El desnudo integral de la gallega detenida en Cancún en la portada de “Interview” ha partido por gala en dos la opinión de su aldea natal. El que nos ha regalado la concejala de Economía del Ayuntamiento lepero no sólo ha logrado el respaldo de su partido sino que se ha agenciado el aplauso de la dirigencia del PSOE que ve –y quién sabe si envidia—en esa exhibición un cartelón electoral de no te menees. Estamos, pues, en pleno auge del culto al cuerpo (al femenino y, no me pregunten por qué, también al de bomberos y policías locales) como si de pronto la Humanidad doliente hubiera vuelto grupas hacia el naturalismo remoto  hallando en la piel escondida el secreto de la felicidad. El valor del desnudo no está, sin embargo, al menos en mi concepto, en su valor intrínseco, es decir, en su perfección canónica o siquiera convencional, pues si así fuera no hubiera sido posible que el más vendido de la revista mencionada fuera el de Belén Esteban. Está ese valor en su circunstancia, en su valor simbólico, incluyendo en éste lo que la impericia léxica suele llamar “morbo”, y siempre ha sido así, por lo demás, y si no fíjense en el juego que al desnudo mismo le ofrece aquella circunstancia. Una mujer en pelotas, “apoyá en el quicio de la mancebía”, pongo por mal caso, se ganaría a pulso el concepto de putón desorejado, mientras que esa misma mujer retratada ante un arbusto podría ser tomada por una ninfa y posando ante uno olivo confundírsela con Atenea aterrizando en el Ática. Pose una dama en cueros en compañía de un cisne y todo el mundo saludará en ella a la imagen de Leda, madre de Dióscuros, porte en la mano una espiga de trigo la desnudada y se verá en ella a la diosa Ceres, apóyenla en un fuste truncado y los cultos de la tierra la relacionarán con Venus, denle un espejo y será la alegoría de la Verdad o una espada y representará por derecho propio a la Victoria. ¿Lo ven? Lo que importan no es el cuerpo sino el símbolo que le confiere sentido e identidad. La gallega de Cancún se ofrece hace seis meses a esa revista y la mandan a por pescado. La concejala de Lepe no hubiera colapsado ‘web’ alguna si llega a militar en el buró de los okupas catalanes. El hábito hace al monje. Más o menos como al desnudo.
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 Siempre me ha llamado la atención la propensión femenina a exhibir el cuerpo, esa lucha por zafarse de la imposición civilizatoria del vestido que las religiones pervirtieron luego en términos moralistas atribuyéndole una función que no era la  suya genuina. Los desnudos masculinos en la pintura han sido siempre funcionales mientras que los de las hembras absorbían íntegra la carga estética, y sólo las más imperiosas razones prácticas han desnudado en público a un gladiador o a un efebo, lo cual ha producido el lógico efecto inverso, a saber, el desinterés general por el desnudo macho frente a la eterna curiosidad por el de la hembra. Todo el mundo comprende que haya viejos espiando al Susana en el baño pero yo, al menos, no conozco representaciones artísticas o literarias que den razón de situaciones inversas, quizá porque, como intuyó Paul Valéry, el desnudo no tenía más que dos significaciones básicas, la de la Belleza y la de la Obscenidad. Vamos, que el despelote es lo de menos, en fin de cuentas, fuera del plano inmediato de la provocación erótica directa, siendo lo importante, lo decisivo, su sentido simbólico. Una concejala ‘pepera’ en pelo cunde mucho más que una ‘sociata’, eso no hay quien pueda discutirlo en serio, y la de Lepe acaba de comprobarlo de paso que cumplía ese sueño secreto que parece anidar en la duramadre tal vez como reminiscencia de sabe Dios qué paradisíacos pretéritos o qué sueños calientes. Me explico los celos del adversario partidista, al que  el inesperado ‘strep tease’ ha cogido con el pie cambiado, aunque siga en mis cuitas cavilando acerca del por qué de esa íntima pulsión que Eva, la pobre, fue tal vez la única chorva en no conocer.

17 Comentarios

  1. Es lo mejor que he leído sobre el tema, y eso que se ocupa de él todo el mundo. Los ejemplos de imagen son estupendos. La reflexión de fondo, buenísima. En cuanto al hehco mismo, ¡bien por la lepera! Me figuro a sus rivales comiéndose las uñas hasta los codos.

  2. Mira que hila usted fino, don ja. Gracia para parar u tren la columna de hoy. Estupenda también la anécdota misma, el descoloque de las muejres liberadas de la izquierda a las que derrapó sin miramientos una “extrema derechista”. Formidable. Y su cimentario, inteligente, culto y sagaz. A ver qué más puede pedirse.

  3. Jefazo, ¿es verdad que la foto está retocada con tintas negras para que no se vean las intimidades? Cuéntemelo por la cosa del morbo, precisamente.

