No funcionaría la próspera agricultura de Huelva sin la mano que le echa la maltratada inmigración. Las explotaciones son prósperas y la integración aceptable, pero esa realidad para nada se compadece con el inhumano distanciamiento del Poder. Hay infinidad de “asentamientos”, colmenas chabolistas en las que esos esclavos sin cadenas se pudren tras el ingrato trabajo y que, con escandalosa frecuencia, arden por los cuatro costado –en Moguer, en Lucena, en Lepe en Palos…— y sólo la Edati de la Guardia Civil les presta, con sus escasos medios, una mínima atención. En todos ellos se prendió la tea: en Lepe ardieron cuatro hectáreas; en Palos, tras uno que arrasó en Octubre medio centenar de refugios, otro ha devastado estos días el reconstruido cobrándose la vida de un joven y dejando malherida a una mujer; los demás tampoco se han librado. No recuerdo mayor atentado al trabajador ni más injustificable inhibición de la autoridad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.