El impacto de la película “Full Monty” ha sido devastador. No hay día en que no nos desayunemos con la instantánea de un grupo de grandes simios humanos luciendo el palmito a la luz del día y sin esa mediatización cultural que es el vestido. Desnudos se ha fotografiado para calendarios los bomberos de Bilbao y los de Sevilla, los de Palma, los de Cáceres o los de Valladolid, siempre con un buen propósito de por medio, por supuesto, preferentemente el de conseguir fondos para alguna oenegé. Y bomberos han exhibido su cuerpo serrano como arma laboral, en defensa de sus intereses laborales presuntamente vulnerados o por la impropiedad de sus condiciones de trabajo. Es una moda que no hay quien pare desde La Coruña a Cali pasando por Río de Janeiro, en cuyas playas de Ipanema y Copacabana los polis han patrullado en cueros vivos –que los he visto yo– protegidos coquetamente por unas gafas de sol. Se me viene a la cabeza lo que decía Rémy de Gourmont rumiando, dale que te pego, durante sus “Paseos filosóficos”, y que era más o menos, aquello de que el pudor que proscribe el desnudo es un progreso claro sobre el exhibicionismo de los monos. ¿Nos llevarán, tal vez, hacia atrás estas huidas hacia delante? Es posible, pero lo primero que nos sale al paso en esta reflexión es la evidencia de que la asunción tradicional de ese sentimiento está secretamente imbricada, como bien saben los modistos, en las más profundas estrategias del deseo. El mono desnudo va y viene, se cubre y destapa, inventa el juego equívoco que hace del decoro un incentivo y del pudor una tentadora sugestión. La novedad está en que, hasta ahora, la exhibición ha venido siendo monopolio femenino, mientras que, en adelante, parece que el cuerpo del varón va a reclamar su sitio en la pasarela, como consecuencia de la intensa feminización de la estimativa provocada por el igualitarismo. Sabemos por la antropología que el pudor que se opone a la exhibición no es un valor eterno, ni siquiera inmemorial, sino una invención de la moral de inspiración religiosa que erróneamente algún romántico pretendía endosar, contra toda evidencia, sólo al cristianismo. El resto de lo que nos quedaba por saber nos lo van a enseñar los bomberos y los polis.

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Entre tanto habrá que tratar de comprender las razones últimas (nadie en sus cabales creerá que, de verdad, lo que buscan esos exhibicionistas son fondos para la buena causa) de esta especie de pasión por del desnudo que ha estallado en el androceo, y que, a mi juicio, puede que encierre cierta revancha subliminal por los avances de la hembra sobre el viejo territorio orinado por los machos en sus cuatro esquinas. Y de paso preguntarse si esta ampliación del mercado supone una liberación del macho o, por el contrario, su voluntaria conversión en objeto sexual pudiera implicar, con la duplicación de la oferta, la duplicación del tabú. Porque mientras la hembra ha atravesado la historia en plan Salomé, sugestionada siempre por la exhibición tentadora de su cuerpo y convertida en oscuro objeto del deseo, el varón se había reservado en ese largo periplo el ventajoso papel de destinatario que anda comprometiendo ahora al añadir su propio desnudo a la industriosa maquinaria que abastece a un tiempo a la estética y a la concupiscencia. Igual esos adanes están cavando su propia fosa, embriagados por el narcisismo, e inconscientes de las históricas ventajas que la condición de sujeto ha supuesto al género durante siglos, lo mismo no se han dado ni cuenta de que la plataforma de las ‘gogós’ no era precisamente un podio deseable sino una mísera trampa de la que, tras su clausura, nunca fue fácil escapar. El cuerpo está de moda y se exhibe ignorante de que al desnudo no se va sino que se vuelve de él. Nuestros bomberos han hecho del patio de su cuartel la vieja caverna en la que sus ancestros, hace miles de años, descubrieron precisamente el fuego.

95 Comentarios

  1. La imagen del “gran hijo de puta” esgrimiendo el Corán y replicando altanero con jaculatorias a las palabras del juez no pueden borrar…..

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    El entrecomillado es mío.

