La reacción de los ambientes islamistas ante la cita que el papa Ratzinger ha hecho de la frase del emperador Manuel Paleólogo no es más que el segundo acto programado de la bronca provocada por las caricaturas de Mahoma pero está logrando confundir aún más a un Occidente amedrentado que, fiel a su tradición ‘ilustrada’, incluso proporciona armas a los heraldos del miedo. Tiene narices que un sátrapa como el rey de Marruecos coincida con el New York Times en la condena del pontífice por considerar agresivo su comentario sobre la agresividad del islamismo, pero no deja de tenerlas que muchas opiniones –incluidas las de este periódico en el que libremente escribo– justifique la inoportuna brusquedad de una cita que no cabe duda de que le vendría como el guante a la mano al propio cristianismo histórico. ¿Malvado e inhumano el Islam por imponer la difusión de su doctrina por medio de la espada? Hombre, por supuesto, pero convengamos, aquí o en La Meca, en que lo que Manuel Paleólogo le dijo al sabio persa podría aplicarse a pelo a las inquisiciones católicas que ensombrecen buena parte de la historia de la cristianismo histórico. ¿No quemaron los antecesores de Ratzinger a Giordano Bruno o a Miguel Servet, no abrasaron mil veces en toda la cristiandad a una tropa de mujercillas enloquecidas acusadas de satanismo y brujería? ¿No llegó a torturarse a indios americanos en nombre de la nueva fe? No entiendo bien cómo se le ha podido ocurrir a un hombre de la formación de Ratzinger cuestionar el pasado y sus conceptos cuando probablemente fue él mismo quien, como gran inquisidor que era, estuvo tras las frecuentes (y algo anacrónicas, todo hay que decirlo) peticiones de perdón a las víctimas del fanatismo católico prodigadas por Wojtila. El papa puede opinar lo que guste, por supuesto, pero oponerse al islamismo tratando de desacreditarlo por su pasado es una ingenuidad más que una provocación. Él ya ha pedido perdón, por otra parte, razón de más para que no nadie pretenda ser más papista que el papa.

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Ahora bien, puede admitirse lo anterior sin dejar de señalar lo grotesca que resulta esa reacción, seguramente coordinada, de un bando religioso que mantiene su apoyo a la yihad y no oculta su propósito de destruir los valores civilizatorios de un mundo desarrollado al que considera perverso. No sé cómo se puede protestar de esa desproporcionada manera por un comentario del papa mientras se acepta como normal que los imanes lancen fatwas contra personas o países y se celebren festivamente crímenes horrendos como el perpetrado en Nueva York en nombre de Alá. Hace poco el islamista extremado que presiden ese país integrado en la ONU que es Irán propuso “borrar del mapa” a otro país integrado en la ONU como es Israel, y no hemos visto alardes protestando por ese proyecto genocida ni escuchado clamores exigiendo al bárbaro que se retracte. Lo que el islamismo ha dicho del Occidente cristiano o laico no cabe en un simple resumen, y lo que ha hecho –en Nueva York, en Bali, en Londres, en Madrid– no tiene perdón, como no lo tiene el miserable asesinato de la monjita que se cargaron ayer esos protestantes. ¿Y vamos a rasgarnos las vestiduras en Rabat o en Estambul porque al papa de Roma se le haya calentado la boca, por una vez, y haya dicho en voz alta algo que, por impropio que resulte, nadie puede negar? Es tremendo que estemos llegando a tratar con guante de seda a un fundamentalismo declaradamente exclusivo y excluyente, como si no supiéramos que esas furibundias que vemos en el telediario forman parte de un proyecto inducido. Imaginemos por un momento cómo se recibiría en ese mundo la imagen de unos cristianos quemando en público a Jomeini o incluso o las del martirio de un imán. O mejor, no lo imaginemos siquiera. Hay cosas que mejor ni pensarlas.

