Con perdón, pero la Junta ha dejado al Ayuntamiento de Ayamonte (y éste a ella, en consecuencia) con el culo al aire al anular de oficio el estudio de detalle que hacía posible el desarrollo de Isla Canela, por más que el consistorio haya reaccionado con indiferencia al varapalo, como si con él no fuera la cosa ni tuviera la menor importancia. Otra vez ha sido El Mundo el que levantó la liebre y el mismo día la Junta se vio forzada a actuar, pero ni por esas se arredran los intereses creados que, como en Ayamonte, acaban de responder que se pasan por el arco el veto administrativo. Luego se quejarán de los juegos de letras que la gente haga con el “caso Malaya”.

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