Otra vez CCOO llevando al Juzgado a Diputación, es decir, al tádem Cejudo-Novoa, que tan mala racha lleva, ¡parece mentira!, en materia laboral. En esta ocasión, una vez más por el negocio de la contratación a dedo disimulada en procesos de selección tan subjetivos como los que terminan en una sospechosísima entrevista sin apelación posible, pero del año pasado cuelgan aún el caso del ‘mobbing’ por el que está imputado el propio Presidente y las reiteradas denuncias por situaciones semejantes. Que UGT se esté prestando, a cambio de lo que sea, a disfrazar este abuso digital constituye una vergüenza para el sindicalismo que CCOO hace muy bien en denunciar con todas sus consecuencias. La Diputación no puede seguir siendo un cortijillo de un partido y de unos pocos. Los sindicatos deben ser los primeros en oponerse a semejante perversión en lugar de contribuir a legitimarla. 

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