El desnudo integral es una metáfora. Ya sé que también es una estrategia provocadora y hasta un arma estruendosa en la guerra de las convenciones, pero sobre todo, me parece a mí, suele ser un tropo que no pone tanto el acento en las propias carnes expuestas como en las ocultas de los mirones. Tras el 68 vivimos una epidemia banalizada de lo que se llamó “striking”, calcada de las broncas marcusianas que montaban los porretas de California y que se extendió a duras penas por las universidades españolas. En una ocasión nos sorprendió en un campus de la Complutense una de esas visiones vertiginosas y aún recuerdo el corte que don Luis García de Valdeavellano, el ilustre institucionista, le dio a un colega que mostraba pudoroso su indignación porque el hecho se produjera en sede universitaria: “Pero, hombre, Fulano, no te quejes. ¡Ya era hora de en esta Universidad de mierda se enseñara algo que mereciera la pena!”. Así iban las cosas mientras la Utopía resistió el cerco de la Realidad, y así nos iba a nosotros, criaturitas, mientras seguíamos creyendo que alguna vez oiríamos sonar la trompeta apocalíptica o veríamos aparecer en el horizonte del milenio –mirando desde la playa atestada de indígenas desnudas retozando a la sombra del árbol del pan– el barco milenario cargado hasta las trancas de los bienes soñados. Luego, naturalmente, desaparecieron las ninfas inesperadas y los efébicos adanes, y el nudismo se refugió en sus playas “toleradas” seguramente por ignorancia de que, de acuerdo con la vigente legislación, nada impide hoy a un ciudadano español que se oree en bolas por los espacios públicos. Hoy la solución no está ya en desnudarse por las bravas sino más bien en elegir juiciosamente la camisa –roja, azul o parda, eso ya depende—que uniformiza el éxito político y profesional. Hace poco uno le dijo algo sobre el canalillo a una diputada del Congreso y allí fue Troya con las amazonas en nómina. Que eran las mismas, o las hermanas pequeñas, que por los felices 70 cifraban el sueño revolucionario en dar por el paraninfo una carrera en pelo.

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En un pleno del Ayuntamiento de Sevilla una joven luchadora se ha exhibido desnuda al consistorio en la creencia de que sus gracias podrían con la inercia municipal por aquello de que “más pueden dos tetas que dos carretas”, pero lo único que ha conseguido es salir en los periódicos luciendo un icono apenas visible bajo la media luz proyectada por su gesto dramático. ¡A esta tropa le va a venir una rolliza con un par de tetas! Ha hecho falta el notariado mediático para que el mundo se enterara del mensaje de esa amazona que nadie desde los escaños atendió, como era natural, distraídos como andaban todos con la singularidad de una protesta verdaderamente imposible a estas alturas del despelote. Aunque lo cierto es que hace falta ser ingenua para creer que un “deshabillé” podría inquietar siquiera a un Ayuntamiento en el que se habla de facturas falsas como si tal cosa o en el que el propio alcalde no se recata a la hora de desalojar chabolistas a base de entregarles en mano, en plan marbellí, bolsas repletas de billetes de curso legal. La oscura tentación de la carne, el misterio del cuerpo, no turba ya ni a los adolescentes en esta sociedad desacralizada que hace política en ‘top less’ cuando no programa simple pornografía en sesión continua. Ese desnudo entre lo bello y lo obsceno, como diría Valéry, no alcanza ya ni para metáfora en medio del lío en que estamos metidos en esta lujuriosa selva por cuyas pasarelas caminan, desnudas bajo los focos, las ninfas anoréxicas devoradas por su propia alegoría. He contemplado con tristeza esa muchacha desnuda intentando en vano hacer de ménade furiosa ante unos munícipes resabiados que seguro que la tomaron, todo lo más, por una amable nereida. Seguro que nadie había informado a esa criatura de que corren malos tiempos para la lírica.

11 Comentarios

  1. Comparto contigo ‘esa tristeza’, Jose Antonio. Cuando veía esas imágenes me veía a mí misma, impotente, con rabia contenida desde hace tiempo, ¡qué mal lo tuvo que pasar, ante la pasividad de ‘algunos’ a los que ella creía honestos!

    Esta mujer, a lo mejor llegó tarde, no sé lo que habría hecho antes, parece ser que compartía con un grupo su protesta y me imagino que harían algo. Pero es que también le ocurre a personas o grupos que lo hacen en tiempo oportuno en ese Ayuntamiento y en otros, como por ejemplo en el mío, el de Villanueva del Ariscal.

    Aquí también se están poniendo las botas, entre la Alcaldía, el Concejal de Urbanismo, el arquitecto municipal, los constructores, los proveedores de material de construcción, y no se quién más, haciendo lo que les dá la gana. A estilo compadre, vamos. Y una va y lo denuncia y se tapan entre todas las administraciones, en un laberinto interminable, incluída la del Defensor del Pueblo Andaluz. Y eso que es algo muy visible para todos los del pueblo, se han comido un cuarto de un camino rural -bueno ya urbanizable o urbano, perdón que a veces me olvido de los términos-. Y yo que creía que como Villanueva “está emparedada” entre Olivares, Sanlúcar, Salteras y Espartinas, no podían hacer barbaridades, pues la hacen, aunque sea a costa de un camino humilde y discreto por el que han transitado toda la vida de Dios mis convecinos para ir andando a Sanlúcar, al Santuario del Loreto o simplemente por placer. Es indignante ver cómo todos ellos se ponen como una piña ante casos tan escandalosos.

