible, tras al baño judicial recibido por la Administración, era aplicar el viejo lema liberal, “laissez faire, laissez passer”, y aguardar a que amainase. Que se puede expoliar impunemente en este país –lo han pronunciado así los tribunales–, que de poco vale el derecho cuando la parte obligada es más fuerte, son cosa que hemos visto repetidamente en esta democracia cojitranca, incapaz de ejecutar una sentencia que perjudicaba a un magnate de los ‘medios’, otra que condenaba a un Parlamento en rebeldía o, en fin, ayer como quien dice, incluso de castigar como merece a un secuestrador contumaz defendido a capa y espada por la Fiscalía de un delito de exaltación del terrorismo. O se puede hacer lo que se ha hecho con Rumasa, aquel farol auroral del “socialismo a la violeta” que sin más ni más expropió el mayor grupo empresarial de España para reflotarlo luego como mejor convino con dinero público y revenderlo ya saneado, a los amigos del Poder. No es cosa de repetir una vez más la odisea procesal seguida por los expropiados –cientos de pleitos ganados en primera instancia y en el TS– sino de señalar el hecho curioso de que se acepte como normal esa estrategia dilatoria de un Estado que debe a una familia varios billones (billones, digo) de pesetas. Algún día puede que la opinión comprenda que en este negocio el fuero era tan importante como el huevo.
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Vivimos días como para recitar cada mañana el dilema de Paul Valéry: “Si el Estado es fuerte, nos aplasta; si es débil, perecemos”. Lo que no previó el poeta fue un Estado capaz de reunir ambos defectos, como éste que estamos deshaciendo entre todos, “tan duro con las espigas,/ tan blando con las espuelas”, una potencia intratable o sumisa a un tiempo según los vientos que soplen. Con Rumasa, por ejemplo, este Leviatán reversible lo tiene claro: esperar, darle tiempo al tiempo. ¿Qué la retasación que está haciendo el expoliado sólo de los edificios de su división bancaria (1.200 oficinas ubicadas en lugares de excepción) bien pueden alcanzar hoy el valor de un billón más? ¡Y qué! ¿Qué a los accionistas minoritarios de Galerías Preciados se le estén abonando (no aquel amiguete comprador, ¿recuerdan?, sino usted y yo) la friolera de 20.000 millones de euros en concepto de intereses de demora con cargo a un socorrido Fondo de Contingencia? Pues se paga y a otra cosa.  A la familia expropiada, ni agua, y todos tan tranquilos, como si ese expolio no nos concerniera a todos. A veces he pensado regalarle a Ruiz-Mateos el “Así habló Zaratustra” subrayándole la frase donde Niestzche se explayaba con tanta rabia como lógica: el Estado es el más frío de los monstruos fríos: miente fríamente y su gran mentira consiste en hacernos creer que Estado y Pueblo son la misma cosa, esto es, que sus actos son nuestros no sólo por delegación sino por algo así como un efecto hipostático. Nosotros, por ejemplo, habríamos expropiado a Rumasa aquel 23-F, no “ellos”. No me acuerdo quien decía, evocando la guerra de Troya, que el supremo privilegio del poder consiste en ver las catástrofes desde la terraza. Quizá. Pero un día habrá que pagarle a estos expropiados o éste no será un Estado de Derecho tampoco en el plano civil. Y ese año, aviados vamos con la declaración de la renta.

11 Comentarios

  1. Yo sí apelaría a cierta memoria histórica, la que nadie nos contó sino que la hemos vivido la mayoría de los que nos asomamos a este rincón ciertamente insólito de la cyberesfera.

    La primavera del 79 fue un ¡huy! rozando el larguero en las generales y una toma avasalladora de todas las alcaldías importantes por los chicos de los maletines de Flick y Flock. Tres primaveras después vino la instauración del Régimen andaluz como un precursor –ay, aquellos Caperucitas Enrollaos del entonces PSA en el solar de la Encarnación sevillana, pregonando su debacle- del tsunami de octubre.

    Mayoría superabsoluta, aplastamiento brutal del ‘enemigo’ y toma de la Bastilla monclovita por los elegidos del Pueblo. Nada de compangos ni de filigranas como las que tuvo que hacer el Duque. Victoria total y tierra quemada alrededor. Todos les estaba permitido a los que el dedo de la historia había señalado como los príncipes vengadores de cuarenta y tantos años destierro, cárcel y silencio.

