No deja de ser una paradoja desmoralizadora escuchar a ZP sugerir en Berlín, donde anduvo ‘invitado’ en la reunión de “los 20”, que se acabe por las bravas con los”paraísos fiscales”, es decir, con esos cofres de triple llave ocultos a conciencia en la isla global del secreto bancario. Igual el presidente pintaba poco en los 90 y no se enteró de que su partido mantuvo cuentas en esos “paraísos” lo mismo en el Canal de La Mancha, que en Suiza o en Lichtenstein, sigilosamente custodiadas por la plana mayor del guerrismo y del felipismo, que agentes de los dos hubo en la partida. Pero el caso es que su gesto ha venido a coincidir con la insólita decisión de la autoridad que controla el mercado financiero suizo de ordenar al mayor banco del país, UBS, la entrega al fisco americano de los datos pertenecientes a 250 clientes sin rostro, convictos aunque no confesos de fraude fiscal, un éxito que ha animado a los yanquis a reclamar información sobre otros 52.000 emboscados. Parece, pues, que la crisis ha pesado sobre las finanzas y sus responsables hasta el punto de resquebrajar esa piedra miliar del compadreo financiero que es el secreto bancario, acaso el más eficaz protector de la delincuencia del dinero y la tapadera de ese singular milagro que supone el hecho de que nadie sepa donde está, por poner un caso, escandaloso, la fortuna afanada pro el gran estafador Madoff. Claro que no nos engañemos: los “paraísos fiscales” no son ya el refugio exclusivo de las élites sino el fondo de reptiles en que se protege el ahorro oculto de una legión de medianos y hasta pequeños afanadores que han encontrado a su sombra su auténtica isla del tesoro.

Por supuesto, no ha tardado el Gobierno suizo en tranquilizar a los bucaneros asegurando que ese secreto –el gran negocio de la nación—no será vulnerado y seguirá intacto, es decir, abierto a la golfemia negociante del planeta y en competencia abierta con una competencia cada día mayor, declaración que seguro que será vista como un gesto de formalidad apreciable por esa cofradía, pero que de hecho constituye sin más una declaración de protección a la impunidad que ni el seísmo de la crisis ha logrado resquebrajar. El gran capitalismo es secreto y su dinero oculto es, entre otras cosas, como es sabido, el producto sangriento y en todo caso criminal de la piratería que ha convertido a cierta banca en sus nuevas Tortugas. ZP hace bien en reclamar, aunque sea cínicamente, que se persiga a ese finibusterre de guante blanco en el que la política tiene vara alta desde su mismo nacimiento.

6 Comentarios

  1. El excelente comentario de jagm me trae a la memoria un libro reciente de Armando Fernández Steinko, sociólogo de la Universidad Complutense de Madrid, titulado “Las pistas falsas del crimen organizado. Finanzas paralelas y orden internacional” (Ed. Catarata, Madrid, 2008). En él se muestra, con claridad documentada, cómo el sistema imperante considera crimen organizado operaciones como la trata de blancas, tráfico de drogas y otras actividades mafiosas, en tanto que legaliza actividades relativas al tráfico de dinero que son a todas luces las más criminales de todas, a juzgar por el daño que hacen. Pensar que se va a acabar con los paraisos fiscales, como bien apunta ja, es creer que el escorpión puede luchar contra su deseo de picar al sapo que le ayuda a cruzar el estanque.

    Gracias por el comentario.

  2. Vaya comienzo. Excelente comment y no menos acertado el apunte de D. Chic, con el que estoy plenamente de acuerdo. No hay que ser Confucio para ver que los filibusteros de hoy no van a ir contra su propia idiosincrasia. Una realidad asumida de facto por los gobiernos y negada de iure al pueblo común que acata las leyes sin rechistar, paga sus impuestos y elige periódicamente a unos representantes que ya se encargaran de negociar y pactar con los capos del imperio financiero. La amenaza “o te doblegas o me voy a las Caimán” tiene hoy poco sentido cuando todo el orbe parece que se ha convertido en eso, en un gran caimán.
    Otra cosa es encontrar a alguien al que no le gustaría ser bucanero si pudiera. Y así nos va.

  3. Si aquí la banca ‘legal’ pidió cencerros tapados para la generosa derrama que el gov tuvo a bien munificar ‘para que no se derrumbase el edificio’, dinerito que no es que no fuera de nadie sino que salía de todos nuestros bolsillos, qué se le puede pedir a las bancas, suizas o croissantes, que viven de la botella de ron y el botín de los piratas.

    La plata bien guardada está y bien que lo saben los mafiosos, pero hay otras cosas, bienes inmuebles, suntuarios -la patera que va a estrenar Fefé por poner un ejemplo y sin ánimo de meter el dedo en el ojo- y demás, a los que no les crujen el almidón porque se vería emporcado desde el que reina en la alta esfera al que calza la visera y los manguitos.

    Como en tantas otras cosas, mi don Elitróforo, ¡largo me lo fiais!.

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