  2. Bueno está, otro día con la matraca de don Juan Moreno. Francamente, me ha quitado las ganas de comtenar nada, pero conste que a este hombre le pasa algo porque no es normal la perra que se ha cogido por la expresión que el otro día usó jagm refiriéndose a Sadam.

  3. REpite tema, jefe, y me alegro porque siempre nos ilustra con sus saberes, que son muchos y profundos. Coincido en que hay liberaciones que pueden acabar siendo opresivas, y que una de llas puede ser ésta del desnudo macho, o sea, la de la renuncia al sujetivismno machista que tan bien alude/denuncia. Enhprabuena, y no haga caso de idiotas.

  4. Ah, no, eso sí que no, boludo, capuyo, gilipuertas, pero ¿qué creés, maricona, que todo el mudno cojea del mismo pie? Ahí va mi garantía, don josian, y me figura –aggggg!– que irían otras muchas, ne sentido contrario. Oiga, invertido. todavía no hay unanimidad homo, ¿sabe? Ni siquiera en Buenos Aires, con eso se lo digo todo. Muá, jefe, vos tranquilo, que aquí estamos sus fans para defenderle.

  5. No creo que jagm necesite de ninguna mendozina que garantice su heterosexualidad. Por otra parte veo a la tal mendozina excesivamente empeñada en dar a entender que ha tenido algún tipo de relación más que amistosa con el jefe. No sé si será verdad o no, pero no necesariamente hay que hacer referencia a ello cada vez que escriba en el blog.

  6. Allá hace años, cuando se iniciaba la santa Transición, una servidora se aficionó al “Interviú” -no es spam, jefe, sorry- y generalmente lo compraba siempre en el mismo kiosco. Pero si alguna semana lo compraba en otro sitio, y sobre todo si la vendedora era mujer, recibía un mensaje no verbal, en su mirada, en su expresión, “tortillera, tía guarra, chupalmejas…” Allí había chicas en bolas y alguna hasta impartiendo clase de anatomía sexual interna femenina.

    Años después sorprendí la conversa de los hijos de unos amigos, ninguno con más de diez años y una chica decía con desparpajo “¿cómo va a haber tetonas en “Época”, si es de derechas…?” Y es que hasta los más tiernos infantes habían asumido la idea del desnudo femenino como lo más normal, ya que formaba parte del paisaje donde ellos iban a mercar sus chuches.

    Treinta años casi han tardado los maromos en escalar tal peldaño de dudoso honor. La tele, las revistas de musculitos y por supuesto el revistámen gay han elevado el desnudo, qué digo el desnudo, el culo del hombre, al podio de lo apetecible, al menos para muchas. Y muchos. Y muches.

    Sólo testifico que la cosa que no me da ni frío ni calor. Cada cual que haga con su nalgatorio lo que quiera. Eso sí, que no me lo refrieguen demasiado por los ojos y en según a qué horas. Por lo demás, como si se operan.

  7. Brillante la idea de que la reivindicación del carácter de objeto resultará más enajenante que beneficiosa para el varón. Jefe, anda usted marcado hasta los huesos por la vieja metodología, con lo que demuestra con frecuencia las ventajas perdidas.

  8. Fuí hace poco a una despedida de soltera. Nunca me sentí más incómoda y vi con más claridad de qué modo puede disfrazarse de humor liberado lo que no es más que represión que

  9. Se ha olvidado, amigo gm, de otra foto, seguramente muy de su cuerda: la del candidato de C¡utadans. Usted que ha hablado a veces del “blaiser” señoritingo de Tamames o de los trajes encenizados de Carrillo, ya se podía haber acordado, hablando de machos desnudos, de ese efebo que ha sido capaz de pulverizar las expectativas de muchos y, ya de paso, de hacer polvo a los amigos de nuestro irritado don Juan Moreno. Mire, le doy tema para otro artículo, y lo celebro porque muchas veces me asombro de su capacidad para encontrarlos un día tras otro desde hace tantos años.

  10. Huy, don Marco veneciano, le diré que un día le dije algo por estilo a jagm y me contestó, muy serio, en plan stajanov coherente, que “peor era descargar camiones de pescado”. No conoce usted los percales, don Marco, pero sepa que este azacán no detiene la noria ni dormido. (Es una metáfora; lo aclaro no sea que la sra. o srta. Mendozina se me tire al cuello).