20 Comentarios

  1. Este hombre dice verdades como el puño de un evangelista de Cuelgamuros y ha respondido valiente a quienes le pedían su opinión sobre la batallita de Ratisbona. A veces, copio y guardo alguna perla que no merece que se vaya al olvido con la llegada de otro día y otro artículo. Hoy guardo estas dos: “… pero oponerse al islamismo tratando de desacreditarlo por su pasado es una ingenuidad más que una provocación….” “…Es tremendo que estemos llegando a tratar con guante de seda a un fundamentalismo declaradamente exclusivo y excluyente…”

    El señor Ratzinger ha querido nadar y sentarse junto a la ropa, bilocación que aún no le ha concedido la divina Providencia. Le ha “mancato finezza” porque o debió torear de frente a los Almadineyad o sultanitos marroquinos de turno, o dejar en paz a los hijos del Profeta.

    Hace un par de días, cuando el blog sufrió una pertinaz sequía, afortunadamente muy transitoria, yo declaraba mi admiración por Oriana, por su coraje, por su incontinencia, por su incorrección política. Tal vez incluso por su excesiva beligerancia. Ella defendía los valores de occidente, la secularización de la sociedad, la libertad, la tolerancia, como fruto de tres mil años de civilización, en contraposición de la teocracia, de la anulación de los derechos mínimo de cualquier ser humano, sobre todo el desprecio a la mujer de los seguidores de suras vergonzosas, anclados, inmóviles en ideas de hace trece siglos.

    Y alguien advertía estos días que hay veinticinco millones de musulmanes en Europa que asisten a mezquitas donde los barbudos imames que se empapan en Irán o en Arabia Saudí de integrismo les exhortan a la yihad, al exterminio del perro infiel.

    Yo misma he comprobado como mi amiga la morita, la que nació y vive a dos pasos de mi casa, la que lucía camisetas y tops como cualquier chiquilla de su edad, ha empezado a ponerse largas e informes túnicas y a cubrir su bonita cabellera con el chador.

    No sé si el español musulmán que me insultaba y me despreciaba hace unos días se asomará de nuevo por aquí. Pero en vez de escribir tres renglones de odio, debería expresar, rebatir, aclarar, asentir o refutar lo que dice el Maestro. Y exponer razones, no arrojar piedras dialécticas. Lo esperamos.

  2. Antes que nada, perdóneme doña Marta Sicard, doña y muy doña, y tome por fallo digital lo de la coña.
    Hoy otra vez el valor de gm que manteiene su independencia incluso entre sus colegas y amigos más próximos, lo que demuestra, dicho sea de paos, que en su periódico se pueden hacer cosas que ya me gustaría, ya, ver alguna vez en otros periódicos…
    El razonamiento de hoy, impecable, dando a cada cual lo suyo, y lo suyo a todos. Este blog tendría que ser de pago.

  3. Mi desprecio de nuevo, aunque celebro ver que el parcial y fanático autor de esta columna diaria reconoce el pecado católico. No doy más razpones porque sobran, aunque no no las vea una vieja.
    Español musulmán.

  4. ¡Ay, mi don joseantonio, que casi elmaneto haber sido el disparador de este tiro de tanta y tan dolorosa verdad! Pero cuánta razón lleva! La muerte de la monja, si se confirma, demostrará lo tan repetido: que no es posible el diálogo con el fanatismo de nngún signo. Ayer mismo los fanáticos “no alineados” condenaban el terrorismo…., pero no a los movimientos de autodeterminación… El sr. subsecratario de Exteriores de ZP debió quedarse encantado pensando en ETA.
    A ver si luego le digo algo más, pero hoy lo que le rogaría al maestro es que nos ilustre, si quiere, sobre ese paralelismo que el papa ha insinuado entre el acoso a Bizancio y el que sufre Occidente hoy.

  5. Ha dicho lo justo. Fue una impertinencia impropia de un papa y una acusación de evidente parcialidad que olvida el pecado propio. Pero a ver con qué derecho se lamentan los agresores fanáticos y crueles que se proponen destruir cuanto hay de civilizado en el planeta. ¿Cambiar un mundo avanzado por un diseño mítico medieval? El papa ha sido, en efecto, un ingenuo y luego un blandengue. Ni un sólo imán, ni un sólo ayatollah ha pedido nunca perdón ni a Ocidente, ni al gñebero humano ni a su propio pueblo.