    Por esto y por mucho más, me pongo en la piel de esa muchacha y me entristezco. Ayer ví en ella LA IMPOTENCIA de muchas personas de este país que ven que el témino DEMOCRACIA se está convirtiendo en una DICTADURA DEL SISTEMA. ¡Que tenga que desnudarse!, no para ser oída, porque está claro que la ignoraron, sino para llamar la atención por lo menos.

    ¡¡¡Y LOS DOS ALCALDES SON ALCALDABLES EN LAS PRÓXIMAS MUNICIPALES!!!, oye, pués qué bien.

  2. Echo de menos algo sobre el simbolismo del desnudo, tema que conoce,s eguro, jagm. Pero le reflexión es limpia y convincente, aunque, como siempre, suponga predicar en el desierto. El Desierto –ese otro gran símbiolo, como usted sabe– es el refugio de los marginados por la Ciudad, es decir, poor la Polis…, por la política. Su sitio, el mío, el de muchos de los blogueros, supongo. Y lamento, Y espero.

  3. Desnudarse ante un Ayuntamiento como el de Sevilla al que los hechos han dejado en pelota hace tiempo (billetes de los chabolistas, facturas falsas, viajes masivos al Caribe, robo de la cubierta famosa) es una ingenuidad. Parece que vamos a coincidir todos en la piedad por esa chica ingenua. Dos tetas pueden poco ante la carreta de la corrupción.

  4. Metáfora, dice jagm, y lo es: contra el pudor, un sentimiento artificial que otros entienden como civilizatorio. Esa muchacha quiso decirle a los del Aytmto. que la desnudez es la única prueba absoluta en el registro moral. A buena parte fue ella, como doce el articulista, a poner la era. Si a esa panda la desnudártamos moralmente se venía abajo el Sistema con todos sus adornos.

  5. Yo creo que a los señores del Ayuntamiento les debió de encantar el despelote, encima, por lo que me da todavía más pena esa pobre nereida, como la llama GM, flacucha y frenética. Y menos mal que ya no existe el delito de desacato porque de exitir le podrían haber metido mano, a la pobre, en el otro sentido. No hay que darle vueltas a lo que no la tiene: a esos señores les importa un pito que los demás vayan vestidos o desnudos mientras ellos hagan su voluntad.

  6. Opino que un ser humano exhibe su cuerpo desnudo en una protesta, para desmostrar que solo le lleva a efectuar ese acto una cuestión moral y la impotencia de acabar con ella.

  7. Gracias por subrayar que el desnudo en lugares públicos no está hoy penalizado aunque se siga castigando. Usted sabe lo que dice, los jueces no por lo visto.

  8. El desnudo se ha usado también como castigo.
    A los crucificados, además de flagelarlos se les desnudaba para añadir la vergüenza al suplicio.
    Recuerdo también que, para castigar a una actriz ugandesa que había sido sorprendida haciendo el amor en los lavabos en un establecimiento en París, el dictador, asesino y antropófago Idi Amín, le envió a sus soldados que la obligaron a desnudarse para fotografiarla y publicar la fotografía en la primera plana de la prensa del país. Pienso que también fue castigada con una violación múltiple.

  9. Ta ta tachín. Es dominguito por la mañana y ya esto no va a leer casi nadie, pero ahí va.

    Por dos veces invité al respetable público de la sala, a quien tanto quiero y tanto me quiere, a que comentara el artículo de EP semanal(entrevista) sobre el juez Marlaska. No sé si la Lucía Méndez se asoma a este blog, pero ayer escribió una columna preciosa en EM sobre Fernando (Marlaska) y su marido Gorka, cuyo marido es a su vez Fernando. Ayer vovlvía, Fernando, a ocupar titulares. Los tiene bien puestos, el tío. Por lo que contaba en EP y por los que les echa al gordo Otegui y a toda su patulea de nazi-onalistas descerebrados y criminales.

    En cuanto a la nereida desnuda, pues que cunda el ejemplo. Servidora, que estuvo a punto de montar un numerito en alguna administración tenía pensado encadenarme desnuda a la puerta de la sede de la misma. No fue necesario porque se arregló la cosa.

    Hoy, cuando hago top less, siempre, como una está algo adiposa y poco reluciente, no es que no me miren, es que no me ven. Oigg.

  10. Dice mi familia, que los del Ayuntamiento me pueden denunciar, y yo les digo, por favor que lo hagan, a ver si así demuestran que no son culpables, porque hoy en día, sobre todo en estas Instituciones Locales “SÉ ES CULPABLE HASTA QUE NO SE DEMUESTRA LO CONTRARIO”, está la cosa de tal modo que la INOCENCIA es la que tienen que demostrar, no al revés.
    También me critican mi forma de escribir, dicen que lo hago tan claro como una niña de diez años escribiendo su diario, y creo que llevan toda la razón.

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