Coincide con el escandalillo de las contrataciones “de diseño” en el Ayuntamiento Aljaraque, el escandalazo que parece que han descubierto los sindicatos –menos mal—en los manejos contractuales de la consejería de Justicia. ¿Se acuerdan de una plaza de instituto hecha que ni a medida de una hija de su señora madre? Pues ahora llegan las comadres y hermanas, aunque me da el pálpito de que, a no tardar, hemos de ver otros libros de familia transcritos en otras nóminas públicas. Esto es una merienda de negros, ni menos. Ni el más arriscado caciquismo tuvo nunca en Huelva una clientela tan descarada.

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