    ¿Quién dijo leyes ni normas? ¿Quién le pone diques al mar? ¿Qué importa que fueran unos cuasi imberbes, ignorantes de los refinamientos ni finuras que comportan los palacios? ¡A saco! No hay más ley que nuestra santa voluntad ni más norma que nuestras decisiones. ¿Qué pasa si un vicepresidente es un cómico frustrado que presume de bigamia con dos vicetiples?

    ¿Que un señorito jerezano ha hecho virtuosismo financiero y camina con la barbilla levantada por el filo de la navaja? Se corta el nudo gordiano de su enrevesada contabilidad y no se le deja ni un botijo para que beba agua fresca.

    Hace bien, mi don Jefe en dejar dormir al tigre. Si alguien intenta cabalgarlo será dejando la piel entre sus garras y tendrá que sacar los euros de la bolsa que va para flaca de los pobreticos españolitos.

    (Ni un versito, más. Lo prome).

  2. Hoy el profe recuerda uno de los motivos por los cuales esto que hoy llamamos “una democracia”, no es más que una democracia bananera.

    Son cuatro los antecedentes que siempre esgrimo como sociedad de políticos mafiosos en España:

    1º -Convocar elecciones a Congreso Constituyente sin enunciarlo en la convocatoria.

    2º-Expropiación ilegal de un gran estorbo para la Clase Propietaria como era el desclasado Ruiz Mateos.

    3º- Continuación en un régimen de “libertad de mercado” con un monopolio en la distribución de los productos farmacéuticos de miles de millones de €. y el descontrol en las ganancias de la ONCE con asesinatos encubietos.

    4º- El robo de la herencia del Duque de Hernani a cargo de ……..

  3. Lo que necesitas es un curso intensivo de lectura comprensiva, amigo sociata. Lee despacio y asimila. (Y fíjate que uso la palabra ‘amigo’. Sin retintín. Porque me da el pálpito de que no eres precisamente un paniaguado arrimado al pesebre de los que hablan -escriben- con la boca llena. ¿Por qué será? )

  4. Es usted un hombre honrado que dice lo que piensa. Leerle un año detrés de otro este recordatorio me emociona, sin que yo tenga nada en común con el expoliado. Simplemente creo en su tesis de que a Ruiz Mateos habría que pagarle más todavía por el fuero que por el huevo.

  5. Aquerllo fue, en efecto, una apoteosis que los dejó con el trasero al aire. Se vio qué clase de individuos eran, qué intenciones traían, qué Moral (???) los animaba, hasta dónde eran capaces de llegar desde un Poder que consideraban suyo de tanto desearlo. Pero si aquello fue un abuso –un expolio. en efecto– lo que ahora hace el Gobierno y permote la Justicia es un atraco.

  6. Ya había echado en falta la columna sobre Rumasa. Se ve que sus principios cuentan hasta el límite, siempre peligroso, de la zona peligrosa. Eso lo ennoblece, porque esta progresís y esta Izquireda más o menos consciente practica frente a Rumasa la miserable actitud del avestruz.

  7. No sé cómo darle las gracias en nombre de tantos como perdimos nuestro trabajo por culpa de esos trincones. En Jerez, en Sevilla, en Madrid… Usted lo sabe bien y es una persona valiente que defiende este asunto desde hace muchos años. Me acuerdo muy bien de cuando Del Olmo trataba de pasar por encima del tema y usted lo lograma meter en la tertulia con argumentos brillantes. Hoy todos o la mayoría le darían ya la razón a usted pero no tienen necesidad de hacerlo, se callan y listo.

  8. Expolio, exhibición de potencia a la sombra del auténtico poder económico y de la elite bancaria que, como bien señalaba antes un bloguero, consideraba a Ruiz Mateos como un “parvenu”. ESta estafa es la más grande de la historia de España en términos absolutos y relativos.

  9. Se nota que la injusticia, cuando se refiere a personajes sobre los que la propaganda (sinmenosprecair la realidad) ha acumulado leyendas negras, no despiertan reacciones ni entre las “minorías selectas”. jagm hace bien siguiendo su camino sin mirar atrás ni a los lados.

  10. Esto que padecemos es un “sistema”. Rae:2. m. Conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen a determinado objeto.

    Hoy todos los partidos políticos que están en el Congreso forman parte de un sistema.
    El objetivo de todos es la conquista del poder con las reglas de juego actuales.

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