Los asesores estéticos del PSOE han redactado un bonito manual de campaña que incluye un libro de estilo en el que se establece, con elocuente precisión, eso que se llama ahora el “look” del candidato. Adiós al traje de rayadillo –herencia menestral y colonialista de las generaciones fundadoras–, adiós a la gorra currelante de don Pablo, adiós a los ternos con sombrero que gastaban los próceres viejos –los Vera, los De los Ríos, los Morato– cuando se llegaban al “Ateneo Popular” para predicarle a los obreros la ‘buena nueva’ de la revolución tardía pero cierta. Si los políticos clásicos cifraban el valor icónico entre la dignidad proletaria y la corrección hidalga, los nuevos, tras la pasada por las camisería escocesa del primer  González y los trajes de pana de Guerra, habrán de atenerse a un estricto fondo de armario que no admite cualquier color ni hechura sino que fuerza un modelo de obligado cumplimiento según el cual los caballeros vestirán con tonos “negros, grises y marrones” y las damas traje de chaqueta y blusa sport con complementos que no podrán de ser muy llamativos. Hasta tres opciones indumentarias masculinas contemplan los estilistas del “socialismo obrero”: la americana con camisa blanca, la camisa con corbata y el polo informal. Y todos, ellos y ellas, deberían renunciar a los tejidos de invierno con tal de garantizar la imagen de “cercanía, frescura y actualidad” que, por lo visto, va implícita en esos que antaño se llamaban de “entretiempo”. La involución ideológica ha roto en este despliegue estético que, más allá de cualquier preocupación por el santo y la limosna, de lo que trata es de vender al monje por el hábito/garlito que ha de atrapar visualmente al elector y llevárselo al huerto. ¿Socialismo del siglo XXI? Negro, gris y marrón: dentro de esa gama que cada cual elija como mejor le plazca la utopía cuatrienal sin salirse del marco de esta nueva y probablemente aburrida revolución tricolor que nos anuncian los modistos del PSOE.
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Del negro al gris, pues, del rojo, si te vi no me acuerdo. Se ha dicho que acaso nada expresa mejor el aburrimiento de nuestra política que el hecho de que muchos de esos personajes públicos creen estar siendo retratados cuando, en realidad, sólo se les está haciendo la cacicatura. Y una caricatura es, desde luego, ese candidato/a ideal, diseñado por encargo, y que forma parte indisoluble del “merchandising” disponible para atraer como sea al gentío, que es de lo que se trata. Hoy no existe ya el debate de ideas, no escucharán ustedes una propuesta crítica o transformadora mínimamente consistente sino, todo lo más, recetas arrancadas a un libro de estilo para escribir el cual resulta indiferente el credo del autor. Estos días hemos sabido que al PSOE cordobés le va a asesorar el programa municipal un destacado militante fascista. ¿Y qué? Con disimular el azul mahón (o negro o pardo) de la camisa y pasarse por el vestuario de partido, santas pascuas. El estilo es el hombre, decía Bufón, y Alain, el más fino quizá del siglo pasado, sostuvo que su función no es otra que la de expresar lo que el pensamiento no puede. No se puede ir a las elecciones, evidentemente, predicándole a la parroquia que uno no es ni carne ni pescado, pero sí disfrazado como el hombre del traje gris, enlutado en un negro que confunde las siluetas, vulgarizado en el marrón deliberado con que los marchantes disimulan su astucia en la feria. Una imagen neutra, un perfil bajo, una vaga sugestión de proximidad mesocrática para ilustrar esta lonja de las voluntades convenciendo a los clientes con el color del hábito más que con el espíritu del monje. ‘Marketing’ en lugar de ideas, trapajería en lugar de doctrina, tonos prudentes “siempre dentro de unos tonos concretos”, espejismo de la proximidad. La revolución ha pasado del sueño al cálculo. Y de la catacumba al fondo de armario.

