A propósito de un libro publicado por el periodista John Avlon que describe el repliegue irracional de la derecha american tras la elección de Obama, se están registrando en aquel gran país opiniones que invitarían a la hilaridad si no fuera porque testimonian un estado de debilidad mental rayano en la idiocia. Santo y seña de esa campaña contra el “presidente negro” está siendo un cartel utilizado en Internet durante la campaña por el equipo de McCain en el que Obama aparece luciendo los cuernos diabólicos del Anticristo, pero mucho más elocuentes son los sondeos publicados estos días por el Instituto Harris y en los cuales sorprende que un 40 por ciento de la gente considere que el Presidente es socialista, un 32 lo acuse de ser musulmán,  casi un 30 por ciento piense que abandona la soberanía nacional ambicionado el liderato del mundo, un 23 que es antiamericano y casi uno de cada cinco sospeche que trata de aprovechar la crisis para optar al poder absoluto. Hay datos peores aún en los sondeos del Partido Republicano, como que el número de quienes lo suponen socialista alcance el 67 por ciento, el de los que lo “acusan” de ser musulmán se eleve al 57, el de los que lo tildan de racista sube al 42, que un 38 lo compare nada menos que con Hitler, un 45 lo identifique con el enemigo interior” del que habla la Constitución, que el 22 fantasee con el absurdo de que desea la victoria de los terroristas y, en fin, que uno de cada cuatro republicanos no descarte que sea, en efecto, el Anticristo de que habla el Apocalipsis. Hay motivos para pensar, como ven, que ese líder acogido con tanta esperanza en buena parte del planeta tiene dentro de su propio país una enorme enemiga que basa su fuerza en la movilización del miedo en los términos inconcebibles que revelan los datos expuestos. Frömm se quedó corto cuando avisó sobre el peligro que implicaba el miedo a la libertad.

 

No va descaminada la opinión de que el mito Obama, con independencia de su mayoría circunstancial, es más una ilusionada construcción europea que un producto americano. Lo que no podían uno suponer era que la conciencia colectiva consagrara, a estas alturas, semejante ruta, ni que la cultura política del primer país del mundo encerrara semejante capacidad mitificadora. Resulta casi impensable tanta simpleza y tan ingenua permeabilidad a los estímulos aterradores, pero es evidente que esa derecha enrocada en tan medroso infantilismo va a constituir un escollo difícil frente al carisma presidencial. No es Obama el único comprometido en esta crisis de la razón sino todo ese proyecto mundial que parecía articularse en torno suyo.

5 Comentarios

  1. Datos extraordinarios. Véase que no faltan razones a los antiyanquis que ven en aquella potencia un país poderoso pero falto de prerparación y en muchos sentidos poco «normal». Yo creo que lo que esos datos encierran es algo más sencillo: los americanos derechistas no acaban de aceptar, o no aceptaron nunca un presidente negro. Creo que esa explicación es más sencilla.

  2. Me temo que todos los pueblos sean comparables.Ayer hablábamos de los Italianos con Berlusconi, hoy de los Americanos con Obama, mañana podrríamos hablar de los Franceses y de nuestro presidente a quien algunos sectores comparan con Pétain, pero podríamos tambien hablar de Rusia, de Georgia, sin hablar de Venezuela y otras naciones «más jóvenes». Lo que pasa es que hay circustancias históricas en donde estas corrientes extremas, hijas de la ignorancia, y del miedo, cristalizan y se plasman en las urnas o peor aun, fuera de ella.
    Un beso.

  3. Gracias a Genaro Chic por el enlace de la entrevista al digno Antonio Guerra.
    Sevilla es aún peor que antes. La dignidad se ha perdido casi por completo.

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