  11. !9:15
    Lamento mi flaca memoria, pero medio reuerdo, entre brumas, una columna de ja en que refería cómo los piojos habían colonizado el vestido humano hace no sé cuantos miles de años, lo que vendría a demostrar que, hasta entonces, la especi debió vivir desnuda, es decir, en el estado de Nadturaleza más puro. Sé que hoy habla de otra cosa, y me alegro, porque verdaderamente esta epidemia nudista de nuestros musculosos va resultando ya algo reiterativa además de paleta.

  12. Perdonen la interrupción forzada (los hijos mandan). Sólo quería decir que me abochorno como mujer de la progresiva imitación que muchas mujeres hacen de los peores papeles tradicionales de los machos. Aquel día, viendo a mis amigas (la mayoría no lo era tanto, en fin) toquetear al “boy”, cruzar miradas lujuriosas y bramar como camioneros yanquis mientras la novia (¡¡¡) bebía un cóctel en un recaptáculo en forma de falo, sentí que la lucha por la normalización de los roles entre los sexos tiene mucho camino por delante.

  13. Me he imaginado su cara, don gm, al tropezarse en Copacabana con los hoplitas despelotados y con gafas de sol, y comparto al cien por cien su visión y valoración de lo que está ocurriendo con estos descerebrados que una vez hubieran tenido gracia (y sin copiar, más todavía) pero que tantas veces han llegado a convertirse en un espectáculo ridículo.

  14. Cuentan que la conversión del Mario Onaindía del independentismo al posibilismo españolista le ocurrió en un viaje:

    Se desplaza una comisión del parlamento español o vasco, -no recuerdo muy bién-, a USA, en visita oficial. Entre ellas estaban Mayor Oreja y el Onaindía cuando aún estaba en Euskadico Esquerra. Sentados en al avión, Mayor Oreja comienza explicando las bondades de la democracia y la libertad en la España del presente.
    Tras varias visitas por USA, hoteles, comidas, cenas, y visitas turísticas por diversas zonas, el Mario alucinaba. El persuasivo Mayor Oreja se lo llevó al huerto.
    Euskadico entró en el PSOE y el Mario juró que “nunca más pasaría hambre”.

    Cuando comiencen las reuniones de los ilusos de “Ciudadanos”: comidas, cenas, viajes, visitas de cortesía en representación parlamentaria, será para ellos como un viaje astral. Alucinarán, beberán, hablarán y reirán en la lengua del más bello país petit de Europa.

  15. Algo anticuado me parece que se está quedando usted, señor maestro, anticuado sobre todo por ajeno a la modernidad que incluye ya hoy al hombre metrosexual en su emblema. Modernícese hombre, que estos tiempos cambian a un rito de vendaval y se va a quedar usted bajo lso palos del sombrajo.

  16. Dentro de lo que cabe, seguimos en lo mismo: otra vez se pasan ustedes de rosca.
    No comprendo por qué tienen ustedes siempre que exagerar en sentido contrario. Siempre en plan tremendista, exagerando, y si es molestando al personal, mejor. Desde lejos, da la impresión que en toda materia se enfrentan dos posiciones irreconciliables.

    El otro día me estuvo atormentando una cuestión gramatical: ¿cómo les explico yo ahora a mis alumnos la diferencia de empleo de SER y ESTAR: antes les decía que recordasen “soy un chico” (o soy una chica), porque es esencial , definitivo y característico – no cambias de sexo ¿verdad ? – y “estoy en clase de español” , porque es circunstancial y pasajero, pero ahora voy a tener que avisarles que la primera frase podrá evolucionar,pues en España, el sexo será de quita y pon.

    De la misma forma, cuando los lleve a Madrid, tendré que avisarles de que es posible que se topen con señores en paños menores.

    En realidad, la cosa no me molesta: cada cual hace lo que quiere. Y hay señores que es un placer mirarlos. Pero todo con mesura, y sin exagerar. Sino ¡vaya empacho!

  17. Marta:
    Desarróllales aquella famosa frase de Ortega de: “Las ideas SE tienen, en las creencias se ESTÁ.

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