13 Comentarios

  1. Nos quejamos de que los socialistas no son socialistas, los comunistas ídem, los cristianos ídem… y así hasta…

    ¡ Pero si los islámicos son consecuentes con su ideario..y los pan-arabistas también..¡ay ! por Jehová, que hay que acabar con tanto fanatismo.

  2. Negro/gris/marrón. Blusa/polo/corbata/complementos. ¿PSOE? Ni P (no-partido sino todos a una, y el que se mueva…), ni S (ji, ji), ni O( el último obrero se jubiló), ni por supuesto E. Propongo UVAP (Unidad Vogue Al Pesebre).

  3. Mea culpa, pero insisto en que es una pena que este rincón de cierre. Hoy mismo hemos perdido –seguro– comentarios divertidos enter los que los de Sor Epi me causan una pena tremenda. La coca indumentaria, como dice ja, es muy divertida de acechar. Hace poco me contó alguien que en un mitin sociata una candidata perdió un abrigo de visón y no tivo mejor ocurrencia que ir a denunciarlo a comisaría. En fín, me callo obediente, pero exhorto a todos a recuperar el sitio perdido.

  4. Yo, que tambien deploro la pérdida del “casinillo”, recordaré sólo que ya en tiempos de Guerra hubo isntrucciones severas a la “beatifull people” sociata que acababa de descubrir Marbella, relativas a su presencia pública. Tampoco yo digo más, por el momento.

  5. Creo que debemos volver por donde solíamos. No hacerlo, querido jefe, no puede beneficiar más que a quien no debería.

  6. ¡¡¡¡¡Vuelba doña Epi, sorMúltiple, querida e imprescindible amiga de cada mañana!!!!! Me he dirigido al jefe pidiéndole que intervenga –ignoro qué haya podido ocurrir, pero me da igual a estos efectos– cerca de ella y de otros estupendos contertulios.

  7. Magistral artículo aunque , a la reflexión, verdaderamente descorazonador.” La revolución ha pasado del sueño al cálculo y de la catacumba al fondo del armario” : triste realidad.
    Nadie habla de las elecciones francesasa, así que yo me lanzo. El domingo , después de ir a votar, me entró un desanimo tremendo porque tenía la sensación no de haber realizado mi deber sino de haberme librado de él sin mucho esfuerzo, y para un resultado nulo. Pero hoy me ha gustado la actitud de Bayrou, a la vez coherente, sincero y valiente. Toma ciertos riesgos porque no sé si los franceses estamos maduros para un centro: para algo somos latinos!

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    Sospecho que don José Antonio está haciendo un experimento sociológico a nuestras expensas: quiere observar como nos las aviamos, los participantes de “a pié”sin los más cultos y con más salero del blog. Pues ya lo vé: esto está mu soso!
    Venga doña Epi, anímese y póngase al teclado!0

  8. 00:01
    Muy bien por Bayrou. Muchos políticos se creen dueños de los votos que recibieron. Yo creo que, de todas formas, los franceses que lo votaron decidirá cada uno el candidato que más le guste o que menos le disguste, independientemente de su voto anterior.

    Por otra parte Sarkozy puede estar tranquilo visto el decidido apoyo de ZP a su rival.

  9. “Muchos políticos se creen dueños de los votos…” ¿Y Bayrou, qué, don Griyo? Ése, al menos por el momento, está negociando al mejor postro, no le quepa duda. Otra cosa es que esos votantes del centro luego cojan un camino u otro. Personalmente no comprendo cómo se puede dudar entre un canbcidato tan sólido como Sarko y una candidata que no cuenta ni con el apoyo de su partido más que a la hora desesperada de la votación, y cuyo programa ha ido improvisándose “calcado” del rival.

  10. 22:37
    Muy acertada la puntualización de don Pangloss a mi comentario de ayer.
    Cuando lo escribí sólo conocía la primera declaración de Bayrou, o sea la falsa, después ya hemos visto la descarada oferta de los votos, que considera suyos a Segolene, que como se descuiden los franceses, puede ser la ZP francesa, pero más guapa (triste consuelo).

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