La estrategia del “como sea” zapateril la vienen aplicando de antiguo muchas Administraciones y está en la raíz no sólo de los disparates sino de la corrupción. El caso del presunto falso médico des ubierto por la fiscalía granadina y que el Servicio Andaluz de Salud (SAS) está investigando en Castilléjar, no debe engañarnos como si se tratase de un incidente picaresco sin mayor trascendencia ni causa. Porque la mera posibilidad de que eso ocurra hoy en una Administración normal no constituye una desagradable anécdota, sino que es consecuencia del oscuro procedimiento de recluta que el propio SAS practica cuando contrata médicos por hora o salta como puede sobra las aglomeraciones de verano o la insufrible lentitud de la asistencia. Un supuesto médico ejerciendo sin título no se concibe hoy dí más que en un medio desorganizado y en un servicio manga por hombro. La fiscalía debería tener eso en cuenta y mirar hacia la Junta al tiempo que empapela al falsario.

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