Hay que ver la que se ha organizado en Francia con la propuesta de la candidata “verde”, Eva Joly, de suprimir el tradicional desfile del 14 de Julio, posiblemente la francesada con más hondas raíces populares. Y no me refiero a la polémica provocada por la ocurrencia del “premier” Fillon de invocar como explicación la doble nacionalidad de la proponente, mitad francesa mitad noruega, a quién se le ocurre, sino a la propuesta misma, que ya ha sido descalificada desde la izquierda lo mismo que desde la derecha, por cuanto tiene, pues eso, de “ocurrente”, en medio de la mayor crisis vivida por Europa desde la guerra. ¿Se puede lanzar el cohete simbólico-pacifista justo cuando en las cancillerías se habla seriamente de una refundación del proyecto continental, tiene sentido ese “pacifismo beat” que le han echado en cara los mismos que ven en el gesto una suerte de sesentayochismo anacrónico? Por un lado está la provocación que sabrá calibrar todo aquel que sepa lo que el desfile en cuestión significó siempre y sigue significando para un amplísimo, mayoritario, sector del pueblo. Por otro está la paradoja y, si me apuran, la escama que supone la propuesta viniendo del ecopacifismo: recuerden a su colega Joschka Fischer, el canciller “verde” austriaco, defendiendo el brutal bombardeo de Belgrado –una cosa es predicar y otra dar trigo—escudado en el famoso eslogan “Nunca más un Auschwitz”. Y por encima de las dos, la extravagancia que supone recurrir al antimilitarismo simbólico cuando, un día sí y otro también, llueven chuzos de punta en los mercados. Aquí en España la vieja cuestión se desactivó desde el propio poder a base de una política vergonzante de deslocalización y silencio sobre la ceremonia, aunque aquí, ciertamente, ésta tuviera su origen en el sectarismo de la dictadura, es decir, todo lo contrario que la que Joly propone eliminar. En fin, que no creo que esa iniciativa, explicable tal vez sólo en clave electoralista, llegue lejos. Con elecciones a la vista, la política es capaz de cualquier cosa. Puede que eso sea lo que estén pensando muchos franceses y no sólo los “anciens combattants”.

 

Más interesante es el fondo del debate, centrado en las alarmas que corren a propósito de un retroceso o, incluso, de una quiebra de eso que allá, con un sentido tan diferente al que aquí le atribuimos a la expresión, se denomina “idea republicana”. Y la respuesta, unánime salvo excepciones, que ha recibido Joly como una demostración de la relativa vitalidad de esa intensa noción democrática. Hay países en los que todavía se distingue el trigo de la paja. Sólo por darnos la ocasión de comprobarlo hay que darle las gracias a esa candidata.

5 Comentarios

  1. Le sigo y consideroi un “afracesado”, en el mejor de los sentidos, que es el que puede darle un francés. Hoy le agradezco que tome partido tan abiertamente. Très bien! A estos oportunistas hay que recordarles sus contradiciones como lo hace el señor jagm evocando a Fischer, y supongo que también a Solana… En la embajada y el consulado francés no se enteran, de otro modo ya deberían haberle distinguido por su “fracofilia”. (ESpero que se entienda bien mi palabra última).
    Pierre

  2. Que no me entusiasmen los desfiles ni ompidió que comporbara un 14 de Julio en París el valor que pueden tener cuando recuerdan algo realmente memorable. No son solo los “anciens cobattants” evovados en la columna, con sus medallas y sus gorros guerreros, sino el pueblo en general, las familias con niños, los ciudadnos de toda edad y condición los que ven en ese desfille que se propone eliminar una afirmación de patriotismo. En efecto, señor gómez marín, de “idea republicana”, en el sentido francés, claro está.

  3. Ni me acuerdo de cuando fue la úlitma vez que desfilé, y confieso que me gustan los desfiles. Cuando militaba en un partido con Franco vivo, y no hará falta decir cual era, pues, recuerdo que me criticaban mucho ese gusto. Pero también he visto el desfile del 14 Juillet y aquello era otra cosa. En España cuesta entender el patriotismo democrático, a la francesa o a la americana, y de ahí que aquí los desfules remitan a Franco-

  4. Me inclino a creer que la Joly se ha columpiado en busca de publicidad electoral. No le han bastado sus gafas de colores chillones (está en su derecho) pero proponerle a los galos que amputen su memoria colevtiva y laceren su sentimentalidad es demasiado. Hasta creo que la ocurrencia le puede costar caro a ella y al Cohn-Bendit que la ha apoyado. Se lo tendrían merecido.

  5. Lo curioso es, por lo que he podido enterarme, de que Joly no hace eso por antimilitarismo sino no se sabe bien por qué, y hay incluso en la izquierda francesa quien propone sustituir el desfile militar por un “desfile cívico”, que es como hablar de una paella sin arroz. No me gsutan las armas y los desfiles me parecen una cosa algo infantiloide además de lo demás. Ello no quita para que pueda entender que un pueblo recuerde sus gestas pasadas con un desfile, pues si lo hace así desde siempre, por algo será.

Responder a Clara Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.