  4. No hace mucho le leí a uno de esos artistas que, como el Jefe, se dedica al estudio de la Sociología y otras ciencias afines. Y algo paranormales, proclamo, tal vez sólo por meter un poquito el dedo en el ojo.

    Afirmaba el gachó que vivimos en una época –aquí en occidente, que mi don M. lleva días sin respirar, no se nos encalabrine- que él definía como erótico-publicitaria. No hay más que recordar la monserga de los recién pasados anuncios de colonia con los que nos han castigado a modo en el electrodoméstico.

    Hacía un silogismo, creo que en bárbara, pero no me hagan mucho caso. Dicha publicidad de connotaciones sicalípticas excita el deseo. Este, que tantas veces no se satisface, produce frustración y de ésta se desprende el odio y/o la envidia. Que vamos de coccis, ea.

    ¿Quién al ver a la chorvita pepera –sea hombre, mujer o mediopensionista- no se siente inclinado a aplicar los corpúsculos de Krause de la lengüita propia a semejante pastelito, desde las uñillas de los pies hasta esos párpados caidones que parecen decir “comedme”?´

    No sé si eso le quitará o aumentará los votos a los gavioteros. Pero el primer palo lo ha dado ella. Y quien da primero…

  5. Pero criatura obsesa, ya me dirá para qué quieres tú saber, mirón repugnante, ese detalle infográfico que seguro que jagm no sabe y que si lo supiera no te lo diría. Eres un asqueroso, colega, mirando a una tía libre como un pájaro.

  6. También yo me planteo la cuestión básica de gm: ¿por quñe al mujer se muere por desnudarse o enseñar el mismo cuerpo que con tanto celo se encarga de tapar? Misterio. ¿Lo sabe don ja? Si es así, ilústrenos, porfa, que nunca se sabe si una acabará posando…

  7. La mujer es exhibicionista en general, el hombre púdico. Lo contrario de lo que ambos aparenta. Este mundo es pura convención, jefe, no nos diga que no, porque isted mismo nos lo tiene metido en el coco.

  8. Hemos pasado de la represión (incluso legal) a la libertad sin demasiado sentido. Una teniente de alcalde haceindo strep tease está muy bien desde el punto de vista de la libertad, pero es un puro disparate desde la perspectiva de la función. Si en una oficina pública me monta ese cisco una funcionaria yo la hunbiera llamado al orden. Me gustara o no el fotograma, que eso nada tiene que ver.

  9. Casi toda mujer que se considere sin defectos ha pensado alguan vez en desnudarse. Muchas lo nhan hecho con el único público disponible, él/los amantes. ¿Conocen a algún chorvo que se haya desnudado para ustedes, queridas colegas?

  10. Ya ocnozco tu teoría hace años, como sabes, pero sigues sin explicar el por qué de esa pulsión. ¿Procación, desafío, narcisismo, estrategia cautivadora? Tampoco es cierto que esto haya ocurrido siempre, como alguoien trata de decir. Esto no es tanto “naturaleza” como “cultura”: mi madre ne se hubiera desnudado nunca ni le hubiea apetecido, siendo coo era (ja la conoció) una mujer de espíritu libre, muy “Cafe de Flore”… El destape es cosa reciente, aunque admito que en todas las épocas las hembras han tratado de rebajar el escote o de encoger la falda. ¿Por qué? Ése es el gran tema, querido.

  11. Postdata, aún dentro de fecha: Felicito al Jefe por liberarnos en su página de la fetidez que hoy impregna a casi toda la prensa. Creo que somos muchos los que no nos merecemos esta clase política bajuna, perversa, endiosada y crudelísima. Ni Pesoe, ni Pepé, ni el coño que los parió. El resto de los monacillos tampoco está a la altura. Que les vayan dando a todos.

  12. Eso e stan cierto, que estoy de acuerdo con la lasciva Epi.
    Un musulmám español.
    Posdata: ¿no dicen nada, ustedes que son tan corrcetos, sobre nuestra Mezquita cordobesa? Huuum!

  13. Me encanta escucharle, ver cómo saca lo que a nadie se le ocurre sacar del tema del día, aunque me da celillos pensar en la posibilidad de que andés rondando a la retratada, suerte la de ella.
    La noticia de la prisión de “Isabelita” nos ha caído estupendamente. Tarde pero cierto, ¿no docen ustedes así?

  14. Doña Epi se pasa de rijosa diecisiete pueblos, y no lo digo porque vaya a escandalizr a nadie en este página de adultos, sino porque resulta un poco, no sé cómo decir, “sucio”, su lenguaje. Esa imagen de la lamida ha resultaod un poco estomagante. BNo me lo tome a mal, pero tome un poco de bromuro. Le vendrá bien.

  15. Me he reido un montón con esta página, don Jose Antonio.Qué gustazo volver rendida y poder meterse en cama con la sonrisa en los labios: mil gracias por ello!

  16. Una de las columns. + intelgts. que te recuerdo, y además “moderna” en su concepción. Por eso recurro a la grafía abreviada de mis hijos/troncos.

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