  6. Es de agradecer que haya quien defiende su opinión por encima de sus garbanzos. Y que lo haga con inteligencia y una cultura poco frecuente, como se recuerda muchas veces. ESte tema es delicado y peligroso, no se olvide. Pero también es asunto de cultura y la columna ayuda a abrir ese libro cerrado para la mayoría. Yo que el papa no pediría ya más perdón. Pero como Occidente no se ponga de acuerdo sobre cómo hacer frente a esta locura medieval nadie sabe qué puede ocurrir. Cada vez que arman una de esatas broncas suben las encuestas a Bush, normal. Encontrar una inteligencia independiente y sin complejos para decir verdades como puños (muy buena la imagen de doña Epi, la de Cuelgamuros) es un privilegio.

  7. Ni caso al morito, doña Epi y demás compañeros aludidos/concernidos. Basura a la basura, desprecio al desprecio. ¡Español musulmán! Todo el mundo tiene derecho a la extravagancia. ¿No hemnos visto a Roger Garaudy mirando a la Meca? Pues imagninen a este morito (¿de Granadam de Almería, de Málaga…), segurmente polígamo y posible agente secreto. Ni caso.

  8. En la diana. Era difícil pero lo ha logrado, incluso saliéndose de la linde marcada en su periódico. Merece la pena asomarse aquí y leer su trabajo, que es como disponer del privilegio de hablar con unsted cada día y aprovecharse de su experiencia y de sus conocimientos.
    Una cosa no comprendo, jefe, y es el poco partido que a usted la sace El Mundo. Usted llaverá sus cuentas, imagino yo, y sabrá lo que hace y lo que hacen los otros.

  9. El otro día fui a un funeral y escuché una misa. Ví que ya no dicen los de “Domine Deus Sabaot”, Señor Dios de los Ejércitos. Será porque como ahora hay ejércitos como el nuestro que son oenegés, pues… Me alegro de que le diga al papa en qué acierta y en que se equivoca. Hay pocas oportunidades de disponer de criterios tan veraces y equitativos.

  10. A mi en cambio me parece que gm le pone una vela a Dios y otra al Diablo, aunque no sé si me equivoco. ¿Me apoya alguien?

  11. Me parece a mí que lo que usted tiene se llama celotipia. No hay peor celo que el del rival desonocido.

  12. Una lástima que funcione tan mal la página, querido. Así no hay quien mantenga un díálogo medio decente. ¿No podría pedirle a sus amigos de Andalunet que busquen una solución?

  13. A Don JUas Juas: mi comentario de ayer iba de broma, naturalmente: ni un momento supuse otra cosa que un “fallo digital”, pero gracioso, ¡el fallo!

    A Doña Epi K: También a mi la Oriana me pareció mostrar “una excesiva beligerancia”: no soy partidaria de echarle aceite al fuego, sino al revés, de hacer cuanto es posible por acercar posiciones. Ahora bien, recordando los 25 millones de musulmanes esparcidos por Europa, creo que se ve con otros ojos la expulsión de los moriscos por Isabel la Católica, decisión a menudo muy censurada. También me viene a la memoria la revocación del Edicto de Nantes (?) por Luis XIV: y eso que los protestantes no eran elementos tan alógenos como los moriscos de ayer o los de hoy.

    En cuanto al análisis de nuestro anfitrión sobre el tema, totalmente de acuerdo …por más que me pese.

  14. 23:41
    Okay, okay con todos menos con el señor celotípico (me encanta el desprecio de don M.)

    Yo, como el católico que fui, todavía me siento concernido cuando el Papa mete su santísima pata. Si metió la pata al decir lo que dijo más la metió al desdecirse.

    Que yo sepa ningún papa desde Pedro, si lo fue, hasta antier se había desdicho de nada ni mucho menos había pedido disculpas y mucho menos desde que Pío IX decreto su propia infalibilidad y la de sus sucesores (no cuento la reparación a Galileo que fue institucional y no personal).

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